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- “Vamos a tener que hacernos de paciencia y sembrar cuando se pueda, no cuando queramos”
“Vamos a tener que hacernos de paciencia y sembrar cuando se pueda, no cuando queramos”
El fenómeno climático El Niño ya está presente en la Argentina y se está manifestando con distinta intensidad en este primer tramo de la primavera. Si bien la región litoraleña ubicada sobre los ríos Paraná y Uruguay está muy comprometida, en otras zonas las lluvias se mantienen en los promedios normales e incluso han permitido mejorar las reservas. Al respecto, el ingeniero agrónomo Néstor Estévez, explica qué está pasando en el noroeste de la provincia de Buenos Aires (NOBA).
- octubre 12, 2026
- Lectura: 4 minutos
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“Hasta hace unas semanas, en nuestra zona se hablaba mucho de El Niño pero no aparecía; ahora parece que está dando sus primeros pasos”, dice el ingeniero agrónomo Néstor Álvarez en diálogo con este medio. “Hay que tener prudencia, porque siempre que se habla de estas cosas se habla de probabilidades. Por lo tanto, que aparezca El Niño no significa que vaya a llover por encima de lo normal en todos lados”, añade.
Álvarez también marca las diferencias entre regiones: “En la zona noreste del país —Entre Ríos, Corrientes, Misiones y el norte de Santa Fe— se ve que las precipitaciones arrancaron antes y con volúmenes que provocan un impacto considerable. Acá, por el contrario, nos jugó bastante a favor porque nos permitió cargar un poco más el perfil del suelo con reservas de agua”. El especialista explica además que “en nuestra zona tenemos un colchón para soportar precipitaciones importantes, ya que en lo que va del año ha llovido bastante menos que el año pasado. Eso nos permite contar con buena humedad en el suelo, pero todavía con capacidad de absorber bastante más agua”.
De todas maneras, advierte sobre la forma en que se están dando las precipitaciones: “Lo que sí perjudica un poco es la dinámica de las lluvias: tenemos lloviznas y varios días nublados, pero no tenemos pérdida de agua por evaporación. Por eso parece que estamos en el medio de un temporal, aunque realmente no es tanta cantidad para lo que representa el mes de octubre, una época en la que es normal que llueva un poco más del promedio en comparación con los meses de invierno”, asegura.
¿Esto puede tener incidencia en el cultivo de trigo? Sabemos que el exceso de humedad acarrea enfermedades…
Claro, estamos en octubre que es el mes crítico para el trigo porque es cuando normalmente florece y, si bien necesita lluvia, son fundamentales los días de sol. En trigo específicamente los riesgos son las enfermedades de la floración, y una de las más complicadas en este cultivo es Fusarium, porque incluso el control que se puede hacer con algunas aplicaciones no da garantías. En otras enfermedades, si uno las toma a tiempo, puede tener buenos controles, pero Fusarium realmente es muy complejo. Por eso digo: prefiero que lluevan 80 milímetros en tres horas y luego salga el sol, y no que caigan 10 milímetros por día en forma continua.
¿Y qué pasará después?
En general, si durante los meses que nos quedan de este año tenemos lluvias un poco por encima de lo normal no sería tan grave. Esto no significa que no vayamos a tener algún campo con lotes encharcados o alguna otra complicación, como puede ser con los caminos, dependiendo del volumen de agua que caiga.
Estamos en época de siembra de maíz y soja, ¿cómo se está desarrollando?
En el caso del maíz, este año en varias zonas hubo un adelantamiento de la siembra de alrededor dos semanas respecto de las fechas habituales de implantación, esto fue pensando básicamente en lo que podía pasar con El Niño, si llegaba antes. No quiere decir que sea la mejor opción, pero fue la que eligieron los productores. A partir de ahora, lo que falta sembrar se irá haciendo a medida que haya buenas condiciones, sembraremos maíz cuando se pueda.
Para la soja hay un poco más de margen…
Hay más margen, pero igual: vamos a tener que hacernos de la paciencia suficiente como para sembrar cuando podamos y no cuando queramos, más que nada por si las lluvias empiezan a ser un poco más frecuentes. Normalmente durante noviembre solemos tener lluvias importantes, pero por otro lado empiezan los días con más horas de luz y cuando tenemos esas ventanas, con algunos días buenos, normalmente seca mucho y ahí es cuando podremos entrar a sembrar. Además, el nacimiento del cultivo en ese momento es mucho más rápido. Por otro lado, y sin pretender ponernos exquisitos sobre la fecha de siembra, cuando tenemos reservas de agua en el suelo y tenemos un año que nos acompaña en cuanto a las precipitaciones, sabemos que contamos con un buen piso de rendimiento asegurado, porque lo que define una campaña son las precipitaciones. En la cosecha gruesa, sea maíz o soja, el agua es lo más importante.
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