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Mónica Szurmuk sobre Malmö: “Comenzamos a ver a las infancias como víctimas directas de la dictadura”

Publicado por Sudamericana, el libro reconstruye el caso de los tres hermanos Ramírez, secuestrados en el Hogar Casa Belén de Banfield luego del asesinato de su madre durante la dictadura. A través de la voz de María, la obra echa luz sobre la infancia como víctima directa e imprescriptible del terrorismo de Estado.

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Esta imagen muestra la portada del libro Malmö: Una historia argentina escrito por Mónica Szurmuk y publicado por Sudamericana.

“El vecino de enfrente la vio salir. Menudita, con el bebé en brazos, un trapo blanco en la mano. Se estaba entregando”. Así comienza Malmö (Sudamericana, 2026), la historia que cuenta Mónica Szurmuk sobre la familia Ramírez. En especial, de sus tres hijos que, luego de ese episodio, fueron secuestrados en el Hogar Casa Belén de Banfield, durante la última dictadura cívico militar, hasta que desde el exilio, su padre Julio Ramírez, pudo recuperarlos. Su mamá, Vicenta Orrego Meza, fue asesinada frente a los tres niños, en la puerta de su casa –como narra Szurmuk– mientras se entregaba. 

“Los hermanos Ramírez vivieron en Casa Belén desde el 14 de abril de 1977 hasta el 26 de diciembre de 1983. Fueron maltratados, abusados emocionalmente, físicamente, sexualmente, comían mal, a veces con los perros. Se burlaban de ellos”, describe Szurmuk páginas más adelante, para concentrar en un párrafo breve la crueldad padecida por los niños Ramírez en ese centro clandestino de detención que con eufemismo llamaron “hogar”.

La rigurosidad periodística y la sensibilidad literaria de Szurmuk logra una obra de no ficción que permite acceder a un lugar poco explorado sobre la dictadura: el ensañamiento del terrorismo de Estado también sobre las infancias. “Que ellos hayan reconstruido su vida y que tengan profesiones, familia, no implica que esa pérdida no sea una parte central de quienes son ellos como adultos”, plantea la autora en diálogo con 4Palabras, sobre las huellas que la dictadura dejó en niños y niñas. También habla de cómo, a cincuenta años del golpe, pareciera empezar a verse a las infancias como víctimas autónomas de sus padres y madres, y anhela que más investigaciones traigan luz sobre más historias, y tal vez más justicia. 

La novela es protagonizada por María, la segunda de los tres hermanos Ramírez. A través de sus recuerdos, hilvanados con expedientes judiciales, relatos de vecinos, psicólogos, abogados y fiscales, Mónica logra reconstruir el padecimiento de María y sus hermanos, Mariano y Carlos, en Casa Belén, y además la tarea de reparación, en el que también se inscribe Malmö: “Se integra en todo el trabajo de denuncia que ella viene haciendo desde hace muchos años”.

La Casa Belén fue una iniciativa parroquial en Banfield, provincia de Buenas Aires, que nació en 1977 con el objetivo de cuidar niños y niñas judicializados, pero en connivencia con la jueza de menores de Lomas de Zamora, Marta Delia Pons, reconocida por separar a los hijos e hijas de personas desaparecidas de sus familias, a quienes consideraba “ineptos” para criarlos. Sin pudor, la magistrada les decía a las Abuelas de Plaza de Mayo que nunca les devolvería a sus nietos porque ellas “no habían sabido criar a sus hijos”, mientras usaba ese espacio para ocultar a hijos de militantes sacados de operativos. El lugar intentaba parecer una casa, por eso los encargados –y responsables de los abusos– Manuel Maciel y Dominga Vera se mudaron allí con sus propios hijos para funcionar como “padres”. 

Szurmuk tiene cercanía con la historia desde su infancia, porque, además de vivir en Banfield, los padres de una amiga suya colaboraban en la Casa Belén. Esa vinculación personal, junto a su trayectoria como investigadora en temas de memoria y una nota para la revista Anfibia, la llevaron a ampliar esta investigación que concluyó luego del juicio que también trajo justicia a la familia Ramírez

El 5 de mayo de 2023, el Tribunal Federal Oral en lo Criminal N°1 de La Plata condenó a cinco años de prisión a la exsecretaria del Tribunal de Menores N°1 de Lomas de Zamora, Nora Susana Pellicer, por los delitos de “ocultamiento de un menor de 10 años, en concurso ideal con el de alteración del estado civil de un menor de 10 años reiterados en tres oportunidades, que tuvieron como víctimas a los tres hermanos”. De esta forma, el tribunal tuvo por acreditado que el órgano judicial interviniente en el proceso de guarda de María, Carlos y Mariano, a cargo de la entonces ya fallecida jueza Pons, los ocultó de su familia biológica e incluso avaló que su identidad fuera alterada en diferentes documentos por las personas a cargo del Hogar Casa de Belén. En ese juicio también se obtuvo justicia por Vicenta y otros militantes asesinados en otro operativo, por lo que a siete policías les dieron prisión perpetua.

Szurmuk es investigadora de CONICET, docente en la Universidad Nacional de San Martín, coordinadora de la colección “Literaturas latinoamericanas en transición” y directora del proyecto de investigación-intervención de “Cartografías íntimas en comunidad”. 

