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Malvinas y violencia escolar: el hilo rojo de la crueldad

Dos épocas y un mismo patrón: adultos que envían a jóvenes al frente —ya sea en una guerra disparatada o en una sociedad armada y sin contención— para luego horrorizarse de las consecuencias.

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Imagen ilustrativa de guerra de Malvinas

Hace apenas unos días, el lunes 30 de marzo, amanecimos con una noticia estremecedora. Un estudiante de escuela secundaria de 15 años llevó una escopeta al colegio y abrió fuego contra los alumnos. Como consecuencia murió un adolescente de 13 años y otros resultaron heridos alcanzados por perdigonazos y en la estampida de la huida. 

Los medios en general (y sé que toda generalización es injusta porque hay siempre excepciones) se hicieron una panzada alimentando el rating a fuerza de culpabilizar a los menores, justificando la reciente modificación de la ley Penal Juvenil que baja la edad de imputabilidad a 16 años.

Aunque parezca traído de los pelos quiero asociar ese acontecimiento con una efeméride. Esta semana se conmemoró el 2 de abril, Día del Veterano y los Caídos en nuestras Islas Malvinas, una guerra disparatada, justificada sólo por el delirio de una dictadura que se caía a pedazos y que necesitaba concitar adhesión y un sentimiento de unidad nacional a través de una causa justa y noble como la recuperación de nuestro archipiélago. La mayoría de quienes murieron en esa guerra fueron casi adolescentes que recién comenzaban a vivir, sin preparación ni pertrechos para el combate.

Traigo estos dos momentos trágicos para preguntarnos qué estamos haciendo los adultos, ¿cuál es nuestra responsabilidad sobre niños, adolescentes y jóvenes? ¿Qué les estamos transmitiendo?

En el primer caso, sin diluir la gravedad del hecho protagonizado por el alumno de 15 años, algo no vieron los padres –de un hogar disfuncional, separados, con problemas vinculados al consumo de sustancias, con licencia psiquiátrica– ocupados en su propia problemática. Siempre hay señales. Hay que estar atentos para percibirlas.

Luego, las armas en las casas. La historia está plagada de sucesos desgraciados en donde lo que se justifica para la seguridad de los hogares termina con víctimas cercanas, femicidios o familiares asesinados confundidos con ladrones.

Ese joven tuvo un acceso fácil a un arma. La legislación actual permite que casi cualquiera pueda hacerse de una. En este caso, la escopeta pertenecía al abuelo.

¿Cuáles son los juegos en red de los que participan los jóvenes? En su gran mayoría son equipos que se persiguen con armas para matarse, exterminarse.

¿Qué hacen los padres cuando acompañan a sus hijos a un partido de fútbol escolar? Gritan desaforados “matalo, quebralo” y acicatean a destruir al rival.

El 2 de abril de 1982, unos adultos genocidas no dudaron en mandar a la muerte a jóvenes argentinos, muchos de ellos de provincias en donde la pobreza es el paisaje habitual, junto a la valentía y el coraje para sobrellevarla y sobreponerse el pan nuestro de cada día. Sin más explicaciones, con cero entrenamiento, con escasa vestimenta, poca comida y armas viejas los subieron a un avión para defender nuestro territorio contra los ingleses, aliados de los EEUU y miembros de la OTAN.

Tenemos que parar un momento. Pensar y actuar para revertir este presente que tiene antecedentes. Esa crueldad, esa falta de empatía, se construye primero en los hogares, luego en la comunidad educativa (escuela, familia y estudiantes) y, por supuesto y esencial, desde las más altas autoridades.

Situaciones distintas pero que tienen como responsables principales a los adultos, también atravesados por una sociedad en donde los mensajes de odio y el llamado sistemático a destruir y aniquilar al diferente es permanente.

Tenemos que parar un momento. Pensar y actuar para revertir este presente que tiene, como podemos ver, antecedentes. Esa crueldad, esa falta de empatía –ese abandono del amor y la solidaridad y de la fraternidad con el otro– se construye primero en los hogares, luego en la comunidad educativa (escuela, familia y estudiantes) y, por supuesto y esencial, desde las más altas autoridades.

Si una exministra de Seguridad dice que quien quiera armarse puede hacerlo y tiene derecho, si tenemos un Presidente que descalifica, insulta, insta a desaparecer a quien piensa diferente, si ordena apalear a los adultos mayores, desfinanciar la atención de los sectores más vulnerables, entre otras muchas muestras de crueldad, y pondera el “sálvese quien pueda y el más poderoso”, qué es lo que estamos transmitiendo a nuestras infancias y adolescencias.

Sin una profunda revisión y toma de conciencia que vaya acompañada de acciones concretas, estaremos cada vez más en una sociedad que nos horrorice, de la cual seremos responsables. El tiempo de empezar a cambiarla es hoy.

4Palabras

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  • Daniel Saúl Maldonado

    En la semana tratamos el tema de la violencia en los juegos.

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  • Daniel Saúl Maldonado

    En la semana tratamos el tema de la violencia en los juegos.

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