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Jeannette Jara: “Nos corresponde hacer una oposición unida que enfrente el retroceso de derechos en Chile”
En su visita a Buenos Aires por los 50 años del golpe, la exministra y candidata presidencial de Unidad por Chile analiza el complejo escenario tras la victoria de José Antonio Kast. Desde la ex ESMA, reivindica la memoria como un consenso social mínimo y alerta sobre las maniobras legislativas de la ultraderecha para liberar a genocidas en su país. En diálogo con 4Palabras, propone una oposición unida y con "generosidad política" para frenar el retroceso de derechos y la reivindicación del pinochetismo.
- marzo 24, 2026
- Lectura: 8 minutos
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Jeannette Jara llegó a Buenos Aires con la carga de quien transitó todas las dimensiones de la vida política chilena: desde el fragor estudiantil en la Universidad de Santiago de Chile de fines de los noventa y su militancia en el Partido Comunista, hasta su gestión como ministra de Trabajo de Gabriel Boric y el reciente desafío de disputar la presidencia por Unidad por Chile. Luego del balotaje que consagró a José Antonio Kast, Jara no se refugia en el silencio. Por el contrario, busca en la memoria colectiva regional las claves para enfrentar el avance de la ultraderecha.
Su visita, enmarcada en la conmemoración de los 50 años del último golpe de Estado, tuvo un punto de inflexión en la ex ESMA. Allí se encontró con Claudia Poblete Hlaczik, nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo de familia paterna chilena. “No me imagino la crueldad que puede haber existido como para arrebatarle un hijo a su padre y madre”, reflexiona Jara.
Para la excandidata presidencial, la principal batalla hoy es cultural: frente a un escenario donde se intenta relativizar el pasado o indultar genocidas bajo pretextos de edad, Jara sostiene que el consenso sobre el respeto a la vida es el único cimiento posible. En esta entrevista con 4Palabras, analiza las contradicciones de la actual gestión de Kast y la urgencia de articular con “generosidad” una oposición que defienda el bienestar frente al retroceso de derechos.
¿Qué significa estar en la Argentina en los actos en repudio del último golpe de Estado y, en especial, recorrer el Espacio Memoria?
Ha sido muy emotivo. Si bien conocía mucho de los antecedentes de la dictadura civil y militar argentina y de su coordinación en el plan Cóndor, otra cosa es vivenciar de modo directo las historias más personales. Ahora que acabo de conocer a Claudia, de familia chilena, que fue apropiada… No me imagino la crueldad que puede haber existido como para arrebatarle un hijo o una hija a su padre y madre. Y el legado y el valor es que, cuando una sociedad logra internalizar que esto es absolutamente inaceptable, entonces es posible señalar que no se va a volver a repetir. Pero siempre es una tarea que hay que seguir fortaleciendo.
Argentina y Chile encararon procesos distintos de transición hacia sus democracias. ¿Qué lectura hace de esos caminos?
Es complejo. Hoy día nosotros vivimos un periodo en el cual no solo tuvimos una derrota electoral con un gobierno ultraderecha, sino que además crecieron muchos elementos culturales que no quisiéramos presentes en la sociedad chilena, como la reivindicación del pinochetismo. Algunos han empezado a relativizar tanto la violación de los derechos humanos como a hablar de los “muertos inevitables”, como dijo una candidata de la derecha en la reciente campaña presidencial.
Al mismo tiempo, es impresionante ver cómo acá, incluso con un gobierno de ultraderecha como el de Javier Milei, la sociedad argentina tiene una conciencia clara de que esto no se puede volver a repetir y de que es necesaria la memoria. Espero que ambos gobiernos, el de Chile y el de Argentina, sean capaces de poder seguir con políticas de Estado como la restitución de los niños y niñas desaparecidas; y en Chile también con el plan de búsqueda de los detenidos desaparecidos, la mantención de los sitios de memoria y que se deje de dar esta falsa tensión en la cual se quiere reescribir permanentemente la historia. No es sano para la sociedad. Hay consensos sociales que son mínimos y una cosa es que el respeto a la vida es esencial.
