Argentina / 30 octubre 2026

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Cómo se te extraña, hermano 

Un recorrido íntimo y visceral por la figura de Diego Armando Maradona en el día de su nacimiento. Del potrero de Fiorito a la gloria eterna en Nápoles y México '86, el recuerdo de un rebelde entrañable que se metió en la vida, la casa y el corazón del pueblo.

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Cómo se te extraña hermano. En las canchas, en la tele, en los asados, en los bares, en las calles, en los campitos que quedan. En el Azteca, en Fiorito y en las interminables mesas de las noches infinitas.

Las personas distintas son las que marcan y cambian las cosas. Vos nos mostraste una forma de jugar a la pelota que nunca antes habíamos visto: la gambeta, el pecho inflado, el pique corto, aludir para acá, para allá, los tacos, los caños, las rabonas, los tiros libres, los amagues.

Nunca vimos nada igual porque todo esto venía acompañado de un estilo corporal estéticamente bello y distinto. Un gesto corporal que nadie había tenido hasta entonces. Era jugar como nadie moviendo el cuerpo con un estilo plástico, armonioso y veloz que nadie había practicado antes.

Cómo se te extraña hermano. También tus rivales. Los coreanos del mundial 86’ que te hicieron decenas de faltas. Gentile, el volante italiano al que le contaron 35 faltas en el Mundial 82’. Reyna, un peruano que te hizo marca personal por toda la cancha durante un partido de eliminatorias de manera ridícula. Goycochea, el español que acabó con tu tobillo en el Barcelona, pero que te hizo volver más fuerte.

Todos los que te criticaban en la tele, en los bares, en la calle, en la cancha también te dicen extrañar. Porque ahora son todos maradonianos, pero les quiero recordar que le daban con un palo. “Negro de mierda”, “falopero”, de todo le decían. Ocurre también que en tus épocas el fútbol era el deporte más popular del planeta, obviamente, pero no había alcanzado la tecnomasividad de hoy. 

Entonces no se veían todos los partidos en todos lados, no había canales de tele dedicados al fútbol y mucho menos en la radio. No existían las redes sociales, la mercadotecnia y la sociedad enferma de tecnología que encumbró al fútbol en el olimpo. 

Se te extraña en tu barrio que sigue siendo de barro y chapa como cuando tirabas magia con tus amigos y vecinos en la canchita. Cómo te extrañan en Argentinos Juniors los que te descubrieron y te escondieron durante años para que no te lleve ningún otro club y te formaron como al mejor. Como al que nunca imaginaron que iban a tener.

Cómo te extrañan en Boca cuando te cantaban “vale 10 palos verdes, se llama Maradona”. Los sacaste campeón, los hiciste felices y rechazaste a River como querían y pedían los milicos asesinos de la dictadura que gobernaba la Argentina. Aquel gol que hiciste en un clásico haciendo revolcarse en una noche lluviosa de viernes a Passarella y a Fillol.

Cómo te extrañan en Boca cuando te cantaban “vale 10 palos verdes, se llama Maradona”. Los sacaste campeón, los hiciste felices y rechazaste a River como querían y pedían los milicos asesinos de la dictadura que gobernaba la Argentina. Aquel gol que hiciste en un clásico haciendo revolcarse en una noche lluviosa de viernes a Passarella y a Fillol.

Cómo te deben extrañar también en el Barcelona que pagó el pase más caro de la historia en su momento. Donde fuiste de la mano de Cesar Luis Menotti, pero donde no te supieron valorar, ni cuidar, ni entender, pero donde hiciste uno de los goles más bellos de todos los tiempos después de una gran jugada y con el arco vació esperaste a que venga desesperado a barrer el último defensor, y cuando se revolcó por el piso lo eludiste también y la tocaste adentro.

