“Hay que reconstruir la idea de que la salida es colectiva”
El periodista Claudio Martínez desarma el discurso oficial sobre los países desarrollados y explica por qué no hay Silicon Valley posible sin un Estado presente. Una entrevista sobre la urgencia de reconstruir lo colectivo frente a la cultura de la fragmentación digital.
Por Manuel Barrientos y Washington Uranga
- enero 16, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- enero 16, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Luego de finalizar su gestión como director ejecutivo de la TV Pública en 2023, Claudio Martínez decidió intervenir con contenidos en las redes sociales para defender el sistema científico y tecnológico. Sus videos ya superan las 90 entregas y documentan la situación crítica de instituciones como el CONICET, el INTA y las universidades nacionales.
Con una trayectoria de tres décadas en la gestión de medios y la producción de contenidos, Claudio Martínez logró 13 premios Martín Fierro y el Konex de Platino. Fue subdirector de la revista Veintitrés, director periodístico de América TV y pieza central en el equipo de Día D. En 2002, fundó El Oso Producciones, desde donde junto a Adrián Paenza crearon ciclos de divulgación como Científicos Industria Argentina y Alterados por Pi.
“Milei nos propone un juego de espejos rotos: nos habla de potencias como ideales a seguir, pero todos esos países se desarrollaron invirtiendo fuertemente en ciencia desde el Estado”, sostiene el periodista en esta entrevista con 4Palabras.
Desde la asunción de Milei decidiste poner el cuerpo en las redes sociales para defender y promover la ciencia argentina. ¿Por qué tomaste esa determinación?
En la campaña electoral, Milei ya atacaba al mundo de la ciencia y el CONICET. Sentí que iba a hacer falta alguna voz, entre muchas otras, que pudiera defender ese sector. Sabía que las condiciones eran muy desfavorables, porque no iba a existir un sistema de medios públicos que albergara ese tipo de programas; y estos ciclos, en los medios privados, no tienen demasiado espacio. Eran condiciones muy distintas a lo que hacíamos con Adrián Paenza, en una etapa donde crecían las inversiones en ciencia y tecnología. Ahora el desafío era confrontar con el modelo que propone Milei. Arranqué generando una serie de videos para hablar de políticas científicas, y recorrer las situaciones que estaban viviendo las distintas instituciones, ARSAT, INTA, INTI, CONICET, las universidades… En el camino también me encontré con otra situación muy interesante, que fue empezar a investigar cómo la inteligencia artificial está moldeando el futuro y está cambiando las lógicas de nuestra convivencia.
¿Cuáles son tus conclusiones, tus certezas, tus incertidumbres en ese camino que iniciaste?
Desde lo político, siento que estuve equivocado durante dos años, porque mi foco era tratar a Milei como alguien que no podía ver cuál era la importancia de invertir en ciencia y tecnología ni el valor estratégico del conocimiento. Mis videos apuntaban a eso, incluso una serie se llamaba “La educación presidencial”, donde intentaba explicarle directamente a Milei por qué se estaba equivocando. Después empecé a comprobar que no, que el plan es este: generar un país sin conocimiento, sin pensamiento propio, sin industria, sin producción. Todo eso cierra perfectamente con el plan económico de Milei. Acá la búsqueda es la destrucción, se está produciendo un cambio cultural, porque la Argentina tenía científicos, científicas, investigadores que trabajaban en lo que tenían que trabajar, que es detectar los problemas que tiene el país y buscar soluciones. Pero Milei, Caputo y compañía sueñan con un país que no desarrolla soluciones ni pensamientos propios, sino que compra todo esto. Así como abrió las importaciones en general, también abrió las importaciones de soluciones, de ideas, de lo que fuera. Molesta el pensamiento nacional, en todos los planos.
Lo que hay que reconstruir es la concepción de que la salida es colectiva. Este gobierno instaló la sensación de que la salida es individual, es pisándole la cabeza al de al lado y que no importa. Eso se articula con la cultura que proponen las redes, con la cultura digital, que es la cultura de la fragmentación. Es una cultura del individualismo atroz. El trabajo es reconstruir la idea de que las salidas son colectivas. Para eso, es necesario recuperar el diálogo social.
Hay, si se quiere, una suerte de paradoja porque Milei proclama un supuesto proyecto “modernizador”, pero a la vez es muy anti ciencia y tecnología.
Milei nos propone un juego de espejos rotos. Es decir, él intenta reflejar a la Argentina en el espejo de las potencias, nos habla de Estados Unidos, Alemania, Corea, Finlandia como modelos, como ideales. Pero todos esos países se desarrollaron invirtiendo en ciencia y tecnología, y haciéndolo fuertemente desde el Estado. Tanto el gobierno alemán como el de Corea del Sur les dijeron a las empresas dónde tenían que invertir en función de los intereses del país. Samsung no hacía lo que hace hoy, hace 50 años. El gobierno surcoreano les dijo “nosotros los vamos a ayudar, pero ustedes tienen que invertir en esto y esto”. Lo mismo pasa en Japón y en Alemania. Son países que crearon instituciones muy sólidas en el ámbito de lo científico y lo tecnológico, muy ancladas en la inversión pública, articulando con la inversión privada. Y en Estados Unidos, lo mismo. Todo lo que Milei celebra abrazándose con Elon Musk y los campeones de Silicon Valley son industrias que crecieron luego de que el Estado hizo las inversiones críticas. Internet, el GPS, todo lo que funciona dentro de nuestros teléfonos, surgió de la inversión pública, de décadas de investigación en universidades públicas, en institutos, o en el complejo militar industrial. Internet, antes fue ARPANET, una red de comunicación de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Entonces, todo eso tiene que ver con un Estado presente, que ha hecho inversiones importantes y que ha sostenido el sistema de conocimiento. Por eso digo que es un juego de espejos rotos. Yo no veo que pueda funcionar el modelo de ese gobierno. Funciona para una élite, para un grupo muy reducido de personas, pero se amplía cada vez más la brecha y hay cada vez más desigualdad.
Después del triunfo en la legislativa y con la exhibición de la hegemonía de Trump, hay mucha sensación de impotencia y cierta parálisis. ¿Por dónde ir? ¿Cuáles son las batallas que hay que dar?
En el campo popular hace falta una mirada crítica sobre lo hecho. Hay que pensar en nuevos modos de diálogo, de escucha, de interpretar qué es lo que la sociedad está necesitando. Eso no quiere decir sumarse a lo que parece ser una ola de derecha y antipolítica. Hay un montón de necesidades insatisfechas y un montón de padecimientos que el gobierno no va a abordar. Lo que hay que reconstruir es la concepción de que la salida es colectiva. Este gobierno instaló la sensación de que la salida es individual, es pisándole la cabeza al de al lado y que no importa. Eso se articula con la cultura que proponen las redes, con la cultura digital, que es la cultura de la fragmentación. Es una cultura del individualismo atroz. El trabajo es reconstruir la idea de que las salidas son colectivas. Para eso, es necesario recuperar el diálogo social; y entender que muchas de las narrativas y de las políticas que nos planteamos en otros momentos hoy no tienen demasiado efecto.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
- #ciencia argentina#contenidos#destacada principal#medios
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



