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De caño por el Caribe: Trump y el robo del petrolero

El robo de un petrolero venezolano por parte de Estados Unidos destapa la verdadera agenda de Washington: apropiarse del crudo sin pagar. Un “acto de piratería”. Cómo el imperio ajusta sus estrategias de dominio en el sur global.

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La reciente incautación de un buque petrolero venezolano por parte de Estados Unidos, ocurrida este miércoles, es una clara señal de la decisión de la administración Trump de intervenir con mano dura en la América al sur del Río Bravo. El nuevo panorama geopolítico obliga a la potencia del norte a ajustar sus estrategias de dominio, para desgracia de quienes habitamos en esta región.

Hay objetos cuyo robo parece una misión imposible. Imaginemos el caso de un tren: si un ladrón idea un plan y logra sustraer la formación, ¿a dónde podría llevar semejante botín? No más allá de los destinos preestablecidos por las mismas vías en las que se desplaza el artefacto. Un tren es uno de los robos más complejos de ejecutar. Al hacer un ranking de objetos difíciles de hurtar, surge la pregunta: ¿En qué lugar se ubica un buque petrolero? Contrariamente a la intuición, y a la luz de los hechos de este miércoles, para Estados Unidos apoderarse de un tanquero que no le pertenece resultó ser una acción sorprendentemente sencilla.

“Un petrolero grande. Muy grande. El más grande que se haya visto nunca”, describió el titular de la Casa Blanca, Donald Trump, con el entusiasmo de un pescador contando su mayor hazaña. La operación fue difundida mediante un video publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Previamente, la agencia Bloomberg —citando a un alto funcionario— había informado que Washington llevó a cabo una “acción judicial de ejecución contra un buque apátrida”.

“Hay objetos cuyo robo parece una misión imposible. Imaginemos el caso de un tren: si un ladrón idea un plan y logra sustraer la formación, ¿a dónde podría llevar semejante botín? Al hacer un ranking de objetos difíciles de hurtar, surge la pregunta: ¿En qué lugar se ubica un buque petrolero? Contrariamente a la intuición, y a la luz de los hechos de este miércoles, para Estados Unidos apoderarse de un tanquero que no le pertenece resultó ser una acción sorprendentemente sencilla.”

Este jueves, al ser consultado por los periodistas sobre el destino del crudo, Trump, sin que el tono anaranjado de su rostro se alterara, contestó: “Bueno, nos lo quedamos, supongo”. De inmediato, se negó a dar más detalles sobre la embarcación. “Eres un buen periodista”, dijo al corresponsal. “Simplemente, sigue al petrolero. Consigue un helicóptero y sigue al petrolero”, sugirió, y añadió que el barco fue incautado por “una muy buena razón”. Aunque no dio detalles, la razón es bastante obvia: está repleto de crudo.

 

Respuesta de Caracas: “Un robo descarado”

La reacción de Venezuela fue de enérgica condena. “La República Bolivariana de Venezuela denuncia y repudia enérgicamente lo que constituye un robo descarado y un acto de piratería internacional, anunciado de manera pública por el presidente de EE.UU., quien confesó el asalto de un buque petrolero en el mar Caribe”, denunció el canciller venezolano, Yván Gil, en su canal de Telegram.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez fue contundente: “Caen las máscaras. La verdad ha sido develada. El objetivo real de EE.UU. es el petróleo de Venezuela; robarlo y apropiárselo ilegítimamente, sin pagar nada. Esta acción constituye un ilícito internacional y acarrea responsabilidad”. La frase “caen las máscaras”, pronunciada por la vicepresidenta, se erige como la síntesis más precisa de este asalto.

Este episodio, que reafirma la intención estadounidense de “salir de caño” por el Caribe Sur, encontró eco en diferentes gobiernos del planeta que condenaron el accionar de la administración Trump.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó este jueves: “Es muy importante decir que México siempre va a defender la autodeterminación de los pueblos, la no invasión, la no injerencia”, y agregó: “Es muy importante por la situación que está viviendo Venezuela. Nuestra opinión siempre va a ser la misma: no intervención, utilizar el diálogo para poder resolver cualquier conflicto, la solución pacífica de las controversias, como lo dice nuestra Constitución. Esa será siempre nuestra posición”.

Desde Rusia, el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, comentó: “Espero que EE.UU., aunque se considere con derecho a llevar a cabo este tipo de acciones, por respeto a los demás miembros de la comunidad internacional, explique sobre la base de qué hechos está tomando esas medidas”. Además, el presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro para expresarle su solidaridad y reafirmar su apoyo a la defensa de los intereses nacionales y la soberanía venezolana, según informó el Kremlin.

Estamos, en definitiva, ante una nueva agresión del imperio, que se ve forzado a ajustarse a la nueva configuración del poder mundial. Ya no es la Navidad de 1991, cuando la renuncia de Mijaíl Gorbachov ponía fin a la URSS y Estados Unidos quedaba como único líder planetario, en el marco de El fin de la historia, de Francis Fukuyama. Tres largas décadas han pasado y hoy el Occidente imperial enfrenta contrapesos gigantes que lo obligan a recalcular. Desafortunadamente para quienes habitamos este barrio sur del globo, el águila ha decidido hincar sus garras en nuestros territorios con una fuerza renovada.



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