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Identifican los restos del sacerdote colombiano Camilo Torres: el fin de un misterio de 60 años

La Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Colombia confirmó la identificación de los restos del “cura guerrillero” y pionero de la Teología de la Liberación. La investigación tuvo aval forense internacional y las pruebas de ADN realizadas en Texas confirmaron la compatibilidad.

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Luego seis décadas de incertidumbre, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas de Colombia (UBPD) confirmó este lunes el hallazgo e identificación de los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo. El “cura guerrillero”, figura icónica de la Teología de la Liberación, murió en un primer combate con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) el 15 de febrero de 1966.

De origen burgués y formación académica brillante, Torres fue fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional y uno de los precursores de la Teología de la Liberación. Su pensamiento giraba en torno al “amor eficaz”: la idea de que el cristianismo debía traducirse en acciones reales para cambiar las estructuras de opresión. Ante el cierre de vías democráticas, se unió al ELN en 1965, donde moriría apenas tres meses después en Patio Cemento, Santander.

La identificación fue un rompecabezas forense que unió archivos de la justicia penal militar, testimonios de hace dos décadas y tecnología de punta. Los restos fueron recuperados en junio de 2024 en el cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga, luego de seguir la pista de una fuente militar.

La investigación fue iniciada por la UBPD en 2019 y se fortaleció en los últimos dos años con un equipo interdisciplinario que “analizó archivos de la Justicia penal militar, fuentes documentales y testimonios sobre el operativo militar” en el que murió Torres. En el análisis de la información disponible, se incorporó la versión de una fuente militar que, hace dos décadas, indicó que tres años después del combate el cuerpo había sido trasladado al pabellón militar del cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga.

La identificación fue un rompecabezas forense que unió archivos de la justicia penal militar, testimonios de hace dos décadas y tecnología de punta. Los restos fueron recuperados en junio de 2024 en el cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga, luego de seguir la pista de una fuente militar.

En enero de 2026, una mesa técnica confirmó una coincidencia genética con el perfil de Calixto Torres, padre del sacerdote. La probabilidad de filiación es 1.230 millones de veces mayor que frente a cualquier otro individuo. Se enviaron muestras a un laboratorio especializado en Texas, Estados Unidos, para garantizar la calidad del ADN extraído de las estructuras óseas. El proceso contó con el aval de expertos internacionales y el respaldo del gobierno nacional, quienes ven en este hecho un paso hacia la paz.

El investigador forense Luis Fondebrider (fundador y ex presidente del Equipo Argentino de Antropología Forense), quien participó en las identificaciones del «Che» Guevara y Salvador Allende, destacó la precisión de los registros históricos: “La descripción realizada hace seis décadas fue muy precisa en relación con las heridas por arma de fuego. En casos como este, la información del contexto y la histórica es muy concreta; uno va chequeando si cada dato es consistente o no”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó que los restos de Torres reciban un trato acorde a su relevancia académica e histórica: “El cuerpo será respetado y depositado con honores como el fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional”.

La entrega de los restos se llevó a cabo el domingo luego de una eucaristía que se celebró en la Universidad Nacional de Colombia, donde se rindió homenaje a Torres a 60 años de su fallecimiento. El sacerdote Javier Giraldo destacó la importancia para la Iglesia católica del hallazgo de la UBPD y aseguró que la actitud de la Iglesia colombiana frente a Camilo Torres ha cambiado profundamente en seis décadas. “Hoy se valora su vida de manera más integral”, afirmó. También destacó que en la actualidad distintos sectores religiosos reconocen su aporte intelectual y su papel precursor en la teología de la liberación.

Los restos de Camilo Torres no serán cremados. Por decisión de las autoridades y la comunidad académica, serán inhumados en la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.

La desaparición de su cadáver por parte del Ejército, tras su muerte en 1966, fue un intento fallido de borrar su influencia en el sentir popular. Durante más de medio siglo, el Estado ocultó su paradero para evitar que su tumba se convirtiera en un símbolo de resistencia revolucionaria. Pero las brechas de desigualdad siguen mostrando la potente actualidad del mensaje de Camilo Torres: en Colombia, el 1% de los propietarios controla más del 70% del área productiva.

 

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