Mauricio Macri sale del “modo avión” y acelera el paso de cara al 2027
El expresidente sacudió el tablero político con su "Manifiesto del próximo paso", un documento que marca distancia de los “exabruptos” de Javier Milei sin romper la alianza económica. La jugada busca posicionar al partido como una alternativa “racional” de cara a 2027, generando fuertes tensiones internas entre gobernadores, referentes cercanos al oficialismo y las ambiciones propias de Patricia Bullrich.
- mayo 12, 2026
- Lectura: 3 minutos
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El comunicado del PRO difundido en medio de la calma del domingo por la tarde impactó en los actores políticos que, así sea de reojo, ya tienen las miradas puestas en la contienda electoral del próximo año. Ocurrió de improviso, cuando las miradas estaban puestas más en las definiciones de los cruces de octavos de final del campeonato de la Liga Profesional de Fútbol o, en todo caso, en la expectativa de que aparecieran nuevos datos sobre el ya exuberante aumento patrimonial de Manuel Adorni,
Con Mauricio Macri a bordo del lujoso crucero Crystal Serenity en el canal de Suez, en Egipto, donde participó del Leadership Cruise 2026, el “Manifiesto del próximo paso” sorprendió a los actores del escenario político. A los libertarios que, en medio de la crisis que les genera sostener a Manuel Adorni, necesitan afianzar los lazos con los macristas que han sido sus aliados desde el comienzo del mandato. Pero también a los propios amarillos independientemente que estén más o menos lejos del expresidente.
En las filas del PRO todos confiesan que “el manifiesto” fue una jugada de Macri buscando posicionarse de cara al futuro electoral, intentado dejar en claro en medio de la crisis del oficialismo que hay una alternativa al modelo libertario que, sin sacar los pies del plato con respecto al modelo económico, devuelva la “racionalidad” institucional al país. Por eso el documento asume que acompañaron a Milei desde el principio “sin especular”. Es decir: le tendieron la mano en el ballotage para asegurar la victoria de los libertarios y aportaron políticamente pero también con cuadros de gestión al comienzo del gobierno de La Libertad Avanza. Pero dejando en claro –ahora– que “acompañar el cambio no es aplaudir todo, mucho menos, aplaudir lo que está mal”.
¿Un pretendido señalamiento ético y toma de posición acerca de lo que está aconteciendo con Manuel Adorni y la decisión presidencial de mantenerlo a ultranza? No hay constancia de que así sea, pero en todo caso el posicionamiento del PRO y de Macri en particular se ubica en línea con lo que cierto sector del poder económico, ese que se suele nombrar como “el círculo rojo”, interpreta en su lectura del momento político: el “próximo paso” consistiría en garantizar la continuidad del modelo económico pero dejando atrás tanto los exabruptos presidenciales como las “desprolijidades” de quienes integran el séquito más cercano a Milei.
Fernando De Andreis, diputado nacional y secretario general del partido, prefirió decir en una entrevista radial que “esto no cambia absolutamente nada el acompañamiento y el apoyo que hemos decidido darle como partido desde el ballotage”. Y subrayó: “No hay registro de un partido de oposición que con tanta generosidad y con tanta humildad acompañe a un oficialismo del que no forma parte”.
En las filas del PRO todos confiesan que “el manifiesto” fue una jugada de Mauricio Macri buscando posicionarse de cara al futuro electoral, intentado dejar en claro en medio de la crisis del oficialismo que hay una alternativa al modelo libertario que, sin sacar los pies del plato con respecto al modelo económico, devuelva la “racionalidad” institucional al país.
Sin estridencias, pero con firmeza en los diálogos reservados los gobernadores del PRO más cercanos al gobierno –por afinidad pero también por la necesidad de alimentar sus arcas con fondos que provienen de la Casa Rosada– fueron los primeros en hacer trascender que el “manifiesto” no es el resultado de un acuerdo partidario y menos como conclusión de una consulta a quienes son sus principales referentes. Allí se anotaron Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torrres (Chubut). Ambos consideran que, aún coincidiendo con determinados aspectos del “manifiesto”, no es todavía el momento de tomar distancia de un gobierno del que todavía necesitan quienes tienen que afrontar la tarea de la gestión. Los dos, pero también Jorge Macri, se enteraron del documento por la publicación en redes sociales. El alcalde porteño se diferenció de los otros aceptando públicamente que no había sido consultado.
