Argentina / 7 noviembre 2026

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Amigos en desgracia

Desde que llegó a la Casa Rosada, Javier MIlei planteó una política exterior basada en el alineamiento absoluto con Estados Unidos e Israel. En las últimas semanas algunos líderes de esa parte del mundo que tanto ensalza el presidente argentino cayeron en desgracia. El líder libertario estará pensando si la ola adversa también lo golpeará.

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La imagen muestra al economista y político Javier Milei, actual presidente de la Nación Argentina desde el 10 de diciembre de 2023.

El nuevo rumbo que Milei le dio a las relaciones internacionales de la Argentina rompió con tradiciones diplomáticas firmemente establecidas. Mientras se arrimaba cada vez más a Washington y Tel Aviv, las relaciones históricamente estrechas con otras naciones se fueron enfriando. China quizá sea el ejemplo más visible, aunque si analizamos en cercanía, el vínculo con Brasil se fue tensando hasta llegar al extremo de ver a nuestro presidente, en el país vecino, insultando a su par durante el tramo decisivo de una campaña electoral por la presidencia.

Al margen de modificar sustancialmente la dinámica de confluencias con este o aquel país, la actual administración argentina también sacó de la agenda cuestiones centrales como el cambio climático, e incluso dio el paso de salir de la Organización Mundial de la Salud, ya no participa en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y dejó de pagar la cuota correspondiente como país miembro de la Organización de las Naciones Unidas.

En los primeros días de 2024, en el marco del Foro de Davos, Milei disparó una frase que sintetiza perfectamente su punto de observación: “Aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente se encuentran cooptados por una visión del mundo que inexorablemente conduce al socialismo y, en consecuencia, a la pobreza”.

Sin embargo, treinta y cuatro meses después, vemos que el Occidente imperial, tan alabado por el titular de la Casa Rosada, tiene problemas mayores que el fantasma del socialismo. 

Estamos ante un panorama muy complejo que fue generado -y agravado- por aquellos a quienes Milei idolatra. El paraíso occidental ha devenido en un páramo ardiente, donde las únicas ofertas son guerra, hambre, destierro y calamidades varias. Los “valores de Occidente” no pueden dar la más mínima respuesta a las necesidades básicas de la especie humana y lo que parecía un tsunami de ultraderecha que se llevaría al mundo puesto está en franco retroceso, por lo menos, en su dimensión electoral.

El paraíso occidental ha devenido en un páramo ardiente, donde las únicas ofertas son guerra, hambre, destierro y calamidades varias. Los “valores de Occidente” no pueden dar la más mínima respuesta a las necesidades básicas de la especie humana y lo que parecía un tsunami de ultraderecha que se llevaría al mundo puesto está en franco retroceso, por lo menos, en su dimensión electoral.

En las últimas semanas, los votantes de Brasil, Israel y Estados Unidos le dieron la espalda a las ofertas extremas. Con nombre y apellido: Flávio Bolsonaro, Benjamín Netanyahu, y Donald Trump salieron chamuscados de las elecciones celebradas en sus países. El primero, a quien Milei brindó su apoyo explícito, y luego de una exitosa primera vuelta, terminó perdiendo el balotaje y huyendo antes de que de él se encargara la justicia, como lo hizo con su padre y su hermano menor, Eduardo. Dos días después del triunfo de Lula, en Israel, el partido Likud del primer ministro Netanyahu sumó la mayor cantidad de bancas, pero eso no le alcanza para formar gobierno. Ahora, en un escenario de estancamiento político, habrá que esperar si las negociaciones y alianzas logran destrabar la cuestión y designar al primer ministro. Aparentemente, el opositor Gadi Eisenkot, un militar retirado enfrentado a Netanyahu por la política hacia la franja de Gaza, asoma como el candidato con más chances. Finalmente, el 3 de noviembre, el máximo ídolo de Javier Milei perdió el control de las dos cámaras en el Congreso de Estados Unidos a manos de los demócratas. 

Por estas horas el presidente de Paraguay, Santiago Peña, luego de haber renunciado por el impacto de la caída de Ueno Bank, enfrenta un juicio político. «Paraguay es un ejemplo de lo que hay que hacer en materia económica tanto para mi país como para el resto de Sudamérica», había expresado el presidente argentino en septiembre de 2025, durante su discurso de apertura en la primera edición de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) celebrada en la capital paraguaya, ante la sonrisa de Peña. Hoy, la mitad de los habitantes de la república vecina, damnificados directos por la caída del banco, se estarán preguntando qué quiso decir Milei.

Cuatro amigos en desgracia, situación que seguramente impactará en el ánimo de nuestro primer mandatario quien se estará haciendo algunas preguntas. Así las cosas, observamos cómo se desmoronan la imagen y los líderes de un relato llamado Occidente, un actor planetario que no deja de ser imperial ni tiene nada para ofrecernos que no sean desdichas, a pesar de las fantasías que el líder libertario argentino trata de vendernos.

 

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