Argentina / 29 mayo 2026

temperature icon 12°C
Edit Template
  • Inicio
  • /
  • Economía
  • /
  • Ajuste sobre lo ajustado: la caída de la recaudación y el dilema oficial

Ajuste sobre lo ajustado: la caída de la recaudación y el dilema oficial

La recaudación tributaria cae por el ajuste sobre lo ajustado. La sociedad no da más y el gobierno anunció más motosierra. En un país con un sistema impositivo regresivo que asfixia el consumo y perdona a los sectores concentrados, la advertencia de la CEPAL resuena es clara: sin ingresos genuinos, no hay desarrollo sostenible.

Compartir:

Compartir:

la-evolucion-que-se-esta-viendo-en-la-recaudacion-M3BD4GJPJ5A3DD6J2YJD2E2QKI

La recaudación fiscal en abril, según el INDEC, subió un 26,9% interanual, en una economía que acumula, en ese período, una inflación del 32,4%.  Eso representa, por lo tanto, una reducción de la recaudación impositiva que preocupa al gobierno pues pone en riesgo el superávit financiero, es decir, la capacidad del gobierno para hacer frente a los intereses de la deuda pública y acumular reservas en dólares, tal como le exige el FMI.  Por otro lado, el ancla fiscal -no gastar más de lo que se recauda- es uno de los pilares que esgrime el gobierno desde que asumió para frenar la inflación, aunque le esté dando resultados relativos.

Frente a este escenario, la respuesta del gobierno fue generar un nuevo ajuste sobre el sector público; ajuste sobre lo ajustado que va a resentir aún más las prestaciones del Estado a la sociedad: salud, educación, seguridad, asistencia social, infraestructura, investigación, transferencias a las provincias, etc.  Salvo que ese retiro financiero del Estado sea cubierto por el sector privado con inversión y trabajo, la calidad de vida y el consumo seguirán precarizándose.  El límite a seguir ajustando es la resiliencia de la ciudadanía, cuya confianza en que el esfuerzo redundará en una mejora futura empiezan a resquebrajarse.

Detengámonos a observar, entonces, al sector privado.  En algún momento los más optimistas usaron la N, los más precavidos pensaron una pipa, ahora, los analistas comienzan a graficar el funcionamiento de la economía con la letra K; una sombra simbólica que persigue al mileísmo.   Algunos sectores productivos crecen y otros decrecen de manera pronunciada.  

Los que crecen son los ligados a la economía extractivista. El INDEC muestra que la utilización de la capacidad instalada en la industria subió, en un año, del 54,4% al 59,8%, nivel todavía muy por debajo al que se tenía en el gobierno de Alberto Fernández después de la pandemia.  Ese crecimiento interanual se explica, fundamentalmente, por el sector ‘Refinación de petróleo’ que pasó del 75,8 al 86%, ‘Industrias metálicas básicas’, del 64,3 al 73,3 y ‘Sustancias y productos químicos’, del 53,8 al 69,5% traccionando al alza.

La contracara está en rubros como ‘Productos textiles’, que bajó a una actividad del 40,2%, ‘Productos de caucho y plásticos’ al 41,3%, o ‘Metalmecánica’ al 40%.  A esto se suma que más de 24 mil empresas con trabajadores registrados han cerrado desde el ascenso de Milei a la presidencia.  Frente a esa bifurcación, el gobierno no plantea ninguna política distributiva que apunte a un desarrollo económico más armónico de manera tal de incrementar el consumo y la recaudación fiscal.  Mucho menos un sistema impositivo que alcance a las personas que más se han beneficiado con sus políticas y a los cuales ha felicitado por fugar capitales.

Se paga mucho de impuestos porque el sistema no es ni progresivo ni simple, cae la recaudación porque el sistema afecta el consumo de los ajustados, se evade los impuestos porque el Estado no es eficiente y los sectores más concentrados lo hacen impunemente.

El Seminario Regional de Política Fiscal, organizado por la CEPAL del 4 al 6 de mayo, dejó claro que el financiamiento del desarrollo se basa principalmente en la movilización de recursos internos y, en particular, en la recaudación tributaria. No obstante, los ingresos tributarios han sido históricamente insuficientes. La recaudación tributaria promedio de los países de la región se ubica en un 21,3% del producto interno bruto (PIB), en comparación con el 33,7% del PIB en los países desarrollados. “La persistencia de esta brecha -sostiene el informe final- se explica en gran medida por la estructura tributaria imperante en la región, especialmente por la insuficiente recaudación de impuestos directos. En comparación con los países de la OCDE, la recaudación tributaria en América Latina depende en mayor medida de los impuestos sobre el consumo de bienes y servicios. Por el contrario, la recaudación de impuestos sobre la renta es limitada en la región, ya que promedia un 6,2% del PIB, frente al 12,2% que se registra en la OCDE.”

Se paga mucho de impuestos porque el sistema no es ni progresivo ni simple, cae la recaudación porque el sistema afecta el consumo de los ajustados, se evade los impuestos porque el Estado no es eficiente y los sectores más concentrados lo hacen impunemente.  El fortalecimiento de los sistemas tributarios, concluye el informe de la CEPAL, debe servir para financiar un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible.

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: