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Un cortocircuito entre la principal dirigente y el principal candidato

Axel Kicillof y Sergio Massa emergen como los únicos candidatos, pero todos miran con atención los movimientos de Cristina encarcelada. Mientras tanto, la interna peronista no cesa, y el gobierno hace todo lo posible para alentarla. ¿Qué pasa con los gobernadores peronistas que han sido “dialoguistas” con el mileismo?

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La imagen muestra a los dirigentes políticos argentinos Sergio Massa, Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof durante un acto partidario. [1] (https://cenital.com/tregua-por-necesidad-cristina-kicillof-y-massa-definen-una-estrategia-electoral-comun-en-pba/)

Con el país en proceso de descomposición, Axel Kicillof y Sergio  Massa son hasta ahora los únicos candidatos –sin aceptarlo públicamente- como parte de una oposición que juega a tensionar su interna ante un público en parte roto, en parte harto, que desconfía de la política y que, en ese clima de confusión, sin propuestas ni candidatos claros, podría volver a votar a sus verdugos del oficialismo y prolongar una agonía de otros cuatro años.

El peronismo tiene encarcelada a su principal dirigente, la ex presidenta Cristina Kirchner. Pero también tiene al candidato potencial que más mide en las encuestas: el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Cualquiera diría que el problema se resuelve con una ecuación simple: se apoya al candidato con más posibilidades de ganar, el cual, al ganar, libera a la ex presidenta cuya detención es consecuencia de persecución política en juicios llenos de irregularidades.

Pero lo que parece sencillo, lo han complicado al provocar una interna que al ciudadano de a pie le disgusta y no entiende porque desde esa distancia con la política, ambos dirigentes representan ideas parecidas. La consecuencia es el desgaste. El gobierno está atento a esta forma de autoagresión y busca profundizarla.

El respaldo electoral a Javier Milei está en rojo. Las encuestas ya lo muestran en el límite de los 30 puntos. No le alcanzan para ganar a una oposición bien plantada. Necesita dividirla y desarrolla estrategias como la reforma política para postergar las PASO, que serían la herramienta menos dolorosa para dirimir las diferencias en el peronismo. Al mismo tiempo se amplifican los episodios de esa interna para que el daño sea mayor.

A Kicillof le dan bien todas las mediciones. Fue gobernador en un momento difícil en su primer período porque le tocó la pandemia con una caída de 10 puntos del PBI y la peor sequía en cincuenta años. Aún así, fue reelegido y hasta ahora mantiene un respaldo alto en la provincia, pese a la hostilidad permanente del gobierno libertario que le restringió al máximo los fondos que le corresponden por coparticipación, por obras y fondos sociales.

La candidatura de Massa es más difícil porque sería muy vulnerable en la campaña. Aunque sea injusto, se lo asocia a la inflación por su rol de ministro de Economía en el último tramo del gobierno de Alberto Fernández. Sin el respaldo de Cristina, Massa se mueve alrededor de los ocho puntos en las encuestas. Si quiere competir, necesita hacerlo en la escudería de la ex presidenta.

A fines de agosto se daba por hecho que el candidato de Cristina Kirchner sería Sergio Massa en unas PASO contra Axel Kicillof. La reunión a puerta cerrada de Kicillof, Massa y Máximo Kirchner en un hotel de Buenos Aires, a mediados de agosto, pareció ordenar la confusión de versiones, indirectas y agresiones sordas entre los distintos agrupamientos. Hubo tregua.

Pero la primera semana de septiembre, una votación de los senadores peronistas a jueces propuestos por el gobierno, y un acto frente al domicilio de Cristina Kirchner, volvieron a empiojar la discusión. Si esas rispideces no se solucionan, el peronismo perderá la posibilidad de recuperar el terreno que perdió en las dos últimas elecciones. Y no hay otra expresión popular que pueda desplazar a Javier Milei.

Tanto el campamento de Massa como el de Kicillof coinciden que deben incluir a los gobernadores que mantuvieron posiciones dialoguistas con el oficialismo, y a otras fuerzas, como el radicalismo, los socialistas santafesinos y fuerzas provinciales, o lo que se pueda incorporar de ellas.

