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Sobre la crisis de lo social

La sociedad no es apenas la suma de individuos. La vida de las personas es siempre grupal, comunitaria, nadie se salva solo. La obligación social es generar las condiciones para que todos puedan procurarse lo que anhelan de manera sana.

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Suelo ser consultada por la crisis que enfrentan las ciencias sociales en general y me parece importante plantear que lo que verdaderamente está en crisis es la idea misma de lo social, que le da relevancia y jerarquía a las ciencias sociales. Algo similar podríamos decir de la idea de justicia social.

Pero, ¿qué es lo social? La idea de que la sociedad no es más que la suma de individuos sin otro elemento que los condicione y transforme es todo un objetivo político histórico del neoliberalismo, superado con creces con las lecturas de las nuevas derechas radicalizadas.

Los libros con los que nos formamos nos dijeron que lo social fue una forma moderna de entender un conjunto de elementos que no necesariamente se encontraban explicados en lo jurídico o en lo económico. Por eso, la igualdad ante la ley no implicaba necesariamente que las personas tuvieran las mismas formas de justicia.

También hemos escuchado con frecuencia que el problema de lo social es que alguien tiene que pagarlo. Detengámonos un poco aquí. La idea de justicia social tiene mucho que ver con los derechos, pero antes, tiene que ver con las obligaciones de una sociedad, de una comunidad. Empecemos con un ejemplo que puede ilustrar: Spagnuolo, el funcionario a cargo de la ANDis, de la agencia nacional de discapacidad, le dijo al padre de un niño con discapacidad ¿por qué tengo que pagar peaje yo y vos no?. Podría ser una pregunta tonta, o propia de una persona insensible. Sin duda, pueden ser ambas cosas pero, sobre todo, son una manera de entender, antes que los derechos, las obligaciones o la falta de obligaciones.

Hemos escuchado con frecuencia que el problema de lo social es que alguien tiene que pagarlo. La idea de justicia social tiene mucho que ver con los derechos y con las obligaciones de una sociedad, de una comunidad.

Decir que las familias con personas con discapacidad tienen que ser tratadas de la misma manera, pensar que el resto de las personas y las instituciones no tenemos ninguna responsabilidad con generar las condiciones para que las personas con discapacidad puedan vivir y desarrollarse es pensar que no hay responsabilidades hacia los otros en la vida común. Y que si los otros atraviesan alguna necesidad, o requerimiento diferencial, es un problema de ellos o mala suerte.

Esta idea de lo social oculta que las formas de desarrollar la vida de las personas es siempre grupal, comunitaria, nadie se salva solo, pero nadie crece solo, ni se educa solo, ni trabaja solo, ni tampoco es feliz o libre solo. El tema, es que algunos cuentan con determinadas condiciones “sociales” que sienten que son naturales o propias de sus capacidades, como tener buena salud, o familiares con recursos económicos y  otros tienen que obtener de manera mucha más sacrificada y aun así, muchas veces no lo logran.

Silvio Rodríguez dice en una canción una hermosa frase que resume mucho más claro esto: Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es prueba que acompañe la virtud, pero al que nace bien parado en procurarse lo que anhela no tiene que invertir salud. Lo social, entre otras cosas, es la obligación social de generar las condiciones para que todos puedan procurarse lo que anhelan de manera sana. Eso se traduce en derechos. Reconocer lo social, involucrarse, estudiarlo, difundirlo, denunciarlo. Proponer las formas de organizarnos para lograr las nuevas condiciones. Esto es lo que da sentido, origen y también peligrosidad a las ciencias sociales. Peligrosidad porque muestran que las cosas no son así, sino que están así y pueden cambiarse.

Identificando sólo algunas actividades de las semanas pasadas, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se reunieron dirigentes y organizaciones de discapacitados, organizaciones de jubiladas y jubilados, recibieron sus títulos personas que se formaron en economía social (si, “social”), dirigentes sindicales, estudiantes en contexto de encierro que presentaron sus avances de investigación en la cárcel, hubo reuniones para pensar el tema de la salud mental (porque es claramente social).

En todas estas actividades docentes, investigadores, extensionistas, estudiantes generaron en diálogo con los actores de la sociedad distintas construcciones de conocimiento y  propuestas de acción. Sin duda, las formas que tuvimos en el pasado de encarar lo social pueden y deben ser revisadas y muchas superadas. Pero lo social como obligación frente a las y los otros, lo social como compromiso con un futuro con justicia sigue portando capacidad de futuro.

Por eso las ciencias sociales superarán esta crisis. Y porque el todo es superior a la partes, como bien dice la frase que popularizó el papa Francisco. Lo social, es mucho más que la suma de nuestras individualidades e incluso de nuestras mejores y peores características. Es la posibilidad de soñar y construir formas de justicia, igualdad y libertad. Por esto, larga vida todas y todos los que siguen construyendo lo social, incluso en estas condiciones tan adversas. Larga vida a las ciencias sociales que se proponen aportar a estas construcciones.

 

*Doctora en Ciencias Sociales. Decana de la Facultad de Ciencias Sociales UBA

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