Argentina / 3 febrero 2026

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Declaración navideña del MEDH: no normalizar la injusticia, ni callar ante la violencia disfrazada de política

Con motivo de la Navidad cristiana, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos emitió un mensaje en el que denuncia al gobierno por atacar sistemáticamente a los más vulnerables y llama a construir un mundo donde la vida digna prevalezca sobre el poder en base a la solidaridad y la esperanza.

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“Hoy, frente a un gobierno negacionista que ataca sistemáticamente a los más vulnerables —intentando quitar derechos a las y los trabajadores, reprimiendo la digna protesta de las y los jubilados, desfinanciando la educación, la ciencia y la tecnología, quitando los subsidios a las y los discapacitados —, el mensaje de Belén resuena con urgencia”, sostiene el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) en su mensaje navideño.

El MEDH fue creado en febrero de 1976, en las vísperas del golpe militar que ocurrió ese mismo año y entre las figuras que le dieron cuerpo a la iniciativa se contaron el obispo metodista Federico Pagura, el obispo católico Jorge Novak y activistas cristianos de diferentes iglesias y corrientes religiosas.

La declaración conocida ahora está firmada por Elsa Oshiro  y Luis María Alman Bornes copresidentes del organismo que durante el año que llega a su fin mantuvo una permanente actitud combativa contra las políticas del gobierno de Javier Milei y de respaldo a los reclamos populares.

Recuerda la organización ecuménica que “Jesús llegó al mundo como un acto de confrontación contra los poderes de su tiempo: un niño pobre, nacido bajo la amenaza de la violencia estatal, cuya vida puso en evidencia la crueldad de un sistema que privilegia el orden opresor por sobre la dignidad humana”. Por eso, subraya, “su nacimiento fue, desde el primer instante, una declaración de principios: el Reino que trae no se construye con ejércitos, ni con decretos de exclusión, sino con justicia social, compasión y una opción preferencial por los que no tienen lugar en la mesa”.

El MEDH ha sido –junto a otras organizaciones basadas en al fe- permanente animador de la Mesa Ecuménica que cada miércoles celebra un acto religioso en los alrededores del Congreso en la capital, para expresar su solidaridad con los jubilados que reclaman por sus derechos y a los que se suman diversos manifestantes con sus propios reclamos.



“El nacimiento de Jesús fue, desde el primer instante, una declaración de principios: el Reino que trae no se construye con ejércitos, ni con decretos de exclusión, sino con justicia social, compasión y una opción preferencial por los que no tienen lugar en la mesa”.

Ahora, con motivo de la Navidad, el MEDH sostiene que “frente a un poder que celebra intervenciones militares extranjeras —como la de Estados Unidos en Venezuela, que anticipa el sufrimiento y la muerte de civiles inocentes, repitiendo el trágico patrón de dolor que ese imperio ha dejado en tantos pueblos—, que no se conmueve ante el genocidio perpetrado contra el pueblo palestino, el pesebre nos llama a tomar partido. Jesús asumió un modelo a contracorriente, y ese es nuestro desafío: no normalizar la injusticia, ni callar ante la violencia disfrazada de política”.

Y argumenta que “en estos días, cuando el mundo se viste de luces y el mercado nos invita a celebrar una paz ilusoria, desde el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos recordamos el radical mensaje de la Navidad: Jesús no nació en un palacio, sino en un pesebre, lejos de los centros del poder, en la periferia de un imperio que oprimía a su pueblo”.

Por ese motivo el organismo ecuménico que dedica sus mayores esfuerzos a trabajar en temas sociales y de reivindicación de derechos pide que “esta Navidad, no nos dejemos encandilar por las luces artificiales de fiestas vanas que buscan adormecer nuestra conciencia”. Y que “tampoco nos dejemos abatir ante tanta crueldad y odio; que el pesebre nos despierte” porque “en su humildad está la fuerza más subversiva: la de un amor que elige estar al lado de los perseguidos, de los despojados, de los que resisten”.

El mensaje finaliza con un ruego para que “esta temporada renueve en nosotros y nosotras la esperanza activa, la que no se conforma con buenos deseos, sino que se organiza, se solidariza y lucha colectivamente” y “que tomemos en serio el mensaje radical del Niño de Belén: construir, desde abajo, un mundo donde la vida digna prevalezca sobre el poder, donde la solidaridad sea nuestra trinchera y la esperanza, nuestra bandera”.

 

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