Pero esa misma incomodidad atravesó a los amarillos son más fieles y cercanos al mileismo, entre quienes se cuentan –por distintas razones– el ministro del Interior, Diego Santilli, y Cristian Ritondo, negociador e interlocutor parlamentario de LLA.
Según cuentan las propias fuentes del PRO ninguno de los dos anteriores fueron advertidos ni consultados sobre el contenido del documento del partido amarillo –en el que se acusa acusó al oficialismo de actuar “con soberbia y arrogancia” mientras se le pide a la ciudadanía “sacrificios” que los funcionarios «no están dispuestos a hacer»– y tampoco sobre la oportunidad para darlo a conocer.
La movida golpeó la estrategia del “Colorado” Santilli quien pugna por ser candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires sobre la base de una alianza de los libertarios con el PRO para lo cual está buscando sumar la adhesión de intendentes propios pero también radicales. Pero además también incomoda la tarea que, como ministro del Interior, está haciendo para acercar a gobernadores “dialoguistas” para sumarle a la estrategia nacional Karina Milei para competir por varias provincias el año próximo. No habría que perder de vista que la exigencia de “El Jefe” es que Santilli oficialice su salida del PRO y se afilie a LLA como garantía para respaldar su candidatura a gobernador.
Ritondo, por su parte, teme que la toma de distancia que supone el “manifiesto” le siga abriendo grietas en la propia tropa legislativa que él ofrece como respaldo para asegurar tanto la alianza PRO-LLA en la provincia de Buenos Aires como en otras provincias donde las fuerzas podrían ir juntas en las elecciones nacionales. Si los diputados del PRO se muestran reacios a respaldar en el Congreso las iniciativas libertarias es posible que Ritondo se quede sin cartas de negociación en la mano.
Otra que talla en este escenario es Patricia Bullrich. La senadora que en principio hizo de nexo para lograr la alianza en el ballotage y que después definitivamente cambió de tienda –como ha sabido hacerlo tantas veces– para pasarse a LLA, ahora piensa en su propio futuro electoral. ¿Cómo libertaria? ¿Cómo macrista? Poco importa al “estilo” de Bullrich cuáles sean los colores. ¿Para qué cargo? En principio para disputarle al “primo” Jorge la capital, pero tampoco desestimaría una posibilidad presidencial si Milei llega desgastado al fin del mandato. Para mantener todas las puertas abiertas a Patricia le sirve tanto presentarse como parte de la “mesa política” del oficialismo, mientras mira sin manifestaciones, pero con discreta simpatía las críticas impulsadas por Macri y, cuando existe la posibilidad, se abraza en público con su antiguo jefe.
El “manifiesto” –que es un documento oficial del partido, pero de cuya redacción nadie se hace cargo oficialmente– anticipa cuál es el “próximo paso” que tiene que traducirse en mejoras palpables para la población: “Más rutas, más hospitales, mejor educación. Y cuidar lo que ya se logró”. Coincide plenamente con las críticas que Mauricio Macri le ha hecho al gobierno porque, mientras respalda “el rumbo” señala muy claramente la falta de gestión. Sin perder de vista que esta discrepancia es lo que generó la ruptura entre Milei y Macri. Cuando Mauricio le hizo este planteo a Javier, el presidente entendió que su antecesor en el cargo le estaba intentando copar la gestión con su propia gente “experimentada” en la gestión de gobierno.
Para Macri “el próximo paso” es tan equidistante del peronismo/kirchnerismo –que engloba bajo el adjetivo de “populismo”– como del “antirepublicalismo” que expresa Milei y los suyos. El próximo viernes 15, en Vicente López, Macri se reunirá con todos los legisladores bonaerenses de su partido. Posiblemente en esa instancia comiencen a aparecer algunas cartas más acerca de la estrategia que el expresidente intenta implementar de cara al 2027, en la que él mismo se reserva un papel protagónico que, si bien no lo excluye, tampoco se limita solo a la candidatura presidencial.
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