Llamada internacional: así fue la fecha 6 del Torneo Apertura que marcó la salida de Gallardo de River
Un desertor en la frontera coreana trepa a un árbol para captar señal; un marino ruso viste la de Midland en el frío de Vladivostok. En una llamada clandestina, se analizan los partidos del campeonato argentino para acortar distancias en un mundo fragmentado.
- febrero 24, 2026
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- febrero 24, 2026
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Sentado en una banqueta con las piernas cruzadas casi en el aire, Cho remueve la olla de polenta. Invitó a comer a unos amigos a su casa de la aldea de Kijong-dong, un asentamiento norcoreano en la zona desmilitarizada (ZDC) que divide el norte y el sur. Gira la cabeza hacia atrás y les dice a sus invitados.
-¿No saben lo que van a probar? -los comensales se miran.
-Allá de donde vengo, la hacen con tomate y queso -se ufana el cocinero Cho. Sus amigos lo miran con respeto y desconfianza. Cho vivió casi toda su vida en Argentina, ya que sus padres deportistas desertaron del comunismo coreano en un viaje de intercambio en La Habana y luego de un largo periplo (que un día con más tiempo contaremos) recalaron en Buenos Aires.
-Ya van a ver- dice Che-cho, mientras relojea el teléfono que tiene oculto junto a la olla, preparado para cuando se encienda la llamada internacional con los resultados del fútbol argentino del fin de semana.
A poco más de cien kilómetros está la frontera rusa también donde espera atento, mirando el teléfono, el chofer de helicóptero y ex futbolista Yevgeni Vogarin. Coronel de la armada rusa, a una hora de diferencia horaria de Cho, ya se comió con su mujer Helga casi un kilo de pelmenis, una especie de ravioles de pescado con salsa de tomates secos.
Voy al grupo de WhatsApp y aprieto el botón de llamada. Cho les revolea casi por la cabeza la polenta a sus amigos, y el marino ruso le da un beso en la frente a Helga y atiende.
-¿Cómo le va camarada?
-El placer de escucharlo -dice el ruso y sale por una puerta ventana hacia el balcón de su casa que da al golfo de Pedro el Grande.
Es mediodía en Vladivostok. Medianoche en Buenos Aires. La gran ciudad del extremo oriente ruso está soleada con una temperatura de -3 grados, pero para Vogarin eso no es nada. Viste un pantalón militar, una remera de Midland que le regalaron los parientes argentinos de Helga, que viven en Moreno, y un pulovercito finito color cremita.
Desde Corea del Norte, Cho abandona a sus amigos que devoran la polenta con queso y tomate. Se va al verde césped que rodea su casa. Nadie debe saber que tiene celu, menos que lo usa para una llamada internacional para saber los resultados de los partidos en Argentina. Cuando calcula que está lo suficientemente lejos, trepa al árbol marcado con una estrella que es donde agarra señal. Se suma con una sonrisa reluciente.
-Arranquemos por el viernes –les digo.
-Dale -dice el coreano.
-Un embole el primer tiempo. A los ocho del segundo, el Chino Zelarrayan sacó un derechazo con el pie bien abierto y desde afuera del área la puso al ángulo. 1 a 0. En tiempo de descuento, pase largo para Gutiérrez, que picó por la izquierda, enganchó para el medio le pegó y dio en la mano de López. Penal. Lo tiró Aron Molinas y puso el 1 a 1 final. Se le escapó la punta a Belgrano.
-Qué grande el Chino. ¿Anda el “Pirata”, no?-, dice Cho desde arriba del árbol.
Fue una jornada de salida de técnicos. Eduardo Domínguez se fue de Estudiantes de La Plata. Y el Muñeco Gallardo dejó River con un mensaje lacrimógeno en las redes sociales. Ya le veníamos avisando que nadie se baña dos veces en el mismo río.
-¿Y Estudiantes profesor? -señala el ruso que camina por las calles de Vladivostock fumando un cigarrillo.
-Castro la agarró con todos los cordones del pie izquierdo y puso 1 a 0 a Estudiantes. Tuvo una más Guido Carrillo para estirar, pero falló. Fue el último partido de Eduardo Domínguez como técnico del Pincha.
-¿A dónde se fue? -consulta Cho.
-Al Atlético Mineiro.
-¿Y Boca- Racing? -consulta el coreano, que juega con una caña de bambú.
–No hubo más que un gran marco de público y un 0 a 0.
En Córdoba, Instituto le ganó 2 a 1 a Atlético de Tucumán. A los 35, se fue por la izquierda el colombiano Córdoba, centro atrás, no se sabe que pasó, pero el árbitro Espinoza cobró penal. Le pegó Alex Luna. 1 a 0 para Instituto. A los 40 segundos del segundo tiempo, gran jugada de Tesuri por el medio, habilitó a Carlos Abeldaño, que definió mientras salía el arquero y empató para Atlético Tucumán. Habían pasado dos minutos de los 90, jugada por la derecha de Instituto, centro de Lázaro, la pifia Guerra en medio del área y por el otro costado entró Giuliano Cerato y puso el triunfo para La Gloria.
