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Paco Ignacio Taibo II: “Para conectar con los jóvenes hay que pinchar la curiosidad y evitar los ‘tienes que’”

En esta entrevista con 4Palabras, el escritor y director del Fondo de Cultura Económica analiza el avance de las ultraderechas y el desafío de conectar a los jóvenes con la memoria latinoamericana. Crítico de la lectura como "obligación escolar", despliega iniciativas para derrotar a las “gomas de borrar” del neoliberalismo a través del placer, la curiosidad salvaje y la identidad recuperada.

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Imagen ilustrativa de Paco Ignacio Taibo II

Sentado bajo la sombra de un árbol en la ex ESMA, en el marco de la Feria del Libro de Derechos Humanos, Paco Ignacio Taibo II no parece el director de una de las instituciones culturales más grandes de Hispanoamérica, sino un militante latinoamericanista que sigue librando batallas desde la palabra filosa y potente. Designado por Andrés Manuel López Obrador y ratificado por Claudia Sheinbaum al frente del Fondo de Cultura Económica (FCE), el escritor y biógrafo del Che Guevara y Pancho Villa llegó a Buenos Aires con la obsesión con la que recorre toda América latina: derrotar a las “gomas de borrar” de la desmemoria

Su apuesta más ambiciosa es la colección «25 para el 25»: 2.500.000 libros gratuitos distribuidos en la región para que los jóvenes recuperen su identidad latinoamericana. Para Taibo, la lectura no es un deber escolar, sino una herramienta política y de placer. Con tres premios Dashiell Hammett en su haber y más de 70 obras publicadas, el autor dialoga con 4Palabras sobre el avance del fascismo y las ultraderechas y la urgencia de conectar con las nuevas generaciones.

“Habíamos convertido la lectura en una obligación de progreso o en un castigo. Y a un adolescente le dices ‘tienes que’ y sale corriendo. Lo fundamental es conectar con el placer”, advierte.

Frente a un mundo de consumos banales, Taibo propone recuperar el libro barato y la curiosidad salvaje. Porque, según él, en la batalla cultural contra el olvido, «solo la literatura cuenta bien de dónde venimos».

Se cumplen 50 años del golpe del último golpe de Estado y en la Argentina hay un debate abierto y mucha preocupación acerca de cómo transmitir la memoria a los jóvenes. 

Es el eterno problema que tenemos en toda América Latina. Hay una generación que se movió hacia formas de consumo del tiempo libre bastante banales y bastante blandas, sin ánimo de criticar. Cada uno consume lo que le sale de los cojones o de los ovarios. La pregunta es por qué, desde otros sectores de la sociedad, no encontramos –o encontramos mal– esta conexión. Pero con el lanzamiento de la colección “24 para el 25”, regalándoles un libro a centenares de miles de jóvenes, ya creamos la curiosidad de manera espectacular. Les decimos: “Ahí les va una colección de literatura latinoamericana”. Son los sesentas, son los setentas, pero es América Latina, y es lo que nosotros vivimos y gozamos.

“Habíamos convertido la lectura en una obligación de progreso o en un castigo. Y a un adolescente le dices 'tienes que' y sale corriendo. Lo fundamental es conectar con el placer”, advierte. Paco Ignacio Taibo II.

¿Por qué decís que la lectura es latinoamericanizante? 

Para volver a adquirir dimensión de país. En el mundo del libro bajo la lógica de los neoliberales, en las empresas transnacionales, generalmente generada desde España, está lo que produces en tu país, porque tiene público interesado; y la literatura transnacional es básicamente anglófona. Y América Latina desapareció. Después de haber vivido el auge de los años sesenta, setenta, donde leías latinoamericano, ibas desde Gabriel García Márquez hasta Mario Vargas Llosa y volvías dando la vuelta por David Viñas en Argentina. Yo soy argentinófilo, habiendo vivido en México, porque me formé leyendo a Paco Urondo, Juan Gelman, Osvaldo Bayer y Los vengadores de la Patagonia trágica. Me formé, además, en un momento muy bueno, en el que el libro argentino, antes de los golpes, circulaba barato y grande en América Latina. Y eso se borró del puto mapa. Nos pasó una goma de borrar gigantesca.

¿Por qué sucedió eso?

