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A la intemperie nuclear

Durante el último siglo, las dos potencias con los mayores arsenales nucleares -la URSS, primero, Rusia ahora, y Estados Unidos- han sostenido acuerdos sobre el límite y control de sus armas estratégicas. Este jueves 5 de febrero venció la última extensión acordada. ¿Y ahora?

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En 1972, en el marco de la Guerra Fría, Moscú y Washington formalizaron los primeros documentos que proponían un límite al desarrollo y acumulación del armamento nuclear. Uno fue el Acuerdo Provisional sobre Ciertas Medidas Relativas a la Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas (SALT I). Ponía límites en la cantidad de misiles balísticos y lanzadores. También se rubricó el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (Tratado ABM), para recortar el número de sistemas antimisiles.

Luego, ambas potencias han mantenido acuerdos similares, actualizados según las necesidades del momento. Sin embargo, la situación cambió este jueves 5 de febrero, con la expiración del último pilar de contención nuclear entre los dos países: el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido también como START III o Nuevo START.

Firmado el 8 de abril de 2010, en la capital checa, Praga, por los entonces presidentes de Rusia y EE.UU., Dmitri Medvédev y Barack Obama, respectivamente, este convenio entró en vigencia en febrero de 2011 y se sostuvo durante una década. A principios de 2021, se llegó a un acuerdo para una prórroga sin condiciones previas.

El Nuevo START trataba sobre los misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés), los misiles balísticos que se lanzan desde submarinos (SLBM), los bombarderos pesados ​​(HB), las ojivas de esta categoría de armas y los lanzadores de los ICBM y SLBM.

Asimismo, establecía que el número total de armas estratégicas ofensivas en poder de ambas partes no excedería de: 700 unidades de portadores desplegados; 1.550 unidades de ojivas nucleares desplegadas; 800 unidades de lanzadores desplegados y no desplegados. Estados Unidos alcanzó esos parámetros en septiembre de 2017, y Rusia hizo lo propio el 5 de febrero de 2018. El documento también fijaba que las dos naciones tendrían derecho a determinar de forma independiente la composición y estructura de sus armas estratégicas ofensivas. Sin embargo, se les prohibía que las establecieran fuera del territorio nacional de cada país.

 

Intentos fallidos

En febrero de 2023, Moscú suspendió su participación en el pacto aduciendo que Washington «destruyó la base legal en materia de control de armas y seguridad» al comprobarse que la infraestructura militar de la OTAN actuaba en contra de Rusia en el marco del conflicto con Ucrania. Aún así, las partes continuaron notificándose sobre la realización de ejercicios de fuerza estratégica y lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales como también de los lanzamientos producidos desde submarinos, cumpliendo siempre con las limitaciones cuantitativas previstas en el Nuevo START. En este contexto, las autoridades moscovitas sostuvieron la intención de cumplir con las restricciones previstas dentro del plazo de vigencia del acuerdo. En septiembre pasado, Vladímir Putin afirmó estar dispuesto -si Washington aceptaba- a seguir adhiriéndose al tratado durante un año más, tras su expiración.

Sin embargo, del otro lado, la respuesta se dilata. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de «buena idea», la sugerencia de Putin, pero tampoco se mostró muy preocupado: «Si expira, expira», afirmó. «Simplemente haremos un acuerdo mejor», añadió, dejando además abierta la posibilidad de «involucrar a un par más de actores». Está buenísimo que se logre firmar un convenio superador al que acaba de vencer y está mejor aún que pueda incluir a todas las naciones que han desarrollado armamento nuclear, pero mientras tanto, la prioridad es que rusos y estadounidenses se reúnan mañana mismo para extender la única -y última- contención existente en la materia.

Precisamente este viernes, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó que el control de armamentos nucleares debe exceder el ámbito bilateral e incluir a otras potencias, en especial a China. ¡Genial!, pero antes, lo primero: acuerden con Moscú la prórroga del Nuevo START.

Este viernes también hablaron los chinos: el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, citado por Xinhua, instó a EE.UU. a reanudar el diálogo con Rusia sobre estabilidad estratégica. «Esta es también la expectativa común de la comunidad internacional», señaló el vocero, y remarcó la situación actual: “partimos de la base de que las partes del START ya no están vinculadas por ningún compromiso ni declaración simétrica en el contexto del tratado, incluidas sus disposiciones fundamentales, y que, en principio, son libres de elegir sus próximos pasos».

 

«Se acerca el invierno»

Es muy claro Lin: ahora cada cual es libre de elegir sus próximos pasos. El problema es que de eso depende que sigamos teniendo un planeta y que sigamos viviendo en él. Al respecto, el ministro de Relaciones Exteriores del país, Serguéi Lavrov, aseguró que Rusia “está preparada para cualquier desarrollo de los acontecimientos”, y subrayó que Moscú prefiere la vía del diálogo. «Por supuesto, estaremos dispuestos a hablar sobre este tema con nuestros colegas estadounidenses cuando se aclare su postura general respecto a las cuestiones clave», señaló. Por ahora bla, bla, bla…

Otro protagonista que se refirió al asunto fue Dmitri Medvédev, quien comentó: «Por primera vez desde 1972, Rusia (la antigua URSS) y Estados Unidos no tienen ningún tratado que limite las fuerzas nucleares estratégicas. SALT 1, SALT 2, START I, START II, SORT, Nuevo START. Todo eso es cosa del pasado», escribió en X. Además, acompañó a su publicación con una imagen del Rey de la Noche, el villano de la serie “Juego de Tronos”, una especie de demonio cuyo propósito es destruirlo todo, junto con la leyenda: «Winter is coming» («Se acerca el invierno»). Para completar este panorama, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que «dentro de unos pocos días el mundo probablemente quedará en una situación más peligrosa que hasta ahora».

 

¿Qué sigue?

Recientemente, el Boletín de los Científicos Atómicos anunció que las manecillas del denominado “Reloj del Juicio Final” se encuentran ahora a tan solo 85 segundos de la medianoche, momento que simboliza el inicio del apocalipsis. Esta actualización representa «la hora más cercana a la medianoche a la que ha estado el mundo jamás», declaró Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva del Boletín. El año pasado, el reloj se situó a 89 segundos. Hemos avanzado.

Ante este escenario, los pueblos de todo el mundo -principales damnificados en un marco de descontrol nuclear- deben colgarse de la manecilla del fatídico instrumento para que los partidarios de la destrucción del planeta no se salgan con la suya. ¿Cómo se convierte la metáfora en acción? Buena pregunta.



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