-¿Y los Gimnasias profe? -señala el ruso.
-Barros Schelotto tocó con Steimbach, que eludió uno, dos, pase entre líneas para Franco Torres, que definió mal, pero se le metió entre las piernas al arquero de Gimnasia de Mendoza. Se acabó 1 a 0.
–¿Hizo gol Di María? -consulta Cho, que chupa la caña de bambú como un pirulín.
-No, escuchá Cho. Centro de Sandez por izquierda, entró por el otro lado Di María, le pegó cruzado y afuera. Unos minutos después, Ángel le dio al arco de zurda y la pelota se estrelló en el travesaño. Pero a los 42, tocó y tocó Talleres y Ronaldo Martínez la mandó a guardar. Le sacó el celular a un foto y se hizo una selfie festejando. En el segundo, tocó Central con Ibarra jugó para Di María, enganchó, dejó uno en el camino le pegó y la sacó el arquero Herrera. Empujó Central con centros al final pero sin puntería. Lindo partido en Rosario: Talleres 1 – Central 0.
-Vayamos al sábado, profesor -apunta el ruso.
-Arrancó mejor Deportivo Riestra contra Huracán, pero terminó en un implacable 0 a 0. En el Florencio Solá, Newell’s y Banfield no hicieron nada de nada en la primera parte. Ni bien empezó el segundo, centro desde la derecha un rebote, Tiziano Perrota de cabeza marcó para Banfield. A los 67, jugada personal de Mauro Méndez, eludió a uno, entró al área, sacó el remate junto al palo y puso el segundo. Y a los 72, jugada por la derecha, centro de García, entró Perrota y de cabeza marcó el tercero. Goleada de Banfield a los rojinegros.
-¿Qué pasa con los primeros tiempos? -advierte el coreano. ¿Salen a ver qué onda? ¿No entrenan nada?
-Es una buena pregunta -comparte el ruso.
-Da esa sensación en casi todos los primeros tiempos. Pocos son los que salen a jugar. La mayoría trota y ve qué pasa. Quizás eso mismo entrenan… -insiste el coreano.
-En Vicente López, era todo de Platense y Barracas no reaccionaba. El arquero de Barracas, Marcelo Miño la rompió, pero Platense ganó 1 a 0.
-Bien el Tense, ¿no? –dice Cho.
-Sigamos. Los Independientes armaron un partidazo en Mendoza. Terminó 3 a 2 a favor de los locales.
-El último del sábado. Tigre quería afirmarse en la punta, pero tuvo que ir a Santiago del Estero. Mucho nervio, poco juego. 0 a 0.
-Vamos al domingo, que los pibes ya se deben haber terminado la polenta, profe, porfa –dice Cho.
-San Lorenzo arrancó con todo. Sacó del medio, abrieron para De Ritis, el uruguayo miró antes de tirar el centro, se la sirvió a Luciano Vietto y gol a los 26 segundos. Después se olvidó de todo y emparejó Estudiantes de Rio Cuarto. A fuerza de centros y carambolas dentro del área, estuvo cerca del empate. Cuando se moría el partido, enganchó Cuello entre tres por la derecha, se fue hacia el medio, tenía para tocarla, pero definió al segundo palo y 2 a 0 para el Ciclón.
–¿Qué pasó con el River de Gallardo? -apremia el ruso.
-El peor final. Renunció con un mensaje lacrimógeno en redes sociales.
– Le veníamos avisando. No se puede hacer lo mismo dos veces -afirma Cho con voz severa.
-Se ve que es un pibe que no escucha, no escucha- atropella el ruso a las risotadas.
– Se ve que tuvo un problema eléctrico en el partido con Velez. Perdió 1 a 0. Le metió un golazo Manuel Lanzini, sacó al arquero Armani, a Quintero y puso y sacó a un chico llamado Kendry. Se fue sin dar conferencia. Pero en el anuncio dijo que va a dirigir el último partido contra Banfield.
-Quiere su adiós en el Monumental, su Last Dance -tira con sorna Vogarin y agrega: Muñeeeco, Muñeeeco, riverplatenses del mundo uníos -y estalla en gélidas carcajadas de ex Unión Soviética.
-Gran técnico, igual. El más ganador de la historia del club. 14 títulos y 8 como jugador- sugiere Cho.
-A esta altura ya no se sabe bien quién habla en serio.
-¿A qué Unión y Aldosivi empataron? -cambia abruptamente de tema Cho mientras espía por la ventana como sus compañeros juegan al gonggi (versión coreana de la payana).
-Fallaste Che-cho, ganó Unión en Santa Fe, con gol de Cristian Tarragona.
-Nooooooooo -señala Vogarin.
– Y Argentinos y Lanús? -pregunta Cho.
-Postergado.
-¿Qué se viene? -dice gracioso el ruso.
-Ley de Glaciares.
–¿Los van a reventar a martillazos? -apuesta el coreano.
-Es una posibilidad.
-Los quiero -saluda el marinero ruso que sigue bailando por el gol de Tarragona.
-Chauchis -cierra Cho.
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