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Esperar en tierra: trasfondo del poder y las tensiones en la previa del arribo papal

Con Karina Milei al comando de los preparativos y la negativa del Vaticano ante los intentos de cooptar la agenda, la Casa Rosada se prepara para recibir a un Papa que incomoda al oficialismo con su defensa del legado de Francisco y los sectores vulnerables.

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Javier Milei y el papa León XIV en imágenes que ilustran la relación entre el Gobierno argentino y el Vaticano ante la visita papal al país y las tensiones por la agenda institucional y política.

Pese a que su intención era subir al avión de Aerolíneas Argentinas que el domingo traerá a León XIV desde Montevideo, finalmente Javier Milei recibirá al pontífice sobre la alfombra extendida al pie de la escalerilla en el Aeropuerto Jorge Newbery. El argentino pretendía bajar por la escalera de la aeronave acompañando a Robert Prevost en un atropello más a las normas protocolares y de convivencia. A pesar de que el canciller Pablo Quirno negó que se haya hecho la gestión, el pedido para subir al avión fue enviado al Vaticano pero nunca llegó una respuesta de parte de la Santa Sede. La mejor respuesta fue, en realidad, el silencio. Milei no pudo diferenciarse y tendrá que esperar en tierra… como lo hacen todos los mandatarios del mundo cuando reciben a un Papa.

El episodio relatado es una más de las tantas anécdotas que se vienen conociendo en el tironeo entre el gobierno, el episcopado católico y el Vaticano en el proceso de la preparación de la visita de Robert Prevost al país que comenzará el próximo domingo para extenderse hasta el miércoles 11.

En conocimiento de que en sus distintas intervenciones públicas en el país el papa León puede poner a rodar conceptos que entren en abierta contradicción con los postulados libertarios, desde la Casa Rosada insisten de manera constante en advertir que “la visita del Papa no es política” y que es “para todos los argentinos” por igual. Lo que en realidad temen los libertarios es que los mensajes pontificios sobre la dignidad y los derechos humanos, la justicia social, la paz y hasta la necesidad de regular la inteligencia artificial se conviertan en una bofetada simbólica para el gobierno. Mientras todo transcurre, el episcopado observa con calma el desarrollo de los acontecimientos a sabiendas que, al momento de hablar, León XIV no se apartará de la doctrina social y será fiel al “legado de Francisco”. En otras palabras, que en Argentina el Papa vendrá a confirmar a sus pastores, los obispos, que han venido criticando las políticas oficiales (o la falta de ellas) que afectan a las personas con discapacidad, a los jubilados, a quienes no llegan con sus salarios a fin de mes, a los trabajadores de la salud o de la educación, para mencionar algunos de los temas sobre los cuales el episcopado se ha pronunciado críticamente.

Lo que en realidad temen los libertarios es que los mensajes pontificios sobre la dignidad y los derechos humanos, la justicia social, la paz y hasta la necesidad de regular la inteligencia artificial se conviertan en una bofetada simbólica para el gobierno.

El gobierno de Milei que –en algún momento, tiempo atrás– pensó que la visita papal podría favorecerlo políticamente ahora hace los mayores esfuerzos para que el evento transcurra por lo menos sin mayores turbulencias y con el menor costo para el oficialismo. Así quedó en evidencia cuando la hermanísima presidencial Karina Milei se puso al frente de los preparativos de la visita desplazando a Quirno y se sentó frente a frente con el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo Marcelo Colombo (algo que nunca había hecho Javier) y puso a disposición los recursos necesarios para garantizar un acontecimiento histórico del más alto nivel como el que se aproxima. Con Karina aparecieron los recursos y los espacios que antes no habían existido.

Luego vino la disputa por la agenda pontificia. El gobierno frunció el ceño cuando apareció en el primer borrador el Cottolengo Don Orione, donde la iglesia acoge a más de 400 personas con discapacidad, víctimas como tantos otros del ajuste libertario que —para colmo de males– está empañado por las denuncias de corrupción de la ANDIS. Los obispos se pusieron firmes y el Vaticano respaldó. León irá a Claypole. Otro tire y afloje giró en torno a los encuentros multitudinarios que el gobierno pretendió restringir a lugares con aforo reducido, quizás un estadio. Tampoco en eso cedió el Vaticano… los encuentros de CABA, Luján y Córdoba van a congregar a centenares de miles (¿millones?) de personas sin ningún tipo de restricciones. 

Otro interrogante estuvo en torno a cuánto tiempo le dedicaría León XIV al presidente argentino dentro del marco de lo que es formalmente “una visita de Estado” mientras los obispos insistían en que se trata de un viaje “eminentemente pastoral”.

En la agenda oficial finalmente quedó establecido que Milei irá al Aeroparque el domingo (algo que apenas fue confirmado en los últimos días) para recibir al Papa que una hora después irá a la Casa Rosada para una ceremonia de bienvenida y una reunión privada con el mandatario entre la 17:50 y las 18:20 de ese mismo día, porque a las 18:30 tendrá que estar en el CCK para un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. 

Se anticipa que Milei acompañará a León hasta la Ballena Azul, mal que le pese que, también por exigencia vaticana, estén allí todos los representantes de los partidos políticos, los 23 gobernadores y el alcalde porteño. En ese lugar tendrá que cruzarse con la vicepresidenta Victoria Villarruel y con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. Por una vez importará más la foto con el Papa que los odios personales del mandatario.

En Casa Rosada adelantan que Milei –junto con todo su gabinete– asistirá también a la misa que presidirá León XIV el lunes a las 11:30 en el Monumento a los Españoles. Nadie descarta que allí el presidente tenga que escuchar –como le ha ocurrido en las últimas celebraciones de tedeum en la catedral metropolitana– palabras que no le satisfacen y que contradicen sus principios y convicciones libertarias. Ya está entrenado para ello. Silencio y ningún comentario. Luego, sus intérpretes, se encargarán de decir que ninguna de las palabras del Papa sobre la doctrina social de la Iglesia, el derecho de los pobres o la justicia social, estuvo dirigida al gobierno o a sus políticas. Porque “el Papa habla para todo el mundo” y “no se involucra en la política local”. Palabras más palabras menos. Es probable que tampoco falte algún troll que acuse al Papa de “comunista” o de “narco terrorista”… Si ocurre habrá que estar atentos a los reposteos…

Hasta donde se sabe los mencionados son los encuentros más cercanos que se producirán entre León y Javier. El presidente no irá a Luján, tampoco a Córdoba y, menos a la cárcel de Devoto que Karina vació cuando hubo que ponerla en la agenda. Menos aún a Claypole, por razones que son fáciles de comprender y porque además allí seguramente estará Kicillof.

Una visita papal de aproximadamente 72 horas en la que León le dedicará menos de una hora al diálogo directo y a las fotos con el presidente. En ese tiempo además habrá intercambio de regalos, como corresponde a toda “visita de Estado”.

Puede haber un “bonus track” si Javier Milei se hace un tiempito para despedir al Papa en Ezeiza el miércoles… al pie de la escalerilla del avión que lo llevará hasta Lima.

 

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