Argentina / 30 marzo 2026

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El fallo contra la reforma laboral significa un respiro para la CGT, que ya mira al 2027

Con la suspensión de 83 artículos, la central obrera busca frenar los ejes que afectan la representación sindical y ganar tiempo mediante medidas cautelares. El objetivo es resistir la aplicación de la ley y estirar los plazos hasta 2027, mientras la dirigencia explora alianzas políticas que van desde el kirchnerismo hasta el fenómeno de Dante Gebel.

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Con la suspensión de 83 artículos, la central obrera busca frenar los ejes que afectan la representación sindical y ganar tiempo mediante medidas cautelares. El objetivo es resistir la aplicación de la ley y estirar los plazos hasta 2027, mientras la dirigencia explora alianzas políticas que van desde el kirchnerismo hasta el fenómeno de Dante Gebel.

La Confederación General del Trabajo (CGT) consiguió este lunes un triunfo importante en su “táctica de guerrilla” contra la reforma laboral. Con la suspensión de 83 artículos conseguida en el fuero laboral desarticula en gran medida lo esencial de la iniciativa del gobierno, pero saben que es apenas un paso que puede ser apelado. En todo caso, el objetivo es ganar tiempo de cara al 2027, cuando Javier Milei deba revalidar su mandato.

Cuando el gobierno consiguió una holgada media sanción de la reforma laboral en el Senado, la CGT dio por perdida la batalla en el Congreso y apuntó todos sus cañones al plano judicial. Los meses de negociaciones con gobernadores les habían dejado una enseñanza: están más cerca de negociar con Javier Milei a cambio de algunos recursos o concesiones que rechazar la reforma y no “conseguir” nada en lo inmediato.

La CGT sabe que la pelea es difícil. Una cosa era lograr la inconstitucionalidad de un decreto, otra conseguirlo contra ley votada por ambas cámaras del Congreso. Entonces diseñaron una “táctica de guerrilla” en la Justicia: inundar de presentaciones en todo el país. No sólo la CGT lo hizo, sino de cada gremio que se siente afectado. O sea, casi todos.

Así consiguió un rechazo el sindicato de Comercio de Armando Cavalieri y el lunes la propia CGT. La ofensiva judicial tenía que ser rápida, antes de que la justicia laboral pase del fuero federal a la Ciudad de Buenos Aires, donde hay tribunales más “amigables” a los intereses de las empresas. Este traspaso, no de forma casual, fue incluido a último momento en la reforma laboral.

De todas maneras, la victoria del lunes, admiten en la CGT, está lejos de ser definitiva. “Vamos y venimos. Ganamos en el fuero laboral, pero perdemos en el contencioso administrativo”, describen. 

 

Alivio en la CGT y reconocimiento judicial

El fallo trajo alivio en Azopardo 802, donde revitalizó a una dirigencia golpeada tras los pocos logros de la estrategia de negociaciones que encararon con gobernadores para frenar la reforma laboral o, al menos, matizarla lo más posible. La mejor opción que les queda, dicen, es ir por el lado judicial. 

Uno de los hombres fuerte de la CGT, Andrés Rodríguez (UPCN), salió a festejar el fallo: «Ahora tiene que tramitarse la cuestión de fondo, pero de cualquier manera es un gran paso adelante, como decíamos y sosteníamos en el movimiento obrero, que toda esta pseudo modernización laboral claramente no responde a los derechos constitucionales y vulnera muchísimos derechos individuales y colectivos de los trabajadores».

Más allá de las pequeñas victorias con estos fallos, dentro de la CGT creen que será difícil voltear la ley en el plano judicial. Más todavía si se concreta el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires. No descartan un aumento de la conflictividad, pero la verdadera salida que visualizan es la política.

Una de las razones del festejo es la revalidación de la CGT como representante legítimo de los intereses involucrados. En ese punto, el Gobierno argumentó que la falta de legitimación activa de la CGT para representar a todos los trabajadores de manera directa y la defensa de la presunción de legitimidad de la actividad legislativa.

Precisamente, la reforma laboral apunta a restarle poder de representación y negociación a los sindicatos. Si bien se logró mantener la obligatoriedad de la cuota sindical (una importante fuente de financiamiento), se votó la prelación de los convenios colectivos de trabajo, donde un convenio de empresa prevalece al nacional, aunque sea menos beneficioso para el trabajador. El otro punto es la ultraactividad. Si un convenio vence, hay un plazo de un año para renovarlo, sino cae su vigencia. 

 

La estrategia política: ganar tiempo y construir una alternativa para 2027

Más allá de las pequeñas victorias con estos fallos, dentro de la CGT creen que será difícil voltear la ley en el plano judicial. Más todavía si se concreta el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires. No descartan un aumento de la conflictividad, pero la verdadera salida que visualizan es la política.

La estrategia es paralela. Con las múltiples presentaciones judiciales, buscan ganar tiempo y evitar la aplicación de la reforma laboral hasta llegar a las elecciones presidenciales de 2027. Algo similar a la táctica que desplegó el grupo Clarín contra la ley de Medios. El entonces gobierno de Cristina Kirchner no pudo aplicarla y lograr la tan ansiada desconcentración del emporio. Cuando llegó Mauricio Macri a la presidencia en diciembre de 2015, bastó un simple decreto para anularla.

En esta línea, la CGT está explorando muchas opciones electorales. Desde el gobernador bonaerense Axel Kicillof hasta el pastor evangelista Dante Gebel. Incluso hubo un encuentro entre uno de los cosecretarios generales de la CGT, Cristián Jerónimo, con Máximo Kirchner durante el 24 de marzo pasado. 

“Tenemos que tener la capacidad de construir el mayor grado de unidad posible«, dijo Jerónimo en Somos Radio, tras su foto con Máximo Kirchner. El triunviro pidió dejar «egos y vanidades de lado” para “priorizar el bien de nuestro país”.

Se ve que Jerónimo está ampliando su capacidad de acercase a los sectores más diversos. Estuvo en distintos encuentros de Consolidación Argentina, el armado político que pide la candidatura de Dante Gebel, quien no se lanzó oficialmente, pero cada día se muestra más dispuesto.

La plataforma de Gebel no es muy concreta. Se muestra distante a Javier Milei, sobre todo en su estilo agresivo. No se le conoce su propuesta económica. Habla de reunir a los honestos de todos los partidos para sacar adelante. Si dijo una frase que es melodía para los oídos cegetistas: “La verdadera fe del pueblo argentino está en la justicia social”.

 

Gonzalo Magliano es periodista especializado en temas sindicales. En redes: @gonmagliano

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