Esperanza Casullo: “Merecemos vivir vidas humanas y plenas”
Esperanza Casullo es politóloga, escribió sobre populismo comparado, sistemas de partidos e innovación democrática. Participa activamente en la esfera pública mediante columnas de opinión, conferencias e intervenciones en los medios. Es autora de los libros “El populismo en América Central” y “¿Por qué funciona el populismo?”. Sostiene que “desde arriba” se impulsa a la derecha extrema.
- mayo 11, 2026
- Lectura: 3 minutos
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¿Cómo entender el fenómeno de la consolidación de «nuevas derechas» en la región?
Estamos en un momento de ascendencia de los gobiernos de derecha y de ultraderecha en América Latina. Hay muchas discusiones sobre la escala del giro, las causas, etc. Hay quienes sostienen que esto «sería la culpa» de los progresismos, que no pudieron o supieron impedir este ascenso.
Creo que es importante señalar tres factores. Por un lado, hay un empuje hacia la derecha extrema «desde arriba», desde élites socio-económicas que se desencantaron con la democracia que en las últimas décadas había logrado algunos avances contra la desigualdad y que ahora apoyan decididamente a figuras que hace treinta años eran marginales. Por otro lado, hay un empuje «desde abajo» con el involucramiento político de nuevos actores sociales, como los grupos evangélicos neo-pentecostales y los varones jóvenes nucleados en las redes sociales de la llamada «manosfera«. Finalmente, no se puede ignorar el empuje ideacional, comunicacional y financiero que dan a la ultraderecha las redes globales de colaboración nucleadas alrededor de foros como CPAC y las diferentes fundaciones o think tanks libertarios o reaccionarios.
No encontramos hoy una experiencia internacional de coordinación comparable desde los sectores progresistas que están, en general, muy desarmados. Hay que entender que estas nuevas derechas no son estrictamente neoliberales (aunque sean rabiosamente pro-mercado). No hay una agenda de reforma tecnocrática o de mejora de procesos sino que la economía funciona como un arma moral y de castigo.
Esto lo vemos claramente con los ataques a los sistemas educativos y de ciencia, sobre todo la investigación científica de alto nivel y la educación superior. A diferencia de las políticas de los años noventa que tenían una agenda de «modernización», es decir, buscaban criterios profesionalizantes, mayor productividad, incluso con el impulso al arancelamiento, estas nuevas derechas buscan lisa y llanamente desfinanciar y reducir al mínimo la educación superior y la investigación científica. No se trata de discutir métricas o indicadores de productividad sino de denunciar el carácter despilfarrador y de «adoctrinamiento» de toda la actividad. Tampoco se trata de privilegiar las ciencias duras o exactas por sobre las sociales, ya que se desfinancia a todas por igual.
La Argentina no podrá jamás desarrollarse sin ciencia y técnica. Pero además de eso, hay que volver a señalar que el sector de ciencia y técnica y la educación son absolutamente eficientes en nuestro país. Si miramos lo que gasta Argentina en ciencia y técnica y cualquier indicador de productividad (rankings universitarios, publicaciones, etc.), hay un retorno fenomenal de cada peso invertido.
¿Cuál es la relación entre la comunicación actual, las plataformas y sus formas de hacer política?
Los medios de comunicación y las plataformas globales (es decir, las redes sociales) son hoy un factor que por su propia naturaleza favorecen a las condiciones de surgimiento de las derechas. Es decir, aunque sus dueños no fueran actores relevantes de la derecha global (que lo son), las redes favorecen los discursos de odio, la polarización y el acoso sistemático, que obtienen más clicks que otros tipos de mensajes.
¿Cómo deberían configurarse los movimientos populares /progresistas en las lógicas actuales?
Frente a estos, los movimientos populares y progresistas están muy desarmados, no solo en sus liderazgos sino también en sus bases. Sindicatos y movimientos sociales en todo el mundo, creo, sienten que sus bases «los abandonaron». Frente a esto la tentación de correrse a la derecha es fuerte. Desde mi punto de vista, tal cosa es un error tremendo. Si miramos el mundo, las únicas experiencias progresistas que más o menos resisten son las que plantean dos cosas: orgullo progresista, es decir, reivindicar los valores propios más allá de la coyuntura, y resistencia a los procesos de derechización.
¿Qué rol debería jugar la ciencia y la tecnología en un proyecto de país de la Argentina?
La Argentina no podrá jamás desarrollarse sin ciencia y técnica. Pero además de eso, hay que volver a señalar que el sector de ciencia y técnica y la educación son absolutamente eficientes en nuestro país. Si miramos lo que gasta Argentina en ciencia y técnica y cualquier indicador de productividad (rankings universitarios, publicaciones, etc.), hay un retorno fenomenal de cada peso invertido . Pero aún si no fuera así, igualmente deberíamos luchar por la ciencia, la técnica y la educación porque esto tiene que ver con la definición más básica de lo que es ser, no sólo un país y una comunidad sino una vida humana. Merecemos vivir vidas humanas y plenas y no podemos dejar que nos convenzan de otra cosa.
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