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Metalfor, un caso testigo del modelo Sturzenegger
El despido de 35 operarios en medio de un partido de fútbol destapó la profunda crisis financiera de Metalfor, un emblema de la maquinaria agrícola nacional que hoy tambalea entre deudas millonarias por el impacto de la desregulación de las importaciones.
- julio 13, 2026
- Lectura: 4 minutos
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Una de las noticias más curiosas -y malas- de la semana pasada fue protagonizada por la empresa cordobesa de maquinaria agrícola Metalfor, cuando el martes, en el marco del partido mundialista entre el seleccionado argentino y el egipcio, 35 operarios de su planta ubicada en la localidad de Noetinger, provincia de Córdoba, recibieron el telegrama de despido, habiendo sido autorizados previamente a dejar sus puestos de trabajo para ver el encuentro de fútbol. La maniobra mostró la cara más cruel del empresariado nacional, pues hacía una semana que Metalfor había abierto un Procedimiento Preventivo de Crisis en el Ministerio de Trabajo de Córdoba para arreglar el atraso del pago de sueldos con sus 600 trabajadores directos y garantizar la continuidad de todos los puestos de trabajo.
Consultado por Canal 10 de Córdoba, Fausto Barbero, uno de los trabajadores despedidos, manifestó que la empresa les adeuda parte del salario de mayo, todo el sueldo de junio y el aguinaldo. «Queremos que los directivos nos digan qué van a hacer con esa deuda que tienen con nosotros», sostuvo y añadió: «Nos sorprende porque la semana pasada la empresa se reunió con el Ministerio de Trabajo de la provincia y el gremio, aplicaron un Procedimiento Preventivo de Crisis y dijeron que no iban a despedir gente«.
Metalfor es un emblema del fierro argentino. Como muchas otras metalmecánicas, nació en un pequeño taller unipersonal y creció hasta tomar dimensión internacional. A mediados de la década de 1970, el emprendedor veinteañero Luis Dadomo montó una metalúrgica en El Fortín, un pequeño pueblo perteneciente al departamento San Justo, en el centro-este cordobés. El acrónimo Metalfor proviene de Metalurgica Fortín. En 1982, Dadomo logra construir su primera pulverizadora autopropulsada, entrando a un mercado inaugurado en el país en 1978 por la empresa santafesina Pla.
Una década después, Metalfor se trasladó a la ciudad de Marcos Juárez, donde abrió su casa central y se consolidó como líder en el segmento de pulverizadoras autopropulsadas, alcanzando dimensión internacional. Precisamente, a finales de 2001 la empresa fundada por Dadomo adquirió una fábrica en el municipio brasileño de Ponta Grossa, Estado de Paraná. Por entonces también compró la planta que la familia Araus, fabricantes de cosechadoras, tenía en Noetinger. La historia de Metalfor tuvo su quiebre cuando en 2017 fue adquirida por la compañía metalúrgica Bertotto Boglione, también cordobesa.
Si bien la empresa venía con altibajos en la producción, fue durante este año que sus problemas económicos y financieros se precipitaron. El Banco Central asegura que tiene deudas por unos $52.000 millones con 23 entidades financieras. De ese total, unos $22.000 millones ya están en “Situación 2 y 4” (con alto riesgo de incobrabilidad). Hay 558 cheques rechazados por $5.348 millones de los que solamente pagó un 11%.
Si bien la empresa venía con altibajos en la producción, fue durante este año que sus problemas económicos y financieros se precipitaron. El Banco Central asegura que tiene deudas por unos $52.000 millones con 23 entidades financieras. De ese total, unos $22.000 millones ya están en “Situación 2 y 4” (con alto riesgo de incobrabilidad). Hay 558 cheques rechazados por $5.348 millones de los que solamente pagó un 11%.
Los números de la propia empresa indican que la caída de la producción durante los primeros meses de 2026 alcanzó un 50% (56 máquinas fabricadas contra 116 en el mismo periodo de 2025).
Más allá de las raíces propias de la crisis por la que atraviesa Metalfor, hay un aspecto que debemos observar para explicar el marco en el que trabajan las fábricas nacionales de maquinaria agrícola. En abril del año pasado, el Gobierno nacional -a través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que encabeza Federico Sturzenegger– desreguló la importación de maquinaria agrícola usada abriendo un frente competitivo directo para las empresas locales. Una de las claves de la medida fue la eliminación del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU) cuya finalidad era autorizar solamente la entrada de maquinaria que no se fabricara en el país. Sin ese impedimento, los importadores ofrecen en el mercado argentino fierros usados similares a los que fabrica el complejo metalmecánico nacional.
Un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires mostró que la implementación del Decreto 273/2025 produjo -entre mayo y octubre de 2025- que las importaciones de maquinaria usada se multiplicaran ocho veces.
Es momento de observar atentamente si el caso Metalfor será un hecho aislado o si empieza un efecto contagio que ponga en riesgo la existencia de otras fábricas argentinas del sector generando su peor consecuencia: la pérdida de más puestos de trabajo.
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