Argentina / 13 marzo 2026

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El mapa de los gobernadores: entre el manejo de la caja y las necesidades de las provincias

La estrategia de Milei para consolidar su proyecto pasa por negociar apoyo legislativo a cambio de avales financieros para las provincias, priorizando el “déficit cero”. Esto genera bloques de aliados, de equilibristas, de peronistas pragmáticos y de opositores, en un complejo cruce de intereses de cara a 2027.

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Argentina Javier Milei y 18 gobernadores firman el Pacto de Mayo 2024

La estrategia política del gobierno de Javier Milei apunta hoy a consolidar la ventaja plasmada en las elecciones legislativas. Y reforzada por las negociaciones que le permitieron al oficialismo sumar legisladores para imponer sus propuestas en el Congreso. En ese escenario juega un papel importante el mapa de las relaciones de la Casa Rosada con los gobernadores que está atravesada por las necesidades de ambas partes: del gobierno para terminar de consolidar su proyecto político económico y la de aquellos que están al frente de sus provincias para garantizar la gobernabilidad de las mismas.

Para los oficialismos, tanto a nivel nacional como en las provincias, se inició la segunda parte del mandato y los esfuerzos se centran cada vez más en garantizar que llegarán con aire suficiente a la previa de los comicios del nacionales de 2027. Unos y otros tienen puesta la mirada en ese horizonte.

El gobierno puso en el centro de cualquier negociación lo que ha sido la premisa fundamental del presidente: el “déficit cero” como moneda de cambio. Para la aprobación del presupuesto nacional, pero también como una exigencia que traslada a las administraciones provinciales como condición básica para cualquier acuerdo.

Vistas las necesidades de fondos que atraviesan las provincias desde de la Casa Rosada, y a través de las negociaciones que llevaron adelante en las últimas semanas el jefe de gabinete Manuel Adorni y el ministro del Interior Diego Santilli, el Ejecutivo ofreció facilitar avales del Tesoro para que las provincias puedan tomar deuda y que los fondos puedan ser destinados a la obra pública. Para ello los gobernadores deberían garantizar votos de sus representantes en el Congreso, de manera tal que avancen las leyes de Presupuesto, la llamada reforma laboral y, en menor medida, la reforma del Código Penal.

A cambio, los caciques provinciales también plantearon condiciones en la mesa de negociaciones con Adorni y Santilli. Varios de ellos reclaman deudas pendientes con las cajas previsionales que no han sido transferidas y fondos adicionales que arrastran a partir del Pacto Fiscal. Estos pedidos chocan con la intransigencia del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, que se resiste a facilitar fondos a las provincias. Sin embargo, hubo “gestos” hacia algunos gobernadores aliados a los que se giraron ATN (aportes del tesoro nacional). Es el caso de Corrientes, Chaco y Tucumán, que responden cada una a distintos signos políticos.

Mirando el escenario político nacional se puede distinguir por lo menos tres grupos de gobernadores con posiciones similares en relación al gobierno nacional, aunque en cada uno de estos bloques persistan diferencias debido a su alineamiento político, las necesidades diferentes de cada provincia y las aspiraciones políticas de cara a 2027.

Un primer grupo puede denominarse como aliados firmes y totales del gobierno. En primera fila, están Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gustavo Valdés (Corrientes), este último a pesar de las disputas que mantuvo por el armado de Karina Milei que lo enfrentó en su provincia.  A ellos se suman Leandro Zdero (Chaco), Claudio Poggi (San Luis). Todos exponen públicamente sus coincidencias con el modelo económico y político que encarna Milei y están dispuestos a respaldar sus iniciativas en todos los espacios. A cambio exigen ser favorecidos con fondos nacionales y que, por ejemplo, la administración nacional aporte para la realización de obras viales. Queda por verse si, a pesar de las coincidencias, esto llegará concretarse.

