Argentina / 31 julio 2026

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No se banca más

El desgaste del ajuste y el pesimismo económico erosionan la paciencia social hacia el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, si un sector aún mantiene la esperanza no es por fe en el rumbo, sino por miedo al vacío. La pelota pasa a la oposición, obligada a trazar un camino y construir una alternativa real.

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Esta imagen muestra una manifestación de jubilados en Argentina protestando por mejoras en sus haberes y condiciones de salud.

Hay un murmullo que empieza a ganarle terreno al silencio: la paciencia social, ese activo intangible con el que Javier Milei construyó la gobernabilidad durante la primera mitad de su mandato, muestra signos de erosión. Es una ola creciente que los números comienzan a consolidar de forma mayoritaria.

Los datos del reciente estudio de la consultora QSocial exponen la dimensión del desgaste: la mitad de los argentinos asegura que ya no está dispuesta a seguir esperando una mejora en su situación personal. La promesa del sacrificio como peaje inevitable hacia un futuro próspero pierde tracción cuando el bolsillo cruje en el presente. Un 67% considera que el esfuerzo actual no valdrá la pena y rechaza la idea del ajuste como mal necesario. A esto se suma que seis de cada diez encuestados dudan de la capacidad del Ejecutivo nacional para resolver las principales urgencias de la agenda ciudadana —encabezadas por la pobreza y el empleo— y casi dos tercios perciben un esquema de gestión diseñado para favorecer solo a determinados sectores.

Sin embargo, sería un error de lectura simplista asumir que el descontento se traduce de forma automática en un colapso del apoyo oficial. Tanto en términos de imagen de gestión como en intencionalidad del voto. Todavía existe un núcleo significativo —alrededor de un tercio de la sociedad— que sostiene que el país está mejor que en diciembre de 2023 o que mantiene la disposición de tolerar el costo social con la mirada puesta en el horizonte electoral de 2027. Son ciudadanos que, aún quedándose sin aire a mediados de cada mes, prefieren otorgar el beneficio de la duda y apostar a que el gobierno logre enderezar el rumbo económico. 

Un breve paréntesis. El tercio de respaldo representa un porcentaje de votos que no está muy lejano al 40% que necesita Milei para su reelección si logra tener enfrente una oposición fracturada y puede sacarle una diferencia del 10% al segundo. Ese es el desfiladero por el que intentará cruzar en 2027. Por eso busca eliminar las PASO, un instrumento que no solo permitiría zanjar diferencias actuales entre diferentes sectores políticos, sino que también actuaría como un tamiz para volcar votos a manos de la fuerza que en esa primaria se transforme en el “voto útil” contra el gobierno libertario.

Contra lo que suele suponerse en el debate público, la pelota no está hoy únicamente en el terreno de la Casa Rosada. El verdadero desafío interpela de lleno a la oposición. Esperar de brazos cruzados que el desgaste del oficialismo haga todo el trabajo es una estrategia tan tentadora como estéril. Quedó demostrado con la equívoca táctica que llevó adelante el peronismo porteño en las legislativas locales de 2025.

En estos matices reside la paradoja central del momento político. Si una porción de la sociedad conserva aún esa luz de esperanza no es necesariamente por una fe ciega en el programa libertario, sino por una razón más pragmática y profunda: la negativa a caer en el vacío. El temor a la incertidumbre y el rechazo a fórmulas del pasado actúan como un dique de contención que le da aire al Ejecutivo, incluso en medio del pesimismo económico dominante, donde un 47% augura que la situación dentro de un año será aún peor.

Contra lo que suele suponerse en el debate público, la pelota no está hoy únicamente en el terreno de la Casa Rosada. El verdadero desafío interpela de lleno a la oposición. Esperar de brazos cruzados que el desgaste del oficialismo haga todo el trabajo es una estrategia tan tentadora como estéril. Quedó demostrado con la equívoca táctica que llevó adelante el peronismo porteño en las legislativas locales de 2025. O el peronismo bonaerense luego de ganar las provinciales en septiembre, que le hicieron creer que tenía también ganadas de antemano las elecciones de diputados nacionales de octubre. 

Para que la frustración social encuentre un canal de salida democrático y constructivo, la oposición tiene la responsabilidad urgente de dejar de ser un mero reflejo del rechazo y convertirse en una alternativa real. Construir propuestas creíbles, trazar un camino claro y ofrecer certezas para el día después es la única forma de evitar que la esperanza de la gente se transforme en pura resignación. Y para que quienes votaron con esperanzas a Milei en 2023 no se conviertan en “ateos de la política”.

 

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