Argentina / 21 febrero 2026

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La «Ley Banelco» 2.0: Los peores fantasmas de la Alianza reciclados en clave libertaria

La “nueva moralidad” que cambia las fronteras de la institucionalidad, del ejercicio ciudadano y se impone en la economía. Los legisladores, los gobernadores y el sindicalismo frente al proyecto de reforma laboral. Las contradicciones del frente sindical, sus limitaciones y posibilidades. Lo que queda por discutir... y por pelear.

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¿Qué tal? ¿Te puedo tutear? Asumo que la respuesta es positiva y me tomo esta libertad. Al fin de cuentas, ya hace varios domingos que nos venimos encontrando en este espacio. Te cuento entonces que en 4Palabras imaginamos esta entrega dominical como una síntesis que nos permita hacer un recorte y resumir la agenda informativa de la semana, agregar allí mismo alguna información que antes no aportamos y, en la medida de lo posible, analizar el escenario. Dije “en la medida de lo posible”… porque nunca perdemos de vista que vivimos en Argentina –con todo lo que eso significa— y, para colmo, en un contexto internacional donde ya no existen ni siquiera los criterios de gobernanza global que, aún con sus restricciones, venían rigiendo después de Yalta. Ahora todo es a medida del poder. O como lo ha dicho Donald Trump sin ningún tipo de reparos: “Lo único que puede detenerme en mi propia moralidad. Mi propia mente».

Ese es el marco en el que debemos pensar y entendiendo además que en el plano local nos toca padecer a un presidente que se emociona ante la sola presencia del norteamericano y hace todo lo posible por imitarlo. Porque cree que eso lo puede favorecer (a él… no al país) y hasta convertirlo en el más dócil y disciplinado de los acólitos con la aspiración –nunca disimulada– de que Donald le reconozca el rol de virrey regional.

A esto debemos sumar todas las maniobras comunicacionales de la estrategia libertaria para mantener a Milei en el centro de la agenda utilizando las excentricidades y desatinos del propio personaje. Porque –lo podemos dar por hecho– Milei no existe sin su personaje. O dicho de otro modo: no hay Milei sin el Javo. Y este último es ese que baila y canta hoy con Fátima Florez o que puede creerse un rock star, pero el mismo que quiere para sí el sable de San Martín y se cree dueño de la única verdad… porque “es mía, mía”. La misma persona que, por ahora en voz baja, debe repetirse a sí mismo lo que Trump expresa ante las cámaras del mundo entero: “Lo único que puede detenerme es mi propia moralidad. Mi propia mente».

Bajo esa lógica, Milei se arroga la facultad de desconocer leyes votadas por el Congreso más de una vez, debilitar la institucionalidad y apropiarse de fondos públicos que pertenecen a las provincias, los municipios y la ciudadanía. Al mismo tiempo que avanza sobre mecanismos de protección de derechos copia el modelo trumpista de control comunicacional al crear una Oficina de Respuesta Oficial y promueve una reforma laboral que, entre otros puntos, elimina el Estatuto del Periodista Profesional. También se considera habilitado para firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos sin consultar a nadie y sin medir consecuencias. Habrá que analizar en detalle lo que Milei y Caputo están firmando por todos nosotros y a qué nos estamos sometiendo.

Es el mismo raciocinio que utiliza el presidente para disponer que el Estado argentino deje de ser querellante en la causa por defraudación y estafa en el préstamo que Mauricio Macri contrajo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018. ¿Será porque en eso están implicados también Luis Caputo, entonces ministro de Finanzas, y Federico Sturzenegger, en la misma época titular del Banco Central, ambos ministros de Milei actualmente? No… dejá de ser mal pensado. Es apenas la consecuencia de los nuevos límites de la moral.

