El dilema de Trump: opciones malas, peores y errores de cálculos
El presidente norteamericano anda con un balde de nafta en cada mano para aumentar el incendio en Medio Oriente: el plan no parece funcionar. Nuevos actores se suman al conflicto: los hutíes de Yemen. ¿Esto terminará como en Japón en 1945, o como en Vietnam, en 1975?
- marzo 28, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- marzo 28, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Cuando ingresamos al segundo mes del conflicto bélico desatado por Estados Unidos e israel contra Irán, los rebeldes hutíes de Ansar Allah han efectuado su primer lanzamiento de misiles balísticos contra la nación hebrea y prometieron continuar su ofensiva hasta que «cese la agresión contra todos los frentes de resistencia», lo que representa una nueva expansión de la guerra en Medio Oriente. “Ante la continua escalada militar, los ataques a la infraestructura, y la comisión de crímenes y masacres contra nuestros hermanos de el Líbano, Irán, Irak y Palestina, las Fuerzas Armadas de Yemen, con la ayuda de Alá Todopoderoso, y confiando en Él, han llevado a cabo la primera intervención militar utilizando una lluvia de misiles balísticos dirigidos contra instalaciones militares israelíes sensibles en el sur de la Palestina ocupada”, anunciaron las milicias chiitas.
Este movimiento rebelde yemení ha demostrado en la última década tener capacidades suficientes para resistir los embates de la coalición árabe liderada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Hoy es un gran enigma la dimensión del arsenal del que disponen. Por su parte, sus posiciones de ataque están ubicadas en las regiones montañosas, lo que dificulta su detección e interceptación tempranas. La particular topografía de Yemen es un camuflaje natural que Ansar Allah aprovecha al máximo.
Como podemos comprobar, aquella idea que originalmente nos trataron de vender los invasores sobre que esto sería una especie de paseo, ya es historia. Solamente el Altísimo sabrá cuándo -y fundamentalmente cómo- terminará.
La entrada de los hutíes en el conflicto podría provocar en el estrecho de Bab el Mandeb, un punto estratégico que une el mar Rojo con el golfo de Adén, el mismo efecto de estrangulamiento que Irán ya ha logrado en el golfo Pérsico. Esto aportaría más descalabro del que ya existe al mercado petrolero.
Mientras, cada hora que pasa se especula con la invasión terrestre de Estados Unidos sobre suelo iraní. Ahora parece que el punto de desembarco sería la isla Qeshm y estaría en manos de la 82ª Brigada Aerotransportada. Claro que esto es especulación pura, en tanto que la decisión pasa por Donald Trump. Ya sabemos que una vez desaparecidos los derechos internacionales y sus instituciones regentes, como la ONU, el mundo debe bailar al ritmo que marca la batuta en manos del presidente estadounidense. Recordemos una frase de su autoría: “Tenemos mucho tiempo, ¿saben qué? Tenemos un día. En el calendario de Trump, ¿saben lo que es un día? Es una eternidad”. Teniendo en cuenta que podría cambiar de idea a un promedio moderado de una vez por hora, estaríamos ante veinticuatro opciones diarias. Parece descabellado, y lo es.
«Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán se encuentran en alerta máxima y cualquier agresión recibirá una respuesta contundente e irreversible», expresó hace unos días el portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento de la nación persa, ante la amenaza creciente de una invasión terrestre en la isla Kharg, la “perla petrolera” iraní. «Quienes intenten invadir esta isla se enfrentarán a una dura resistencia y no volverán vivos», enfatizó el funcionario. Indudablemente, atacar por tierra es una opción muy riesgosa para Washington, pues terminará viendo a muchos de sus soldados regresar en ataúdes, una imagen muy poco aceptable para la sociedad norteamericana. Aún así, eso es bastante más saludable que la otra carta que podría jugar Trump: un ataque nuclear. También parece descabellado, pero… ¿Qué otra salida queda al laberinto en el que él mismo metió a medio planeta? La diplomática, por supuesto, pero esa no es una posibilidad en la perspectiva trumpiana. Tampoco olvidemos que Estados Unidos ostenta el palmarés de ser el único país en la historia de la humanidad que soltó bombas nucleares sobre otra nación, y que lo hizo dos veces, así que esta alternativa está latente y esta situación podría terminar como en Japón, en 1945.
En su historia de intervenciones por distintas geografías, Estados Unidos tiene en su derrota en el sudeste asiático el peor de los recuerdos, el más vergonzante. Tampoco fue el único traspié, pues si vemos cómo terminaron sus aventuras en Irak o Afganistán… Sin embargo, por estas horas seguramente se agita un interrogante en la Casa Blanca: ¿Donald Trump tendrá su propio Vietnam?
Esta guerra en Irán, totalmente asimétrica desde el punto de vista de potenciales bélicos, se ha convertido en una confrontación de desgaste, y si Estados Unidos e Israel no consiguen sus objetivos políticos y estratégicos rápidamente, Irán puede convertirse en un boomerang inatajable.
Hay que recordar que la estrategia era propiciar -mediante el ataque- las condiciones para un cambio de gobierno en Irán. Donald y “Bibi” suponían que en pocos días el hijo del sha Mohammad Reza Pahlavi tomaría el gobierno en Teherán. Es decir, habían diseñado una estrategia política de corto plazo y no se preocuparon por pensar en una estrategia militar a largo plazo. Y peor aún: no tuvieron en cuenta que enfrentarían a una nación que desde 1979 asumió un rumbo civilizatorio muy diferente al del Occidente imperial, por lo que negociar será una empresa muy cercana a lo imposible.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



