Argentina / 3 febrero 2026

temperature icon 29°C
Edit Template
  • Inicio
  • /
  • Política
  • /
  • El fuego ya afectó 43 mil hectáreas y los brigadistas cosen sus equipos entre las llamas 
El fuego ya afectó 43 mil hectáreas y los brigadistas cosen sus equipos entre las llamas

Un desplazamiento del fuego, impulsado por condiciones meteorológicas adversas, golpeó directamente contra la ruta 40. El despliegue inmediato de los brigadistas logró contener el avance y, aunque un foco logró cruzar la calzada, fue neutralizado rápidamente. El escenario, sin embargo, sigue siendo crítico: el incendio de Puerto Patriada ya afecta 26 mil hectáreas, mientras que el foco en el Parque Nacional Los Alerces suma otras 17 mil.

Compartir:

Compartir:

incendioschubut.jpg_102176942

La previsión meteorológica no es alentadora. Tras un breve descenso de temperatura, se esperan vientos fuertes y apenas dos milímetros de lluvia para la región, una cantidad que solo servirá para reducir momentáneamente la intensidad del siniestro antes de que las condiciones vuelvan a favorecer la propagación.

Después de varias semanas de trabajo intenso, el cansancio empieza a hacer mella en los brigadistas y bomberos. “Estamos bien en general, trabajamos más que nada por inercia y tenemos ciertos periodos de descanso porque sabemos que esto es largo y que tampoco te podés desesperar”, asegura Hernán Ñanco en diálogo con 4Palabras. Las jornadas laborales siguen siendo de doce horas diarias. Ya lo han vivido, saben que estos procesos son largos y que la temporada todavía tiene mucho por delante. La paciencia es la única herramienta contra la fatiga, pero Ñanco reconoce que lo que empieza a ponerse en tensión son las relaciones familiares o vínculos de pareja por cuestiones de distancia y tiempo: están fuera y lejos de casa durante largas horas.

Durante la última semana, y tras el anuncio del Gobierno Nacional sobre el giro de fondos por la Emergencia Ígnea, la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios advirtió que los recursos que enviarán no son extraordinarios ni exclusivos para la zona de desastre, sino que corresponden al presupuesto anual por ley adeudados del año 2025. “Es una deuda que tiene el gobierno con los bomberos desde 2025 y una cuota correspondiente a 2026. O sea, lo que hicieron básicamente es ponerse al día, no es algo extraordinario. Me parece un poco un insulto, por un lado, porque no deberíamos aplaudir algo que ellos deberían hacer por ley”, dice Ñanco. 

 

Por otro lado, aclara, la Federación de Bomberos Voluntarios -si bien apoya y combate incendios forestales- no es la entidad nacional más importante: para eso existe el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que es exclusiva y específicamente para esos fines, a lo que se suma cada sistema provincial con su propio fondo y su propia estructura. “El gobierno anterior ejecutaba un presupuesto, aunque quizás es cuestionable ciertas compras que se han hecho, al fin y al cabo un casco teníamos, una mochila teníamos, unos bolsillos teníamos y una camisa teníamos, quizás de dudosa calidad, pero teníamos”, dice el joven brigadista.

El fondo de manejo del fuego al día de hoy acumula 21 mil millones de pesos que están en un fondo que no se ejecuta. Eso se traduce en no tener licitaciones públicas, que deriva en una cruda realidad: quienes combaten el fuego aprovechan breves tiempos muertos para coser sus pantalones, sus camisas, sus mochilas. Varios videos que dan prueba de ello se han hecho públicos.

La emergencia ígnea decretada por el gobierno nacional vía boletín oficial, solo detalla las misiones y funciones que tienen los organismos competentes a nivel nacional. No habla de un fondo para damnificados, ni de una compensación extraordinaria para el manejo del fuego, ni de acelerar ciertos procesos de compras para los equipos de los brigadistas.