 

Como contás en el libro, sabías desde temprano de la existencia de la Casa Belén, y te acercaste a Abuelas para avisar lo que sospechabas que estaba allí pasando. ¿Cuándo decidís contar esta historia?

Siempre le había estado rondando a esta historia porque me parecía que era muy importante. En los últimos años, a partir de 2022, tuve un proyecto de investigación-intervención en Lomas de Zamora, que se llama “Cartografías íntimas en comunidad” que propone un recorrido por sitios de memoria, algunos ya señalizados y otros no, con estudiantes de escuelas secundarias. Dentro de ese proyecto, visitábamos la Casa Belén con un cuidado especial, y la veíamos desde el micro, porque sigue siendo un lugar donde sigue habiendo niñas y niños judicializados. Esto me fue acercando más a la historia y en un determinado momento tenía la posibilidad de publicar una nota en la Anfibia, y fue la primera vez que hablé con María (Ramírez) directamente. Esa primera nota fue un germen para lo que después sería el libro, porque hablé con María por zoom y ella estuvo dispuesta a ser la protagonista de esa nota.

 

¿Cuánto tiempo llevó el trabajo de investigación?

Es difícil saber, porque en realidad hay un marco general que tiene que ver con la investigación sobre memoria, que es algo a lo que me vengo dedicando desde hace mucho tiempo. Entre 2001 y 2008 fui investigadora en un instituto en la Ciudad de México, y con un grupo de colegas publicamos dos libros sobre memoria. Desde ese momento vengo pensando el tema de memoria y en los últimos años en temas de niñeces e infancias. Empecé a leer los expedientes judiciales sobre el caso, me interesé por los expedientes de la Casa de Belén, seguí todo el juicio. Hay audiencias del juicio que vi varias veces, gracias a que fueron transmitidas (por YouTube) por La Retaguardia… Entonces hay un período más amplio de pensar temas de memoria y de cómo contar experiencias de este tipo y un tiempo mucho más concentrado, que son los últimos tres años, en los que me dediqué a entrevistar vecinos, fiscales, psicólogos, la abogada que acompañó a la familia Ramírez los últimos dos, tres años.

“Algo que intento hacer en el libro es mostrar todo lo que María y sus hermanos perdieron. Y que no hay mejor manera de mostrar lo que perdieron que reubicándolos en el lugar donde ellos tenían una infancia muy rica, que era la casa donde vivían con sus padres, en medio de una comunidad. Todo eso ellos lo van perdiendo y van quedando en una situación enorme de desprotección”, señala Mónica Szurmuk.

¿María accedió fácilmente a ser la protagonista de la historia?

Trabajamos juntas para la primera nota de Anfibia y en un libro que se publicó como producto de un taller que tomé con Sonia Budassi sobre temas de migración. La primera comunicación fue para esa nota y luego María aceptó sin reservas. Cuando empezamos a conversar, el libro no tenía la forma que después tuvo, por lo cual, su protagonismo también fue cambiando. Es mucho más protagonista del libro de lo que pensé que iba a ser y le agradezco enormemente haberme abierto su historia y tenerme la confianza para que yo la cuente.

 

¿Por qué pensás que los niños víctimas del terrorismo de Estado que no fueron apropiados es un tema poco explorado?

Uno de los fenómenos que está teniendo, en este aniversario de los 50 años del golpe, es el protagonismo que empiezan a tener las niñeces en la experiencia del terrorismo de Estado. Durante mucho tiempo se vio a los niños y a las niñas no como víctimas directas, sino como hijos de víctimas, nietos de víctimas. Hay un trabajo que se está haciendo ahora, desde la literatura, desde las artes, desde la militancia y desde la investigación académica, que empieza a verlos muy claramente como víctimas directas. Una de las características del juicio a la Casa Belén es que los jueces determinaron que los hermanos Ramírez fueron víctimas del Estado terrorista y no solo hijos de una víctima. En los próximos años vamos a ver cada vez más experiencias, reclamos y también obras académicas y artísticas que den cuenta de ese nuevo modo de pensar la infancia.

 

¿Cuántos jueces de menores como Pons fallecieron impunes o aún siguen evadiendo la justicia porque no se ha investigado lo suficiente a los cómplices civiles?

Hace falta investigar mucho sobre otros casos de jueces y de personal del sistema judicial. La única sentenciada del sistema judicial fue Nora Pellicer, que fue secretaria de la jueza Pons. No hay otros imputados, y posiblemente, con más investigaciones se van a encontrar nuevos casos. Yo sólo investigué los casos de Pons, que además es la jueza más tristemente conocida por su actitud con niños y niñas de familias militantes. 

 

¿Cómo recibió el libro María?

Está muy contenta, ha estado escuchándolo en audiolibro, ha estado leyéndolo en papel. Es una persona que siempre ha tenido una responsabilidad enorme de hacer conocer la historia de lo que les pasó a ellos, pero también de alertar sobre los riesgos de la vida en sistemas totalitarios, de la desprotección de los más débiles en sistemas autoritarios. Entonces el libro se integra en todo un trabajo que viene haciendo desde hace muchos años de denuncia, de escucha y de recuperación.

 

Mónica Szurmuk presentará Malmö el jueves 27 de agosto, a las 18 hs, en la Casa por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo, Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), Av. Libertador 8151, CABA.

 

4Palabras

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