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Dos años de Milei: lo que pasó y lo que se viene

El ajuste de Milei golpeó salarios, jubilados y obra pública, contando con apoyo inicial del Congreso y gobernadores. La resistencia social puso límites, logrando leyes clave y rechazando vetos presidenciales. El salvataje de Trump ayudó al oficialismo a ganar en las legislativas, fortaleciéndose para avanzar en reformas regresivas. La clave para frenarlas sigue en "la calle".

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Por Christian Castillo. Diputado nacional por el PTS en el Frente de Izquierda.

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foto nota Christian Castillo

Desde su asunción, el presidente Javier Milei dio pasos en una política económica de ajuste contra la clase trabajadora, centrada en recortes a los jubilados, a la discapacidad, a las universidades públicas, a la salud, a la ciencia y la técnica; y la paralización la obra pública, provocando una caída muy grande en el poder de compra de los salarios, particularmente en el sector público. 

Para estos objetivos, contó con el apoyo de muchos gobernadores y de gran parte de los bloques del Congreso, que sobre todo hasta marzo de 2025 le permitieron la aprobación de leyes y decretos clave, como la Ley Bases, el DNU de endeudamiento con el FMI o las leyes represivas impulsadas por Patricia Bullrich. A la vez existió una persistente resistencia social, expresada tanto en movilizaciones multitudinarias como en acciones persistentes, como el caso de los jubilados que se movilizan miércoles a miércoles a pesar de los gases y los palos de la represión. 

A pesar de la falta de centralidad y coordinación y de la complicidad de la CGT con el gobierno, “la calle” le puso límites a los planes del gobierno e impuso gran parte de la agenda parlamentaria de 2025, expresada en la aprobación de las leyes de financiamiento universitario, de emergencia pediátrica, de emergencia en discapacidad y de recomposición jubilatoria, y la derrota parlamentaria de los vetos presidenciales en el caso de las tres primeras.  

Sin embargo, el Gobierno nacional logró una victoria en las elecciones legislativas del 26 octubre, después de haber sufrido una muy fuerte derrota en las elecciones de la provincia de Buenos Aires realizadas el último 7 de septiembre. El salvataje y chantaje al electorado del gobierno norteamericano de Donald Trump, que dijo que retiraría la ayuda del “swap” de 20 mil millones de dólares en caso de la derrota presidencial, fue fundamental en la recuperación de una parte de su electorado. 

“La calle” le puso límites a los planes del gobierno e impuso gran parte de la agenda parlamentaria de 2025, expresada en la aprobación de las leyes de financiamiento universitario, de emergencia pediátrica, de emergencia en discapacidad y de recomposición jubilatoria, y la derrota parlamentaria de los vetos presidenciales en el caso de las tres primeras.

Es un sector que venía desencantado del gobierno pero, ante el temor de una corrida cambiaria, le dio nuevamente apoyo electoral. Esto le permitió al Gobierno fortalecerse en el Congreso de cara a la segunda parte de su período presidencial, conformando un bloque de 95 diputados (a partir del pase al bloque de La Libertad Avanza de diputados del PRO y de la UCR que se sumaron a los 80 propios) y de 20 senadores. 

La expectativa del oficialismo, luego del endeudamiento con el FMI y con el Tesoro de los Estados Unidos, es lograr que baje el “riesgo país” para realizar operaciones permanentes de crédito con bancos y fondos de inversión privados, en un esquema económico donde los dólares que se consiguen por las exportaciones o por préstamos se evaporan rápidamente impidiendo la acumulación de reservas. 

Con Milei ya se evaporaron los dólares del superávit comercial de 2024, los del “blanqueo” y los del FMI, que obligaron al “salvataje” de Scott Bessent y Donald Trump. Pese a esto las reservas están 5 mil millones de dólares debajo de cuando Milei tomó el gobierno. La fragilidad de la estabilidad financiera es evidente, mientras cierran fábrica tras fábrica y los salarios no alcanzan para nada, multiplicándose las formas de pluriempleo para tratar de llegar a fin de mes y el endeudamiento de los hogares para enfrentar gastos corrientes.

En lo inmediato, el Gobierno pretende utilizar el apoyo electoral para avanzar en la reforma laboral, el cambio del Código Penal, la reforma tributaria y otras leyes que pretende aprobar durante el verano en sesiones extraordinarias. Es consciente que el apoyo logrado no es un cheque en blanco y que si no logra avanzar ahora todo se le puede complicar. 

Nuevamente, como en estos dos años, la posibilidad de frenar esta agenda regresiva está en las calles. El peronismo ya perdió cinco diputados que se abrieron de su bloque aún antes de asumir. Varios gobernadores peronistas anunciaron su apoyo a las reformas de Milei. Hay una disputa abierta por el liderazgo de la fuerza política fundada por Juan Perón, con varios sectores planteando “renovarse” hacia la derecha. Desde la izquierda estaremos, como lo venimos haciendo, en las calles y en las bancas que conquistamos en el Congreso Nacional y en las legislaturas provinciales, impulsando la lucha contra el conjunto del plan de sometimiento colonial de Milei y el FMI.

 

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