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La pelota no se mancha, pero se usa: el triunfo de Argentina el 24 de marzo de 1976

El 24 de marzo de 1976 el fútbol no se detuvo. Mientras los militares tomaban el poder, la selección de Menotti vencía a Polonia en un amistoso que se convirtió en el único evento permitido en una televisión intervenida. Luego, bajo el control del EAM 78, se gestó una maquinaria de propaganda y deuda que usó al deporte como fachada de un plan sistemático de desaparición, tortura y vaciamiento económico.

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Imagen ilustrativa de partido de 24 de marzo de 1976

Y sí chicles. El 24 de marzo de 1976 se jugó un partido de fútbol. Algunos dirán: “No te lo puedo creer”, pero sí en Argentina ese día siguió andando este artefacto económico, político, social, cultural y deportivo que destruye y construye sin parar un instante. El país se sumergió en la peor parte de su historia, pero el fútbol siguió.

Ese maldito día la selección argentina se enfrentó a la de Polonia en un partido amistoso que fue el único evento televisado, junto con los comunicados de la toma del poder por parte de la más sangrienta dictadura militar que vivimos todos los argentinos.

El partido tuvo lugar en el estadio de Śląski, en la ciudad de Chorzów —donde nació el “Papa Juan Pablo II”— y ¿a que no saben qué? Ganamos 2 a 1 con goles de René Orlando “El Loco” Houseman y Héctor Horacio Leonel «El Gringo» Scotta.

El equipo formó con: Hugo Gatti; Daniel Killer, Jorge Olguín, Jorge Carrascosa, Alberto Tarantini; Marcelo Trobbiani, Américo Gallego, Ricardo Bochini; Héctor Scotta, Mario Kempes y Leopoldo Luque. En la segunda etapa, René Houseman ingresó por Scotta.

Dicen que el partido fue parejo y se definió en el segundo tiempo bajo un frío intenso. Polonia se había puesto en ventaja a los 8 minutos de la segunda parte con un gol de Kazimierz Kmiecik, tras conectar de cabeza un tiro de esquina. Pero a los 63 minutos vino el centro desde el sector derecho enviado por Jorge Mario Olguín; Scotta la paró y le metió un bombazo, fiel a su estilo, que venció al arquero polaco Jan Tomaszewski.

Scotta había llegado a ese partido en su apogeo goleador, habiendo establecido unos meses antes el récord histórico de 60 goles en una sola temporada del fútbol argentino jugando para San Lorenzo.

Seis minutos después salió Scotta y entró Houseman. En un ataque argentino, Leopoldo Jacinto Luque le dio al arco; el arquero Tomaszewski no pudo contener el remate y, con su rapidez característica, Houseman la agarró en el área y definió a la red para poner cifras definitivas al marcador.

El encuentro fue parte de una gira del conjunto dirigido por César Luis Menotti que comenzó el 20 de marzo con un encuentro en la entonces ciudad soviética de Kiev, donde el seleccionado albiceleste se impuso por 1 a 0 con gol de Mario Alberto Kempes y las voladas espectaculares de Hugo Orlando Gatti en un terreno de juego completamente blanco por la nieve.

El combinado soviético vestía en esa época una camiseta roja con la leyenda C.C.C.P. en el pecho, que hoy es objeto de colección y fetiche en las redes sociales y en las casas de deportes «exóticas» que abundan tanto en Argentina como en muchas capitales del mundo.

La única excepción

El 24 de marzo, en las teles blanco y negro argentinas, se prohibieron todos los espectáculos, las transmisiones y los programas de televisión durante toda la jornada. Todo, menos lo detallado en el Comunicado 23: «Se ha exceptuado la propagación programada para el día de la fecha del partido de fútbol que sostendrán las selecciones de Argentina y Polonia».

Por orden del capitán de corbeta Humberto Pascual D’Angelo, la emisora Canal 7 repitió la propalación del partido (que se había emitido en directo a las 13:30 de Buenos Aires) en el horario central de las 21:30. La única cara que apareció ese día en la tele fue la de Fernando Niembro, quien tuvo que hacerse cargo de la transmisión por la intervención militar de Canal 7 y terminó narrando las acciones de la victoria argentina.

Algunos años más tarde, paradójicamente, el mismo Niembro fue el encargado de comunicar los indultos a los altos mandos militares cuando era vocero del gobierno de Carlos Menem. Y otros años más tarde, tuvo que declinar su candidatura legislativa por el macrismo, envuelto en denuncias de corrupción.

Presente en la lejana Polonia para llevar el partido a las radios portátiles estuvo, vía Radio Rivadavia, José María Muñoz, reconocido adicto desde los micrófonos a la dictadura militar. Sostienen algunos testimonios de la época que fue el encargado de darles la noticia del golpe a los players y a los demás periodistas que viajaron junto al seleccionado para cubrir la gira. “Por suerte no hay que lamentar desgracias personales o derramamiento de sangre”, dicen que les dijo.

Luego de ese partido, la selección no hizo ni un gol más en toda la gira. De Polonia, la delegación nacional viajó a Budapest, donde enfrentó a Hungría y perdió 2 a 0. La gira siguió con otra derrota por 2 a 1 ante el Hertha Berlín y un empate 0-0 con el Sevilla, en España.

César Luis Menotti dirigía hace más de un año a la selección argentina y le dijo antes de viajar al periodista de El Gráfico, Héctor Onesime: «Vamos a ver en dónde estamos parados exactamente» (cuac).

Existen relatos encontrados sobre si los jugadores estaban enterados o no del golpe de Estado al momento de jugar contra los polacos, pero lo cierto es que el partido se jugó y se transmitió por televisión.

“Tuvimos que jugar obligatoriamente ante Polonia ese día porque la fecha ya estaba pautada. No recuerdo bien si había llegado una nota de algún militar para jugar ese partido”, sostuvo el exfutbolista Alberto Tarantini años más tarde a Página 12. Por su parte, Houseman aseguró que en el equipo reinaba «la tristeza por lo que estaba sucediendo en el país”.

“Nos fuimos en democracia. Cuando volvimos, en el aeropuerto de Ezeiza había más soldados que en la Segunda Guerra Mundial”, recordó años después Leopoldo Jacinto Luque sobre aquella gira de marzo de 1976.

“La noticia del golpe nos tomó por sorpresa. Estábamos concentrados y enterarse de eso fue algo muy fuerte. Allá no nos decían todo lo que queríamos saber. Uno siempre estaba pendiente de que a la familia no le pasara nada”, señalan las crónicas que sostuvo Jorge Carrascosa, marcador de punta y capitán de ese seleccionado, quien tiempo después renunció a participar del Mundial de 1978.

“Cuando volvimos, lo primero que hice fue renunciar”, le dijo Menotti al Diario Popular, pero “Alfredo Cantilo (interventor de la AFA nombrado por la dictadura) me dijo que, fuera del fútbol, conmigo no coincidía en nada, pero que iba a defender mi proyecto hasta las últimas consecuencias porque eso iba a funcionar”.

Entonces, como sospechaban que iba a funcionar, mediante la Ley 21.349, en julio de 1976 se creó el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78) para gestionar y organizar la Copa Mundial de la FIFA 1978, desplazando a Cantilo y a la AFA de la organización. El EAM 78 manejó los fondos públicos destinados a la infraestructura y a la propaganda geopolítica que estableció la dictadura con el Mundial, mientras asesinaba, secuestraba y torturaba a decenas de miles de ciudadanos.

El primer presidente del ente fue el general Omar Actis, quien fue asesinado en agosto de 1976. Su lugar lo ocupó el general Antonio Merlo, aunque el poder real recaía en el capitán de navío Carlos Alberto Lacoste, mano derecha de Emilio Eduardo Massera.

Investigaciones periodísticas y judiciales posteriores estimaron que el EAM 78 gastó más de 500 millones de dólares, una cifra descontrolada para la época: casi cinco veces más que el Mundial de España 1982, que costó unos 150 millones.

Un hecho más que demuestra cómo la última dictadura militar implementó un plan sistemático de desaparición forzada de personas que dejó 30.000 desaparecidos, y que combinó con una política económica que, según señaló el economista Mario Rapoport en la revista Zoom: “Sus mayores efectos estuvieron en modificar el peso y el balance de poder entre sectores e intereses económicos, locales y externos, dando paso a un tipo de economía que se diferenciaría claramente de la prevaleciente en la etapa sustitutiva de importaciones. Se iniciaba así un nuevo modelo económico basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura irrestricta, el endeudamiento externo y el disciplinamiento social”.

En la actualidad, las antiguas oficinas donde funcionó el EAM 78 fueron convertidas en un Espacio para la Memoria, con el objetivo de visibilizar su rol durante el terrorismo de Estado.

 

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