El empleo en picada, siguiendo la tendencia de un modelo recesivo
- abril 6, 2026
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La evolución reciente del empleo en Catamarca ofrece un caso elocuente de hasta qué punto las economías provinciales, particularmente aquellas con menor grado de diversificación, se encuentran atadas a las oscilaciones del modelo macroeconómico nacional. Lo ocurrido en el último lustro permite trazar una secuencia nítida: expansión vigorosa tras la pandemia, seguida de una fase de contracción en sintonía con el cambio de rumbo económico en la Argentina.
Luego de la profunda recesión de 2020, la provincia experimentó, a partir de 2021, un crecimiento significativo del empleo registrado. Durante varios trimestres, Catamarca llegó a liderar este indicador en el contexto nacional, reflejando una recuperación más dinámica que la de muchas otras jurisdicciones. Entre septiembre de 2020 y marzo de 2023, el sector privado incorporó más de 11.000 trabajadores, una cifra de magnitud para una economía de escala reducida. En paralelo, la tasa de desocupación descendió a niveles inusualmente bajos, en torno al 3,2% en 2022, muy por debajo del promedio nacional cercano al 7%, aunque con un dato que no se puede soslayar: ingresos deprimidos que relativizaban la mejora cuantitativa.
Esta favorable performance en materia de empleo –más allá de la debilidad salarial– respondió en buena medida a una combinación de factores conocidos: la fuerte gravitación del empleo público, el impulso de la actividad minera vinculada al litio, las políticas provinciales de promoción industrial, la recuperación del comercio y la construcción tras las restricciones sanitarias, y, de manera decisiva, el marcado crecimiento de la obra pública financiada por el Estado nacional. En los últimos dos años de la gestión de Alberto Fernández, el Noroeste argentino fue objeto de una priorización en materia de inversión en infraestructura que tuvo efectos directos sobre el nivel de actividad y la generación de puestos de trabajo.
Sin embargo, este ciclo expansivo encontró su límite con el cambio de orientación económica. La implementación de un modelo de corte libertario alteró las condiciones que habían sostenido aquella dinámica. Los indicadores laborales comenzaron a reflejar un retroceso: la tasa de empleo cayó de 44,4% a 42,4% entre 2024 y 2025, mientras que la tasa de actividad también se redujo, señal de un mercado laboral menos dinámico. A la par, se incrementó la proporción de ocupados que buscaban un segundo empleo, evidencia clara del deterioro en la calidad de los ingresos.
Los datos del empleo registrado son aún más contundentes. Entre 2024 y 2025, Catamarca perdió 3.744 puestos de trabajo formales en el sector privado, lo que representa una caída acumulada del 9,5%, una de las más pronunciadas del país. En ese mismo período, la desocupación aumentó hasta valores cercanos al 4,5%. Si bien este nivel sigue siendo relativamente bajo en comparación con la media nacional, la tendencia resulta inequívoca.
La explicación de este viraje no puede desvincularse del contexto macroeconómico. Catamarca, como provincia de desarrollo limitado, exhibe una alta dependencia de las políticas nacionales. Así como se benefició del impulso fiscal y de la expansión del gasto en obra pública en la etapa pospandemia, hoy padece las consecuencias de un esquema que ha retraído el mercado interno, reducido la actividad en sectores intensivos en empleo como la construcción, el comercio, los servicios y la industria, y prácticamente eliminado la inversión pública en infraestructura.
Entre 2024 y 2025, Catamarca perdió 3.744 puestos de trabajo formales en el sector privado, lo que representa una caída acumulada del 9,5%, una de las más pronunciadas del país. En ese mismo período, la desocupación aumentó hasta valores cercanos al 4,5%. Si bien este nivel sigue siendo relativamente bajo en comparación con la media nacional, la tendencia resulta inequívoca.
En este marco, el crecimiento de la minería, particularmente del litio, no alcanza a compensar las pérdidas. Se trata de una actividad con alto nivel de inversión y generación de divisas, pero de impacto acotado en términos de empleo directo e indirecto. Su expansión, aunque relevante en términos macroeconómicos, no logra sustituir el efecto multiplicador que poseen otras ramas más intensivas en mano de obra.
En definitiva, la trayectoria reciente del empleo en Catamarca no hace más que replicar, e incluso amplificar, las tendencias nacionales. La caída de las tasas de actividad y empleo configura un escenario preocupante, en el que la provincia vuelve a evidenciar su vulnerabilidad estructural frente a los vaivenes de la política económica.
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