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La visita papal: entre la prédica de León XIV y el modelo de Milei
Los preparativos del viaje reabren el escenario de los desencuentros entre el episcopado y el gobierno. Más allá de los acuerdos en lo logística, en la sociedad y en los medios habrá batallas de interpretación. La preocupación oficial por discursos que prometen incomodar.
- agosto 21, 2026
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León XIV llegará a la Argentina el 8 de noviembre procedente de Uruguay. Siendo un acontecimiento centralmente religioso, el hecho tendrá también ribetes político-culturales que darán lugar a múltiples lecturas e interpretaciones en un momento en el que, entre el gobierno y la máxima jerarquía de la iglesia católica, existen grandes diferencias doctrinarias y filosóficas que se manifiestan en la lectura que desde cada una de las veredas se hace de la realidad local.
Uno de los ejes de tales desencuentros es en torno al concepto de justicia social, pilar de la llamada “doctrina social” de la iglesia, que los obispos defienden y que el presidente Javier Milei califica como “una aberración” y “un robo”.
Es uno de los motivos por los cuales el presidente nunca tuvo un encuentro cara a cara con las autoridades del episcopado encabezadas por el arzobispo mendocino Marcelo Colombo. Los obispos siempre manifestaron disposición, pero nunca recibieron una invitación desde la Rosada.
El 18 de febrero de 2026, después de un viaje oficial al Vaticano, el canciller Pablo Quirno visitó la sede capitalina de la Conferencia Episcopal y dialogó con el secretario general del episcopado, el obispo Raúl Pizarro. Para entonces las gestiones acerca de la visita papal estaban muy avanzadas pero sin ninguna confirmación oficial. El ministro hizo una serie de gestos y manifestaciones para dar a entender que el viaje estaba ya concertado y de esta manera atribuir al gobierno el mérito de la gestión. El hecho no cayó bien entre los obispos que -siguiendo el protocolo vaticano- no daban nada por hecho hasta que la Santa Sede hiciera formalmente el anuncio. Fue un dato menor en medio de una suma de desencuentros entre las autoridades de la iglesia y el gobierno. No pasó a mayores.
Uno de los ejes de tales desencuentros es en torno al concepto de justicia social, pilar de la llamada “doctrina social” de la iglesia, que los obispos defienden y que el presidente Javier Milei califica como “una aberración” y “un robo”.
Ese mismo día, en medio de un diálogo distendido entre Quirno y Pizarro, surgió la cuestión de la falta de diálogo directo entre Milei y las autoridades de la Conferencia Episcopal. La explicación del canciller, en tono de queja, fue que “ustedes critican mucho al presidente y al gobierno”.
Mientras se avanzaba en las gestiones paralelas del gobierno y de las autoridades eclesiásticas para confirmar la visita de León XIV al país, la situación de la relación entre los obispos y el oficialismo gobernante no se modificó en absoluto. Milei siguió rechazando y despreciando la doctrina social de la iglesia y los obispos, por boca de Colombo, del cardenal Ángel Rossi, del arzobispo porteño Jorge García Cuerva o del platense Gustavo Carrara -entre otros- continuaron reafirmando la justicia social como parte fundamental de la prédica evangélica.
Rossi, el arzobispo de Córdoba, suele reiterar, en distintos momentos y con diferentes palabras, que “la justicia social para un cristiano no es un invento ideológico ni una bandera partidaria: es un mandato evangélico».
Ahora, cuando ya se puso en marcha gran parte del andamiaje que exige la gira papal son inevitables las reuniones de coordinación entre ambas partes. Eso ocurrió el lunes pasado en Casa Rosada en un encuentro que encabezó Karina Milei, pero allí la agenda fue operativa: detalles de la agenda papal, logística, seguridad, comunicación.
Más allá de eso lo que hoy preocupa al gobierno es el impacto que puede generar en la sociedad la presencia Robert Prevost en el país. Poco pueden hacer los libertarios para incidir en los contenidos de los discursos que León XIV pronuncie en el país. Los obispos descuentan que el papa “confirmará” su postura “evangélica” en favor de los pobres y de los excluidos, en defensa de los derechos y de la justicia social. Para hacerlo se apoyan en los mensajes que Prevost ha venido realizando desde que asumió la máxima jefatura de la iglesia.
“Hasta que los problemas de los pobres no se resuelvan radicalmente, rechazando la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera y abordando las causas estructurales de la desigualdad, no se encontrará solución a los problemas del mundo. La desigualdad es la raíz de los males sociales” dijo, por ejemplo, el 23 de octubre del 2025 en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares, una iniciativa lanzada por Francisco y sostenida por León.
El arzobispo de Córdoba suele reiterar, en distintos momentos y con diferentes palabras, que “"La justicia social para un cristiano no es un invento ideológico ni una bandera partidaria: es un mandato evangélico".
Más recientemente, el 15 de mayo de este año, al presentar su encíclica Magnifica Humanitas, el papa pidió “reorientar la economía hacia la dignidad y la tecnología hacia la igualdad, la estabilidad y la inclusión”. Y a los jefes de Estado les pidió “escuchar el grito de los más pobres” porque “no podrá haber paz sin justicia”.
Este es el tono de la prédica papal que la iglesia espera escuchar y ante la eventualidad de que ocurra el gobierno hará oídos sordos.
Dado que se trata de una “visita de Estado” es inevitable que en la agenda se incluya un encuentro privado entre Milei y Robert Prevost. Es una foto que en la iglesia muchos preferirían que no ocurra y que el gobierno tratará de utilizar a su favor.
Otra disputa será simbólica y surgirá del entramado de la agenda. ¿Con quién se verá el papa en Argentina? Los detalles todavía no están definidos, pero se sabe que tanto los movimientos sociales como las organizaciones de trabajadores aspiran a que se les otorgue un espacio especial. Que ocurra o no puede dar lugar a muchas lecturas que no estarían al margen de lo que Prevost diga en esos eventuales encuentros. Por ahora trascendió que León irá hasta Claypole donde la iglesia tiene un cottolengo donde viven más de 400 personas con discapacidad. No puede escaparse que las personas con discapacidad conforman un colectivo de los más afectados por la quita de derechos y desprotegidos por el gobierno de Milei. Que León XIV incluya esta visita en su agenda ya es parte de su mensaje.
La confirmación del programa definitivo dará lugar a múltiples lecturas e interpretaciones cruzadas. Las mismas o similares a las que provocará cada discurso, cada homilía y cada gesto del papa en el país.
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