En Chile hubo algunos avances en políticas de memoria en las últimas décadas, ¿se podrán sostener con Kast?
Desde 1990 en adelante lo que nos ocurrió en Chile es que –a través de un informe parecido al Nunca Más de ustedes que se llamó el informe Rettig– se estableció una verdad en cuanto a la cantidad de desaparecidos que hasta el día de hoy lo están y de ejecutados políticos. La principal dificultad que tuvimos en toda la transición a la democracia es que los criminales hicieron un pacto de silencio tan férreo que hasta el día de hoy no se sabe dónde están los cuerpos. Pero sí hemos logrado en estos últimos años, y en el gobierno de Boric en particular, algunas cosas bien importantes.
¿Cuáles?
El presidente Boric encomendó la generación de un plan de búsqueda para conocer efectivamente qué pasó con los detenidos desaparecidos. Mucha gente dice “ya olvídelo”, “ya pasó”. Pero basta ponerse cinco segundos en el zapato de otro ser humano para saber que si estuviese desaparecido tu hijo o tu hijo no lo olvidaría jamás. Y ese es el riesgo en las sociedades actuales. La principal batalla es cultural. Los triunfos o derrotas electorales son cosas que pasan, pero lo importante son los consensos básicos sociales con respecto al respeto a la vida. Son cosas que tienen que permanecer independientemente del signo político que gobierne. Y eso lo asegura una buena educación cívica, la permanencia de los jóvenes en estos espacios de memoria como la ESMA y que conozcan la historia de su país.
“El progresismo y la centro izquierda son quienes más han hecho avanzar los derechos de la ciudadanía y las libertades en Chile. Estoy convencida de que esto es solo de un momento y nos corresponde ahora hacer una oposición unida que enfrente al retroceso de derechos sociales y humanos en Chile”. Jeannette Jara
Durante la campaña electoral que ganó Kast hubo un debate acerca del indulto a los genocidas, que ha regresado en los últimos días. ¿Considera que es posible que el nuevo presidente tome esa medida?
La derecha más moderada o más convencional no creo que esté dispuesta a aquello o el indulto particular sobre términos presuntos… Ahora lo están revistiendo de otra manera, con una iniciativa legislativa que se aprobó en su primer trámite solamente, y que lo que hace es liberar a las personas que están presas desde desde los 75 años en adelante con algunas condiciones, lo cual son pretextos porque en realidad lo que quieren es liberar a los presos de Punta Peuco. El problema es que también liberarían a otros delincuentes asociados al crimen organizado. Espero que esa ley no avance. El discurso de la ultraderecha fue que iban a combatir con todo el crimen organizado y ahora están proponiendo leyes que los dejan libres desde los 75 años en adelante por tener una enfermedad crónica, que puede ser una definición muy amplia. Fíjese que a la vez están diciendo que los chilenos y chilenas tenemos que extender nuestra jubilación porque a los 65 son todavía muy jóvenes, entonces resulta que somos jóvenes para dejar de trabajar pero muy viejos para estar encarcelados. Es una gran contradicción.
¿Qué balance hacen de la derrota electoral en el balotaje?
Son varios los factores. Por un lado, el avance internacional de las ultraderechas. Por otro lado, la exigencia y la impugnación permanente al poder, porque la ciudadanía requiere respuestas y hay temas en los que, como todo gobierno, tuvimos nuestras luces y nuestras sombras. Uno tiene que ser autocrítico pero es un escenario en disputa y tenemos que luchar para restituir nuestra mayoría social y política. Esa es la vocación que nos mueve, no porque queramos los cargos, sino que porque queremos el bien de Chile. Y el progresismo y la centro izquierda son quienes más han hecho avanzar los derechos de la ciudadanía y las libertades en Chile. Estoy convencida de que esto es solo de un momento y nos corresponde ahora hacer una oposición unida que enfrente al retroceso de derechos sociales y humanos en Chile. Eso requiere de una gran generosidad política, porque solo con unidad en nuestra diversidad podemos construir un país mejor.
4Palabras
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