 

El INDEC de «Toto»: Otra “realidad” en base a  una nueva moral estadística

El Javo también logra impregnar en su séquito ese criterio de imponer “mi propia moralidad” . Así Toto Caputo y Patricia Bullrich se burlan de nosotros vociferando que ellos solo compran ropa importada o en el exterior, porque “en Argentina es cara”. Ni mencionar que lo barato en la Argentina, lo más barato, es el poder adquisitivo de los salarios. Cada vez más barato. Nos dicen eso a vos y a mi…  que tratamos de disimular que las pilchas “de marca” que usamos fueron adquiridas en el Once o en La Salada. 

Y para ir más al hueso… esa nueva (o falsa) moralidad es la que utiliza Caputo para decir ante los periodistas (los mismos que olvidaron que la repregunta es parte de este oficio) que va a acomodar los números del INDEC a su antojo “hasta que termine el proceso de desinflación”. No tuvo otro remedio dado que el hasta ahora dócil Marco Lavagna dijo “basta para mi” y presentó la renuncia. Así Toto nos dice en la cara que, porque Milei y él así lo deciden, el IPC será el que a él le convenga y que a partir de ese índice los salarios se ajustarán –cuando lo hagan– mientras las tarifas suben sin límite alguno y sin registros actualizados. En esa materia sí…la libertad avanza.

¿Por qué  sostener que las excentricidades de Milei nos está saliendo caro?

¡Perdón! Aunque me había propuesto lo contrario debo admitir que estoy (¿estamos?) cayendo en la trampa que nos construyen Milei, Caputo, Adorni, Karina y los suyos. Caer en la trampa es seguir amarrados a la agenda que el gobierno nos impone. Hablar de lo que ellos hablan y de aquello que los “medios independientes” –esos que hoy comienzan a sentirse menos independientes aunque todavía les rinde la complicidad informativa– determinan acerca de qué se puede y debe discutir.

Para salir entonces de la trampa que nos impone la agenda oficial hablemos de lo que realmente nos interesa. Y para eso… hay que romperles… la agenda.

Mientras el gobierno sigue hablando de los éxitos del plan hay que recordar que según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) durante la gestión actual se perdieron 276.624 puestos de trabajo formales; que el Estado, solo en 2025, despidió a 21.742 empleados públicos; y que la informalidad laboral alcanza actualmente al 43,3%.

De acuerdo con los datos del INDEC (que era el INDEC del bueno de Marco… un poquito más creíble de lo que será de aquí en más el de Toto) los salarios vienen perdiendo en torno al 15% en la era Milei. Otros estudios privados, dicen que la caída es del 20%. ¿Y el salario mínimo (que no es ni vital ni móvil) perdió un 35% en igual periodo según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Milei asegura (aunque ni él se lo crea… porque no es tonto) que durante su gobierno bajó la pobreza y que los salarios reales medidos en dólares aumentaron en 19,2%. Preguntale a tu bolsillo… para ver si te dice lo mismo.

¿De esto te hablan cuando proponen discutir la “modernización laboral”? De ninguna manera. 

El gobierno está utilizando el crédito que le dio la victoria electoral del año anterior y las expectativas de quienes siguen sosteniendo que “está difícil pero hay que esperar”, para intentar un avance sustancial sobre los derechos de los trabajadores. Se trata de limitar el derecho de huelga, acotar al máximo la representación sindical mientras se licuan los fondos que reciben los sindicatos y liberar las manos y los bolsillos de los patrones para despedir laburantes. Todo esto envuelto con un moñito en una reforma laboral que tiene como uno de sus principales propósitos propinar un duro golpe al sindicalismo cuyo poder sigue deteriorándose. Estos objetivos están también entre los pedidos de los mandantes del gobierno: el poder económico nacional e internacional, los supuestos inversores, el FMI y Donald. Y a no perder de vista que buena parte de los cambios que ahora se presentan estuvieron incluidos en la frustrada “ley Banelco” impulsada por el gobierno de la Alianza en el año 2000. Y para hacerlo se utilizaron los mismos recursos de “seducción económica” aunque con distinta metodología. Entonces fallaron, ahora… veremos. 

¿De qué te hablan cuando proponen discutir la “modernización laboral”? Se trata de limitar el derecho de huelga, acotar al máximo la representación sindical mientras se licuan los fondos que reciben los sindicatos y liberar las manos y los bolsillos de los patrones para despedir laburantes. Todo esto envuelto con un moñito en una reforma laboral que tiene como uno de sus principales propósitos propinar un duro golpe al sindicalismo cuyo poder sigue deteriorándose.

En Casa Rosada aseguran que la reforma laboral es la principal batalla. Pero por momentos –y como parte de la estrategia política y comunicacional— introducen otros temas: la baja de edad de imputabilidad, el acuerdo comercial con Estados Unidos, etc. Todos son importantes, pero la centralidad está en la nueva ley laboral. Bullrich dice tener los votos. No está asegurado. Por eso estudian extender el periodo de sesiones extraordinarias. Las negociaciones siguen, sobre todo con los gobernadores cuyas cajas pueden verse afectadas por la nueva ley. Caputo habría aceptado postergar la entrada en vigencia de alícuotas impositivas que son coparticipables con las provincias. Pero no todo está cerrado y desde el oficialismo insisten en que no se modifica el dictamen y que los eventuales ajustes se harán en el recinto… después que la ley esté aprobada en general.

En el frente sindical las aguas están muy divididas. El Consejo Directivo de la CGT que se reunió el viernes decidió movilizar al Congreso el miércoles 11 cuando se comience a tratar el proyecto de ley, pero rechazó la propuesta de paro general presentada por algunos, entre ellos Sergio Palazzo (bancarios) y el metalúrgico Abel Furlán. “Es difícil movilizar y mucho más hacer un paro”, confió el secretario de un gremio importante. “La gente no llega a fin de mes con lo que gana, no quiere perder el presentismo y hay miedo a los despidos”, aclaró a modo de explicación. Hay temor al fracaso. 

En buena parte de los dirigentes cegetistas está aceptada la idea de que no será posible impedir la sanción de la nueva ley –lo admiten en conversaciones reservadas– y por eso dicen que lo del miércoles es “un paso dentro de un plan de lucha a mediano plazo, que también incluye eventuales presentaciones ante la Justicia”. Por vía de la negociación con el gobierno –camino que no parece allanado— se aspira a generar cambios en el proyecto original de la ley de modo de mantener la cuota solidaria para los sindicatos y la contribución patronal para las obras sociales. Objetivos de mínima a los que se pueden sumar otros referidos a la ultra actividad y a la modalidad de pago de las indemnizaciones, pero estas modificaciones estarán sujetas a las manos que se levanten en el recinto a la hora de la votación en particular.

En los días previos hubo diálogo con los bloques peronistas de ambas cámaras y hasta se puso en manos del senador Mariano Recalde la posibilidad de presentar un proyecto alternativo de “modernización laboral”. Simultáneamente se estudiaron los modos de trabar por distintas vías el tratamiento de la norma. Parece improbable. Sobre todo porque la reunión reservada que mantuvieron en el Banco Provincia durante la semana que culmina los gobernadores Kicillof (Buenos Aires), Quintela (La Rioja), Isfrán (Formosa), Ziliotto (La Pampa) y Melella (Tierra de Fuego), con los triunviros de la CGT, Cristian Jerónimo (vidrio), Jorge Sola (seguro) y Octavio Argüello (camioneros), no arrojó luz sobre el tema. También estuvieron allí Héctor Daer (sanidad) y  Andrés Rodriguez (UPCN). Antes los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) habían desestimado la posibilidad de un encuentro con dirigentes sindicales, después que éstos les pidieran que “no se dejen extorsionar, no cambien derechos por obras”.