Cómo te extrañan en Nápoles. Donde los que saben dicen que te quieren más que acá. Donde hiciste sentido. Donde “el negro de mierda” como te decían algunos acá se fue a vivir y a jugar para los “negros de mierda” de Italia y Europa. Los llevaste a la gloria. Los sacaste campeón. Te identificaste con ellos. Luchaste por demostrar que el sur pobre podía ganarle al norte rico y lo hiciste.

Cómo te extrañan en la selección. Fue Menotti el que en una “polémica decisión” te dejó afuera del mundial 78, pero el que te guió y te llevó al campeonato juvenil del 79 en Japón. Y al mundial de España del 82’ donde claramente el equipo no funcionó y te molieron a patadas. Se puede ver por ahí todavía una foto donde te marcan seis jugadores de Bélgica en una jugada. 

Y cómo te extraña la selección del mundial 86’ con Carlos Bilardo. Donde te vimos brillar como nadie jamás en la historia. Donde ibas a otra velocidad. Donde te le animabas a todos. Estabas con una confianza absoluta. Nadie te podía parar. Con tu mirada altiva el pecho bien para adelante como quien tiene una misión importante en la vida. 

Y una de esas fue hacer todo lo que hiciste con los ingleses en ese mundial, a solo tres años de la guerra de Malvinas. Y no te quedaste ahí. No te agotaste en esa. Sino que seguiste, aplastaste solo a los belgas y después les ganaron nada más y nada menos que a los alemanes en la final.

Cómo te extrañan en las noches infinitas de Buenos Aires, los rockeros, los cumbieros que te hicieron mil canciones, todos tus amigos de las madrugadas, todos los que te querían y te festejaban y si, como te extrañan los faloperos también. Te metiste en ese kilombo ¿quién no? Ah sí, pero Diego tocaba merca. Ja. ¿Y Boston? “Que jugador nos perdimos” confesaste en una trunca película años después a Emir Kusturica.

Cómo se te extraña en la tele y en la radio, con tus anécdotas, con tus historias increíbles, tus chistes y tus salidas incomparables. Tus polémicas futbolísticas, tus peleas con los principales popes de los medios. 

Cómo te extrañan los personajes internacionales que te regalaban noches interminables en el desierto como Muhammad Gadafi. Que te regalaron tanques de guerra y cambiaron los horarios de las audiencias porque no te levantabas temprano como Vladimir Putin.

Cómo te extraña la política argentina. Es cierto que en un momento te fuiste con Carlos Menem. Esa dolió mucho. Todo el poder te quería de su lado. Pero después te metiste en todas. Fuiste a Cuba infinitas veces para tratamientos médicos y disfrutaste como pocos a Fidel Castro. Ahí te tatuaste al “Che” Guevara.

Te sumaste a los movimientos populares yendo a Mar del Plata para decirle “No al ALCA” junto a los presidentes progresistas de esa época de Latinoamérica. Estuviste con Hugo Chávez, con Lula, con Evo Morales. Con Néstor y Cristina Kirchner hasta tus últimos días.

Hace unos días uno de tus hermanos dijo que cuando te fuiste tenías solo 60 años, pero tu cuerpo tenía 120. Viviste mil vidas. Levantándote tarde. Te llevaste el fútbol por delante, fuiste el mejor y tu figura trascendió todos los ámbitos.

Cómo te deben extrañar tus amigos. Los no famosos. Los que ayudaste mil veces con tu presencia, con tu palabra y con tu dinero, aunque nunca anduviste contando por ahí ni mostrando que ayudabas a la gente.

Se te extraña como un familiar. Porque te metiste de una manera indeleble en nuestras vidas, en nuestras casas. Con tu alegría, con tu fútbol, con tus quilombos y tus calenturas también, como un integrante más. 

Como te extraña la patria. Fuiste un patriota. Un poco inventaste a la selección argentina y la 10. Ahora debés estar comiendo pizza y gaseosa con la Tota a quien tanto querías y un asado con don Diego a quien tanto respetabas y llevabas a todos lados. “Yo juego por vos mamá” dijiste después de ganar un mundial.

Cada día se te quiere y se te extraña más Diego Armando Maradona.

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