A modo de ejemplo, Hernán debió comprar una nueva mochila por un valor de 500 mil pesos, porque la suya estaba destruída. “Claramente yo no la puedo pagar y agradezco un montón que la gente me haya ayudado, al mismo tiempo que me da mucha vergüenza y un poco de indignación porque es esa misma gente que me ayudó, pagó un impuesto, que hoy en día se traduce en los 21 mil millones de pesos que no están siendo ejecutados”, dice y señala que “es súper importante también que la gente comprenda qué mecanismos de Estado tenemos y cuáles están fallando y qué podemos hacer al respecto”.

Por otra parte advierte que la emergencia ígnea decretada por el gobierno nacional vía boletín oficial, solo detalla las misiones y funciones que tienen los organismos competentes a nivel nacional. No habla de un fondo para damnificados, ni de una compensación extraordinaria para el manejo del fuego, ni de acelerar ciertos procesos de compras para los equipos de los brigadistas. “Necesitamos empezar a educarnos para poder comprender que una emergencia ígnea debería, por ejemplo, destinar fondos para los damnificados, las casas que se quemaron, los campos que perdieron producción, que son personas al fin y al cabo que pierden no sólo dinero sino un estilo de vida”, insiste. 

 

Para la reconstrucción de lo que el fuego deje en pie, las donaciones llegan a montones, pero no alcanzan a cubrir la ausencia del Estado. Lo que las autoridades del cuerpo de bomberos dejaron en claro lo replican los brigadistas: no debe ser una responsabilidad de las personas de a pie. “Somos parte de un Estado nacional que tiene un fondo, y por eso se pagan impuestos”, advierte Ñanco. Sin embargo, para los vecinos autoconvocados que ayudan a combatir los incendios sí se están juntando borcegos, camisas ignífugas, antiparras, guantes de vaqueta, cascos, entre otras tantas cosas. En cuanto a las recaudaciones de dinero, las donaciones están enfocadas en los damnificados. Por otra parte, hay organizaciones gestionando la limpieza de espacios comunes y casas. Eso implica tirar paredes, limpiar escombros, y salvar todo lo que sea posible. 

 

Hernán Ñanco indica por último que la emergencia no termina cuando se apagan las llamas, sino que debe transformarse en planificación urbana y conciencia civil. «El mensaje más urgente para la población es que comprendamos que vivimos en un entorno inflamable», dice. Según su visión, la recurrencia de los incendios es una realidad inevitable que debe ser aceptada para poder gestionar estos acontecimientos y hacer “espacios más resilientes». Además, el brigadista considera que el trabajo más importante debería ocurrir fuera de la temporada de incendios. La clave reside en la organización durante los meses de frío y en el rediseño de la interfaz urbano-forestal. «Va a ser súper distinto si nosotros nos organizamos en el invierno. Es sentarnos y plantearnos en qué fallamos», señala y entre las medidas concretas, menciona la reducción de vegetación cerca de las zonas habitadas; la creación de vías de escape y acceso seguras; la instalación de reservorios de agua estratégicos y la limpieza y mantenimiento de las viviendas particulares.

 

«No podemos entrar en el bosque sin pensar en las consecuencias que esto tiene, tanto para el entorno como para nosotros mismos», enfatiza. Más allá de eso, pone el foco en la necesidad de que la comunidad comprenda la arquitectura del manejo del fuego y entienda qué organismo —provincial o nacional— es responsable de los fondos, los sueldos, las jubilaciones y los medios aéreos es fundamental para canalizar los reclamos de manera efectiva.

 

4Palabras




Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Inicio
  • /
  • Política
  • /
  • El fuego ya afectó 43 mil hectáreas y los brigadistas cosen sus equipos entre las llamas 
Título

Subtítulo

Compartir:

Compartir:

incendioschubut.jpg_102176942

Texto

Cita

Texto

incendioschubut.jpg_102176942

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: