Argentina / 3 febrero 2026

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La Iglesia ante la baja de edad de imputabilidad: ¿En serio creemos que la cárcel es la solución?

La Comisión Ejecutiva del episcopado católico salió al cruce de la propuesta de ley del oficialismo para bajar la edad de impuntabilidad como respuesta a hechos violentos protagonizados por jóvenes. Piden que se aborde la complejidad del problema mediante un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza.

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Con Iglesia régimen penal juvenil

Frente a la iniciativa oficial de proponer la aprobación de una ley que establezca la baja de imputabilidad como respuesta a hechos violentos protagonizados por jóvenes la Iglesia Católica reiteró su oposición a la medida, esta vez a través de una declaración del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, que lleva la firma de los obispos Marcelo Colombo (presidente), Ángel Rossi y César Fernández (vices) y Raúl Pizarro (secretario general).

El documento, titulado “Para los jóvenes, más educación, más comunidad” sigue a la reacción que el episcopado tuvo esta misma semana reiterando una declaración de la Pastoral Social de marzo de 2025 en la que los obispos se expresaron en los mismos términos insistiendo en que la baja de edad de imputabilidad no es una solución porque deja sin atender las razones de fondo que dan lugar al problema de la violencia juvenil.

Una alta fuente de la Conferencia Episcopal confirmó a 4Palabras que por el momento desde el gobierno no hubo ninguna consulta a la iglesia sobre el nuevo proyecto de ley que el Ejecutivo presenta para la consideración del Poder Legislativo. 

El documento emitido ahora por la Comisión Ejecutiva subraya que “ante propuestas que presentan la baja de la edad de imputabilidad como única respuesta del Estado frente a situaciones dolorosas que conmueven a la sociedad (…) advertimos que centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña”.

Sigue diciendo el documento episcopal que “la Iglesia está cercana al dolor desgarrador de las familias y comunidades víctimas de estos delitos” pero, sin embargo, “insistimos en que una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado”. 

Dice la Iglesia Católica: “Si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, ¿dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿En serio creemos que esa es la solución?”

Para las autoridades de la Iglesia Católica “el desafío es más amplio: pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho”.

La declaración actual recuerda textualmente un párrafo del documento ya difundido en marzo de 2025 en el que la Pastoral Social señalaba que: “Si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, ¿dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿En serio creemos que esa es la solución?”.

Para la Comisión Ejecutiva, reiterando también una convicción expresada por la Pastoral Social, “es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza”.

Los obispos emitieron esta declaración apelando a la memoria y al legado de san Juan Bosco, un apóstol católico que dedicó su vida a los niños y jóvenes, y recordando que “él no negaba los conflictos ni idealizaba la realidad, pero con un sistema preventivo apostó a la presencia cercana y afectiva de los adultos, a la educación, al trabajo y a la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos”.

Coincidiendo con la conmemoración de 150 años de presencia en la Argentina de quienes han sido seguidores de Juan Bosco, la Iglesia insiste en “una propuesta positiva: educar, acompañar y prevenir”. Y para la Comisión Ejecutiva que preside el arzobispo mendocino Marcelo Colombo “el desafío es fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan futuro, más que debates que profundizan divisiones”. Porque –dicen los obispos—“la verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes”.

La Comisión Ejecutiva del episcopado católico concluye su mensaje afirmando que “creemos y defendemos que la niñez y la juventud son tierra sagrada donde Dios sigue sembrando futuro”.

 

4Palabras



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