Las definiciones de esa confrontación se centralizaron en la provincia de Buenos Aires. En el resto del país, los dirigentes peronistas y algunos gobernadores esperan, con inquietud e impaciencia, que se ordene el escenario para diseñar sus alianzas y estrategias frente al dilema que le propone el gobierno con la posible suspensión de las PASO.

Tanto el campamento de Massa como el de Kicillof coinciden que deben incluir a los gobernadores que mantuvieron posiciones dialoguistas con el oficialismo, y a otras fuerzas, como el radicalismo, los socialistas santafesinos y fuerzas provinciales, o lo que se pueda incorporar de ellas.

En Tucumán, Osvaldo Jaldo deberá competir con Juan Manzur, con posibilidades de ganarle. Pero en Catamarca, por acuerdos entre las distintas corrientes, un Raúl Jalil muy desgastado deberá ceder la candidatura a gobernador al actual intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Gustavo Saadi, cercano a la senadora Lucía Corpacci, enrolada en la oposición abierta al gobierno libertario. El gobierno tentó a Jalil para que se presente por fuera del peronismo.

Massa mantiene conversaciones con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, con Jaldo y con el misionero Hugo Passalaqua, ambos, al igual que Jalil, son dialoguistas. Kicillof se reunió con el vice de Sáenz, Antonio Marocco, en tanto que Massa lo hizo con el ex diputado Pablo Kosiner, hombre del ex gobernador Juan Manuel Urtubey. Kicillof estuvo en el Chaco y ha impulsado la creación de agrupamientos del Movimiento Derecho al Futuro. Ambos dirigentes recorren el país.

En el peronismo y su marco de alianzas, el Frente para la Victoria—Unión por la Patria, cada gobernador tiene su propia estructura y una dinámica interna provincial, pero no pueden proyectarse al plano nacional mientras la interna entre el gobernador Axel Kicillof y Máximo Kirchner, con el respaldo de Cristina Kirchner, se recaliente hasta niveles que parecen sin retorno.

La Cámpora planteó la candidatura de la ex presidenta. Tiene peso en el plano simbólico, pero casi ninguna posibilidad de concretarse. Es muy difícil que pueda recuperar a tiempo su libertad y sus derechos.

Los movimientos de Massa, que lo mostrarían dispuesto a correr en las elecciones, también pueden entenderse como una forma de posicionarse para negociar con el que sea candidato. El tigrense tiene buena relación con todos. También se especula con la gobernación bonaerense que quedará vacante en 2027.

En el sector de Kicillof hay cinco anotados entre intendentes y funcionarios: Julio Alak, Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Fernando Espinoza. Desde La Cámpora, que mostró un crecimiento fuerte en la provincia, se habla de Mayra Mendoza y del actual ministro de Salud, Nicolás Kreplak, quien lo desmintió. Desde la Liga de Intendentes, que tienen buen diálogo con Kicillof como con la ex presidenta, estarían en la lista Mariel Fernández y Federico Otermin.

En definitiva, hay un candidato presidencial con muchas posibilidades, que es Axel Kicillof. Y otro que es Sergio Massa, pero que no está claro si juega para ese lugar, para la gobernación bonaerense o para instalar su espacio y esa candidatura que para jugar bien tendría que ir en representación del espacio de La Cámpora y Cristina Kirchner. Y no hay más hasta ahora.

El punto de cortocircuito está en la relación entre Kicillof y Cristina Kirchner, que es la presidenta del PJ nacional. Y en la cultura política del peronismo, también es la líder movimientista. Desde La Cámpora acusan a Kicillof de no aceptar ese liderazgo y toman como referencia la negativa del gobernador al pedido de Cristina de jugar como candidato presidencial en el 2023 y presentarse a la reelección en la provincia. Desde el kicillofismo reconocen la autoridad de Cristina Kirchner, pero reclaman una práctica más horizontal en la toma de decisiones.

Por encima de ese cortocircuito, comparten la mayoría de los votos. Si van separados, su fuerza se divide y gana Milei.

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