A cambio del apoyo en leyes clave para el gobierno de Milei, los caciques provinciales plantearon condiciones en la mesa de negociaciones con Adorni y Santilli. Varios de ellos reclaman deudas pendientes con las cajas previsionales que no han sido transferidas y fondos adicionales que arrastran a partir del Pacto Fiscal.

Un perfil distinto es el que han adoptado Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), los peronistas díscolos con el justicialismo que –según afirman- toman decisiones pragmáticas: necesitan de fondos nacionales para gestionar y a cambio de ello le hacen concesiones al mileismo. De todos modos, tampoco hay una ruptura abierta y directa con el peronismo: los puentes siguen tendidos y el comportamiento de los diputados y senadores de esas provincias dependerá directamente de los temas que se pongan sobre la mesa, de que efectivamente el flujo de fondos se haga efectivo desde Economía y del desarrollo de las alianzas políticas en el peronismo de cara al futuro. La respuesta al gobierno es “sí…pero veamos”. Negocian pero con condiciones.

A este mismo grupo pueden sumarse Gustavo Sáenz (Salta) –que enfrenta una demanda importante para solventar servicios de educación y salud–, y Hugo Passalacqua (Misiones), del Frente Renovador de la Concordia, a quien recientemente se le giraron ATN que se tradujeron en apoyo parlamentario para el oficialismo nacional. Elías Suárez acaba de asumir la gobernación de Santiago del Estero. Histórico mano derecha de su antecesor, Gerardo Zamora, buscará también mantener su relación con el peronismo y, a la vez, ayudar al Ejecutivo nacional en algunas leyes clave.

El sanjuanino Claudio Orrego mantuvo movimientos pendulares. Se mostró crítico en relación al financiamiento universitario, pero dejó siempre abiertas las líneas de diálogo con la administración nacional. En una línea similar, Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rolando Figueroa (Neuquén) han buscado preservar sus armados provinciales y, al mismo tiempo, hacer guiños al gobierno nacional. Ambos saben que Milei mantiene en la Patagonia sus niveles de imagen positiva más altos.

El llamado grupo “Provincias Unidas” –cuyas aspiraciones de convertirse en fuerza alternativa a nivel nacional recibió un duro golpe electoral en las elecciones legislativas de noviembre—busca ahora recomponer sus fuerzas y sigo ofreciendo manifestaciones contradictorias. Por un lado, no niegan su disposición a las reformas propuestas por Milei, pero al mismo tiempo no ocultan su decepción porque sus gestos no encuentran reciprocidad de parte del gobierno. Dentro de ese grupo se cuentan Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Carlos Sadir (Jujuy) y Carlos Vidal (Santa Cruz). Cada uno de ellos enfrenta necesidades diferentes. Por esa razón, prefieren negociar bilateralmente aunque sin tomar distancia del grupo que les asegura mayor poder de presión. Mantienen una gestualidad cercana al gobierno pero, al mismo tiempo, una “distancia prudente” para proteger sus intereses.

Jorge Macri, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, se percibe a sí mismo como un aliado del mileismo, pero ha sufrido una serie de destratos del propio presidente que lo han dejado, en más de una oportunidad, en posiciones políticamente incómodas.

En el extremo opuesto se ubican Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Sergio Ziliotto (La Pampa), aunque este último ha tenido gestos recientes de acercamiento y diálogo con el oficialismo. Aquí se enrola también Axel Kicillof (Buenos Aires), el más fuerte opositor del oficialismo y al que el mileismo ha declarado públicamente como su enemigo, castigándolo con todos los medios posibles a su alcance para perjudicar su gestión mediante la quita de todo tipo de fondos provenientes del Tesoro Nacional.

Así planteadas las cosas la negociación avanza en escenarios múltiples y no siempre coincidentes, cruzando intereses políticos, necesidades de gestión, urgencias y ambiciones, para generar un cocktail difícil de discernir con categorías meramente sociológicas.

 

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