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Petromonarquías en problemas
El conflicto en Medio Oriente desborda sus fronteras: la ofensiva de Washington y Tel Aviv pone en jaque la economía de los árabes, mientras Irán y las milicias hutíes asfixian las rutas clave del comercio petrolero.
- agosto 1, 2026
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Hasta que Estados Unidos e Israel emprendieron los ataques contra la República Islámica de Irán, los países del Golfo Pérsico, aliados del Occidente imperial, gozaban de una vida de alta gama, con sus monarcas cómodamente sentados sobre sus barriles de crudo, observando carreras de camello. Pero, el caos que activaron Washington y Tel Aviv en la región pone en peligro la estabilidad económica y política de esos reinos en un escenario cada día más volátil.
En los últimos días, el conflicto bélico en Medio Oriente volvió a escalar y a expandirse. Irán atacó instalaciones estadounidenses en Jordania, Egipto y Kuwait; los hutíes de Yemen arremetieron contra Arabia Saudita y los bombardeos norteamericans contra los persas se intensificaron. Este escenario de guerra abierta puso en jaque a los principales aliados de Washington en la región.
Bloomberg informó recientemente que la economía de Arabia Saudita registró su mayor contracción trimestral desde la pandemia de covid-19; su industria petrolera dejó de funcionar con la armonía que lo venía haciendo y eso se refleja en números: el Producto Interno Bruto del país árabe cayó un 4,8% interanual entre abril y junio, según datos preliminares de la Autoridad General de Estadísticas. Esta caída se explica por el retroceso del sector petrolero, que fue del 24,7%. La producción de crudo no puede volver a los niveles previos al 28 de febrero de este año, día en que Trump y Netanyahu decidieron atacar a Irán.
La crisis petrolera en el Golfo Pérsico se manifiesta con toda su potencia en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que anteriormente circulaba una quinta parte del petróleo mundial. En junio, Arabia Saudita volvió a embarcar crudo a través de este paso luego del endeble acuerdo de paz que habían alcanzado Washington y Teherán, sin embargo, la reciente escalada provocada por Estados Unidos ha vuelto a descalabrar el escenario. Riad ha optado por desviar parte de sus remesas a través de un oleoducto hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, aunque ahora aparecieron nuevas amenazas: los hutíes yemeníes.
El movimiento Ansar Allah de Yemen -una milicia que no se anda con vueltas- ha anunciado la semana pasada un «embargo marítimo» contra Arabia Saudita. El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, justificó la medida como represalia por “doce años de bloqueo saudita por mar y aire contra Yemen”.
Los hutíes casi no tienen intercambio comercial con Arabia Saudita, por lo que el anuncio debe interpretarse más como la disposición de los yemeníes a atacar buques que entren o salgan de puertos sauditas. Para ese objetivo el grupo tiene algunas ventajas geográficas y el alcance de sus misiles les permite controlar la costa occidental de la península arábiga.
La confirmación llegó este martes, cuando Ansar Allah atacó con varios misiles balísticos el petrolero saudí NCC Ghazal. Según anunciaron luego los rebeldes chiitas, la acción fue en respuesta a la violación de «la resolución de bloqueo marítimo impuesta al enemigo saudí», que desoyó «las llamadas de advertencia». Asimismo, difundieron imágenes del ataque contra la embarcación cuando se desplazaba en aguas del mar Rojo.
Irán rechazó este miércoles la propuesta de Omán para llevar adelante una administración regional conjunta del estrecho de Ormuz con tarifas voluntarias. Así se cierra una posibilidad de gestionar una posible solución diplomática al problema del tráfico marítimo en la región.
Además, los yemeníes ampliaron las medidas contra Riad, ya que evalúan cobrar peajes a las embarcaciones comerciales que cruzan el sur del mar Rojo, según revelaron fuentes regionales a la agencia Reuters. Esto afectaría el tráfico petrolero que atraviesa el estrecho de Bab el Mandeb, es decir: el paso clave entre el mar Rojo meridional y el golfo de Adén, Mar Arábigo, Océano Índico, su ruta.
Si bien aún no hay precisiones sobre cuándo entrará en vigencia esta medida, lo cierto es que los hutíes trabajan en el tema activamente con asesores iraníes. Recordemos que la milicia Ansar Allah es una fiel aliada de Teherán. Precisamente, delegados hutíes que viajaron a Irán en julio, en ocasión del funeral del ayatolá Alí Jameneí, se reunieron con funcionarios persas para discutir la implementación de estas tarifas marítimas y otros temas de agenda común. El objetivo sería normalizar el cobro por la navegación en aguas internacionales estratégicas y así presionar indirectamente sobre Washington, al que consideran un invasor.
Mientras tanto, Irán rechazó este miércoles la propuesta de Omán para llevar adelante una administración regional conjunta del estrecho de Ormuz con tarifas voluntarias. Así se cierra una posibilidad de gestionar una posible solución diplomática al problema del tráfico marítimo en la región.
Como se ve claramente, muy lejos de que la situación en Medio Oriente se encarrile, todo indica que las tensiones seguirán en ascenso, que el conflicto seguirá desbordando, que nuevos actores se sumarán cada día, y que todo se salió de madre. La pregunta es si éste era el verdadero objetivo de Trump y Netanyahu, pues el caos sigue siendo un gran negocio para el Occidente imperial, o si realmente abrieron las puertas de un infierno que se los devorará más temprano que tarde.
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