Argentina / 16 febrero 2026

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Mendoza: Elecciones municipales, pugna de poder y testeo político

Un tercio de los departamentos tiene elecciones municipales que funcionan como una encuesta política provincial. Cuatro de los municipios que celebrarán comicios son gobernados actualmente por el justicialismo. Las elecciones municipales se transforman también en una suerte de encuesta sobre las políticas nacionales y una prueba para el gobierno provincial que las acompaña.

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En  Mendoza un tercio de los departamentos provinciales decidieron desdoblar sus elecciones municipales, entre otros motivos para tomar distancia de la incidencia que la política nacional tiene en las realidades provinciales. En consecuencia, los mendocinos y las mendocinas de San Rafael, Santa Rosa, La Paz, Rivadavia, Luján de Cuyo y Maipú deberán concurrir a las urnas para elegir a concejales el próximo domingo 22 de febrero.

Existen además otros ingredientes que cargan estas elecciones de un valor particular. Cuatro de estos municipios son gobernados por el justicialismo, motivo por el cual sus intendentes ponen mucho en juego, pero también el oficialismo provincial aliado a nivel nacional con La Libertad Avanza (LLA) apuesta a sumar poder para el caso de conseguir victorias en esos distritos.

Actualmente transcurre la tercera gestión consecutiva del radicalismo en el gobierno provincial, lo que le permite continuar acumulando poder institucional, mientras la oposición se continúa desdibujando atravesada por internas que no encuentran resolución. Este escenario le permite al actual gobernador, Alfredo Cornejo, tener una Legislatura con mayoría propia y moldear a su antojo un Poder Judicial que lo acompaña en muchas de sus decisiones.

La estrategia política de Cornejo le ha permitido gestionar el gobierno y, además, afianzar su poder a partir de la construcción de redes políticas con nuevos aliados, conteniendo allí a muchos que en el pasado habría sido impensado sumar por parte del radicalismo. Desde Barrios de Pie hasta La Libertad Avanza y  el PRO son hoy parte del abanico que usa el gobierno provincial para esgrimir su poder en el Frente Cambia Mendoza.

Enfrente queda una oposición debilitada e integrada por fuerzas provinciales como el FIT, Partido Verde, Fuerza Protectora, FrenteLibertario Demócrata y un peronismo dividido entre los antiguos “azules” o caciques municipales y el kirchnerismo.

Si bien las elecciones del próximo 22 de febrero definen y disputan cargos legislativos departamentales, inevitablemente se transforman en una suerte de encuesta y testeo de las políticas nacionales y de un gobierno provincial que las acompaña casi acríticamente.

Las características de cada elección en los departamentos

El departamento Santa Rosa –en el Este provincial– desde la vuelta a la democracia ha sido gobernado mayoritariamente por el justicialismo, una gestión interrumpida solo una vez por el Partido Demócrata y otra por el radicalismo. La actual intendenta justicialista Flor Destéfanis apuesta hoy a consolidar su gobierno, hecho que además le permitiría proyectarse como candidata peronista a la gobernación.

El departamento de La Paz está actualmente en manos del peronismo luego de 24 años de hegemonía radical. El intendente Fernando Ubieta , en ejercicio del segundo mandato, pone a prueba su gestión iniciada en 2019.

En Rivadavia Ricardo Manzur (SEMBRAR) accedió a la intendencia en 2023 enfrentando a sus antiguos correligionarios radicales. En dos periodos anteriores fue intendente elegido por el radicalismo. Actualmente busca fortalecer su posición en el departamento sumando bancas en el concejo deliberante

Maipú  –parte del gran Mendoza– es un bastión peronista desde el regreso a la democracia.  Se trata de un distrito con peso económico industrial y también en cuanto a cantidad de población, motivos que lo convierten en escenario de una de las peleas centrales. Allí el radicalismo apostó varias veces proponiendo como candidatos a ministros y figuras relevantes pero sin poder interrumpir la línea de gobierno, hoy continuada por Matías Stevanato.

En Luján de Cuyo se produjo desde octubre pasado un cambio de escenario cuando el intendente Esteban Allasino (PRO) enfrentó dificultades a partir de los cruces y disputas internas a nivel provincial entre su propio partido con el Partido Demócrata y La Libertad Avanza. Hoy el intendente presenta candidatos junto a Alfredo Cornejo.

Las elecciones del próximo 22 de febrero en Mendoza, aunque municipales y legislativas, se convierten en un testeo del humor social y de la representatividad política en una provincia que --desde los poderes políticos y económicos-- viene apostando a la megaminería metalífera a pesar de la falta de licencia social y las movilizaciones silenciadas por los medios. Mientras una industria característica y central como la vitivinicultura está inmersa en una crisis sin precedentes, con excedentes vínicos, salarios paupérrimos en el sector e incertidumbre con la próxima cosecha y elaboración, que afecta también a sectores industriales y de servicios asociados.

San Rafael es el departamento más importante del sur mendocino. Gobernado en varias ocasiones por el justicialismo desde la vuelta de la democracia, es uno de los territorios claves que suma en esta elección el condimento de querer avanzar con la autonomía municipal. El intendente Omar Félix impulsa este proceso, amparado en la Constitución Nacional, y buscando dictar su propia carta orgánica para gestionarse política, administrativa y financieramente sin depender de autorizaciones provinciales.Por ese motivo en las elecciones del 22 de febrero también se eligen constituyentes que tendrán como tarea redactar la carta orgánica del departamento. Este hecho está generando roces y cruces con el gobierno provincial que tiene en su vicegobernadora, Hebe Casado, nacida en este departamento y ferviente mileista, a una de las principales opositoras de la gestión local.

Todo lo dicho sirve para subrayar que las elecciones del próximo 22 de febrero en Mendoza, aunque municipales y legislativas, se convierten en un testeo del humor social y de la representatividad política en una provincia que –desde los poderes políticos y económicos– viene apostando a la megaminería metalífera a pesar de la falta de licencia social y las movilizaciones silenciadas por los medios. Mientras una industria característica y central como la vitivinicultura está inmersa en una crisis sin precedentes, con excedentes vínicos, salarios paupérrimos en el sector e incertidumbre con la próxima cosecha y la producción, que afecta también a sectores industriales y de servicios asociados. Un escenario en el cual estas elecciones municipales adquieren una relevancia especial en tanto consulta popular que también servirá para medir el interés de la ciudadanía por la participación política afectada por bajos índices de votación en los comicios pasados.

 

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