Picado cultural: el fenómeno Aún estoy aquí, Valentina Bassi y un libro sobre La hora de los hornos
El paso de Marcelo Rubens Paiva por Buenos Aires para debatir el libro y la película que reconstruyen la lucha de su familia por los derechos humanos en Brasil. Presente continuo: un documental sobre los cuidados y la lucha de la discapacidad. La arqueología de la obra de Pino Solanas y Octavio Getino en el nuevo libro de Felipe Celesia. Formas de poner cuerpo, amor e inteligencia contra la crueldad y el olvido.
- diciembre 20, 2025
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- diciembre 20, 2025
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
El 2025 nos trajo una de esas películas que crecen en las zonas claras de nuestra mente mucho después de que se prenden las luces de la sala. Aún estoy aquí (Ainda estou aqui) no solo llegó precedida por el premio en Venecia y el Oscar a mejor película extranjera; llegó, sobre todo, para recordarnos que el cine es, ante todo, una herramienta contra el olvido.
Dirigida por Walter Salles y basada en el libro homónimo de Marcelo Rubens Paiva, la película reconstruye la historia del diputado Rubens Paiva, desaparecido por la dictadura brasileña en 1971. Pero el corazón del relato es Eunice Paiva (una Fernanda Torres inmensa), la mujer que transformó el dolor en una vida de activismo por los derechos humanos y las comunidades originarias sin caer jamás en la autovictimización.
Hace unos días, Marcelo Rubens Paiva pasó por Buenos Aires. En un debate en la Casa por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo, junto al nieto restituido Manuel Gonçalves Granada y la periodista Marcia Carmo, el autor dejó algunas definiciones necesarias. Explicó que publicó el libro en 2015 para combatir un clima de época donde algunos sectores de la sociedad brasileña empezaban a glorificar a los torturadores. “Argentina es un ejemplo para el mundo por la condena a los dictadores”, reconoció con admiración, antes de confesar —sonrisa mediante— que además de la justicia por los crímenes de lesa humanidad, nos envidia los vinos, el dulce de leche y (un poquito) el fútbol actual.
“Mí madre no era sólo la viuda de un desaparecido político. Ella fue una pieza muy importante en la lucha contra la dictadura y en la reconstrucción democrática, y luego peleó por los derechos indígenas. Cuidó sola de cinco hijos y nos enseñó a no perder nunca la sonrisa”, dijo.
Paiva quedó tetrapléjico a los 20 años tras un accidente y cuidó de su madre durante sus últimos quince años de Alzheimer. Tiene una decena de libros publicados, muchos de ellos adaptados al teatro y el cine. Explicó que la escritura de Ainda estou aqui fue la mejor manera de entender el carisma de su madre. Antes de regresar a Brasil, dejó una promesa: hablar con su amigo Lula da Silva para organizar una muestra de cine latinoamericano por los 50 años del golpe en Argentina. También aseguró que va a seguir peleando para que se abran espacios de memoria en Río de Janeiro y San Pablo. Porque, como bien sabe él, la memoria es una lucha común que hay que pasarle, mano en mano, a los más jóvenes.
***
En un registro igual de íntimo, aterrizó en plataformas el documental Presente continuo, que tiene como protagonista a Valentina Bassi y su hijo Lisandro. Es un diario de cuidados maternales y resistencia filmado por Ulises Rosell (padre de Lisandro) sobre la crianza de un pibe de 16 años dentro del espectro autista.
Aquí no hay romantización de la discapacidad. Lo que hay es la “multiplicación” de una madre: vemos a Valentina entre los ensayos de Salvajada en el Teatro Cervantes, la preparación del cannabis medicinal, las marchas por los derechos de las personas con discapacidad -siempre agarrada de la mano de Lisandro- y el pánico contenido ante la imprevisibilidad. La película rompe la cuarta pared: Bassi llega a pedir que dejen de filmar para que la ayuden con una mudanza. Y muestra que el cuidado es una tarea política, agotadora y profundamente amorosa. En un año en el que las personas con discapacidad y sus familias saltaron a la calle para reclamar por sus derechos, es un relato crudo sobre lo que significa, hoy, poner el cuerpo. Se puede ver en HBO.
***
Si hablamos de rastrear huellas, Felipe Celesia es un nombre ineludible. El periodista ya nos entregó –junto a Pablo Waisberg– biografías fundamentales sobre Rodolfo Ortega Peña y Mario Firmenich, y luego en solitario una historia sobre el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que es La muerte es el olvido. Ahora acaba de publicar algo que nos tiene muy entusiasmados: La hora de los hornos. Arqueología de un país que ya no existe (Paidós).
Es la reconstrucción de la mítica obra de Pino Solanas y Octavio Getino. Lo interesante aquí es el acceso de Celesia a los diarios personales y cuadernos de notas de Pino, además del intercambio epistolar con Getino. Es, en esencia, un acercamiento a cómo se gestó no solo uno de los documentales más importantes de América latina, sino también el Grupo Cine de Liberación. Es el relato de una época de enorme vitalidad y potencia. Ya arrancamos con la lectura, en las próximas semanas les compartiremos una entrevista a fondo con el autor.
***
Antes de irnos: ya funciona el aire acondicionado. Solo deseamos que los compañeros que forman parte del obrador desplegado sobre Carlos Pellegrini nos alcancen un chori o compartan algo de los asadazos que hacen cada viernes. Navidad mediante, nos volvemos a encontrar el próximo sábado. Saludos cordiales, la Redacción.
Compartir:
Temas relacionados
- #cine#literatura#novedades#picado cultural
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