En la otra acera se sitúan los sectores más combativos del sindicalismo cobijados bajo el paraguas del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que dice tener detrás de sí a 86 sindicatos. Es una iniciativa que se puso al hombro Abel Furlán (UOM) y de la que participan también las dos CTA. Entre otros están ahí los aceiteros de Daniel Yofra y los camioneros que le responden a Pablo Moyano (cada día más lejos sindicalmente de Hugo, su padre). Ya realizaron manifestaciones en Córdoba y Rosario con la idea de “nacionalizar el conflicto”. En Córdoba Furlán dijo que “sabemos que los gobiernos de las provincias también están siendo sometidos por el ajuste. Lo que no le vamos a perdonar es que traicionen a sus propios trabajadores, porque ellos también los votaron para que conduzcan el destino de las provincias”. Un guiño a medias hacia los gobernadores. “Es una reforma que lleva a la esclavitud; la indemnización desaparecería”, sostuvo Moyano y tanto él como Furlán acuerdan que “hay que estar en la calle”. El miércoles en el Congreso será un primer examen en esta materia, sin paro y con el transporte funcionando. Esto, por lo menos, en este rubro, apenas comienza. Hay capítulos por escribir. 

Estamos en el camino de una disputa que es más que la resistencia a la modernización laboral. Es parte de una reestructuración que sigue ocurriendo en el entramado político y de las fuerzas sociales (que incluye al sindicalismo) en el país. El futuro que nos espera es incierto.

En este escenario tan conflictivo, pero al mismo tiempo desafiante y confuso, es importante tener en cuenta que las coincidencias y los acuerdos no surgen por azar, sino que se buscan, se edifican y se iluminan por la luz de las ideas, y a éstas es más fácil identificarlas cuando están articuladas y organizadas en un proyecto que supere el inmediatismo. Aún en aquellos momentos en que la coyuntura requiere acciones y respuestas inmediatas.

 

4Palabras

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  • Raúl Bermúdez

    «Las coincidencias … se iluminan por la luz de las ideas…cuando están articuladas y organizadas en un proyecto». Aquí está la clave histórica, en la actualización del proyecto nacional y popular siglo XXI. Las bases, hoy por hoy, producen «acciones y respuestas inmediatas», de coyuntura. Son acciones tácticas, de supervivencia individual o de resistencia organizada. Pero es el momento de -desde una lectura adecuada de la realidad- converger en la elaboración de un proyecto de Nación, que impulsemos desde todos los frentes de lucha

  • Raúl Baermúdez

    «Las coincidencias … se iluminan por la luz de las ideas…cuando están articuladas y organizadas en un proyecto». Aquí está la clave histórica, en la actualización del proyecto nacional y popular siglo XXI. Las bases, hoy por hoy, producen «acciones y respuestas inmediatas», de coyuntura. Son acciones tácticas, de supervivencia individual o de resistencia organizada. Pero es el momento de -desde una lectura adecuada de la realidad- converger en la elaboración de un proyecto de Nación, que impulsemos desde todos los frentes de lucha

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  1. «Las coincidencias … se iluminan por la luz de las ideas…cuando están articuladas y organizadas en un proyecto». Aquí está la clave histórica, en la actualización del proyecto nacional y popular siglo XXI. Las bases, hoy por hoy, producen «acciones y respuestas inmediatas», de coyuntura. Son acciones tácticas, de supervivencia individual o de resistencia organizada. Pero es el momento de -desde una lectura adecuada de la realidad- converger en la elaboración de un proyecto de Nación, que impulsemos desde todos los frentes de lucha

  2. «Las coincidencias … se iluminan por la luz de las ideas…cuando están articuladas y organizadas en un proyecto». Aquí está la clave histórica, en la actualización del proyecto nacional y popular siglo XXI. Las bases, hoy por hoy, producen «acciones y respuestas inmediatas», de coyuntura. Son acciones tácticas, de supervivencia individual o de resistencia organizada. Pero es el momento de -desde una lectura adecuada de la realidad- converger en la elaboración de un proyecto de Nación, que impulsemos desde todos los frentes de lucha

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