La memoria tiene un gran enemigo, que son las gomas de borrar que utiliza el aparato del Estado cuando es tomado por los neoliberales. Por eso ahora lanzamos la colección 25×25 en toda América latina. Había una pérdida de pasado: de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos. Esos vínculos estaban rotos. Un adolescente decía: “¿De dónde venimos?” Y se respondía: “De la nada”. O del consumo de Youtube, o de la influencia del peor manga y del cómic de superhéroes norteamericanos de baja calidad. Esta especie de borrón nos estaba confrontando con una generación que leía muy poco, o que leía mucho chatarra, o que no leía un carajo. Además había habido un error en todos nuestros países, que habíamos convertido la lectura desde el punto de vista educativo en una obligación de progreso. Entonces era: “lee para pasar el examen”, “lee para prepararte para la carrera que has decidido seguir”, “lee como castigo”. Hasta se dijo: “Si te portas mal, vete a la biblioteca”. Qué era la paradoja de las paradojas. Entonces, esta batalla contra la pérdida de la memoria es una batalla cultural que toca todos los espacios de la sociedad. Y, desde mi punto de vista como director del Fondo, es una batalla del libro. Pero hay una pérdida de memoria. En España se nota de una manera muy brutal y eso implica el avance del fascismo. Ocurre algo similar en toda América Latina, bajo distintos modelos. Esa batalla por la memoria es fundamental, pero no se puede volver a una batalla abstracta ni obligatoria. 

La memoria tiene un gran enemigo, que son las gomas de borrar que utiliza el aparato del Estado cuando es tomado por los neoliberales. Por eso ahora lanzamos la colección 25x25 en toda América latina. Había una pérdida de pasado: de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos. Esos vínculos estaban rotos.

 

¿Cómo se llega a un adolescente? ¿Cuál es el rol de la literatura, el arte, la cultura? 

No tienes otra. En el momento en que les guste Picasso le tienes que preguntar ¿y por qué? ¿Qué papel juega la paloma en la guerra por la paz? A mí no me acaba de gustar esa paloma picassiana, pero no me importa. ¿Cómo recuperas desde la poesía una manera de entender la vida? O algo bien sencillo: la literatura te construye modelos. Tú dices: ¿cómo quién quiero ser? ¿Como Juana de Arco? ¿O quiero ser como Dora la Exploradora, o las chicas superpoderosas? ¿Qué modelos están en lo utópico? Es toda una batalla cultural que es en el único lugar donde podemos tener éxito en el mediano plazo. Porque no son tontos estos adolescentes. En México llevo unos 800.000 libros regalados. Deberías ver las miríadas de adolescentes que llegan en la curiosidad. Y ahí logré el punto uno, que es la curiosidad. Esa curiosidad que permite que un adolescente mexicano lea un poemario de Raúl Zurita, chileno, y luego explicarle quién era Zurita. Pero tengo que ganar la segunda batalla: que lo lea y luego lo comparta para que el círculo se abra. Es la función de la lectura, préstamo, canje, club de lectura.

¿Parte de la apuesta del Fondo es recuperar esa idea que, por ejemplo, acá tenía EUDEBA u otras editoriales del libro barato y de alcance masivo? 

No hay nada nuevo bajo el sol. Hay hilo negro que hay que seguir tejiendo. Que es bajar el precio de los libros, mejorar la calidad de la distribución y ofrecer a los jóvenes el gancho de la curiosidad. ¿De dónde venimos? ¿Qué carajo hay en tu remoto pasado? Que no necesariamente tiene que ser el pasado familiar. A veces identificamos mal identidad. “Yo tuve un abuelito”. No, no, olvídalo, colega. ¿Cuál es tu posición frente a la llegada de Hernán Cortés a las playas de Veracruz y su pacto con el cacique? ¿De qué lado te pones? Tienes que contarlo bien y sólo la literatura cuenta bien.  Pero nunca hay que obligar. Primero hay que saber qué les interesa y luego sí conectar. La lectura es:  ¿Qué te interesa? ¿Qué te recomiendo? Hace poco llegué a una escuela normalista de México, las escuelas normales acá. Silencio absoluto. 

¿Cómo logró quebrar ese silencio?

Les pregunté: ¿Les interesa sexo y rock and roll? Sonrisitas entre las compañeras. ¿Les interesa romanticismo duro? ¿Les interesa el rocambolesco con terror? Empezaron a aparecer vagas respuestas. ¿Y sexo duro? Las monjas que estaban en la parte de atrás salieron huyendo. Pero tienes que encontrar cómo picar la curiosidad. Uno de mis mayores éxitos fue llegar a una escuela de enseñanza media en México y decir salvajadas como que quienes han leído a Pablo Neruda ligan más. Y que estaba estadísticamente comprobado. De repente se oyó una vocecita atrás. Les empecé a recitar:  “Me gustas cuando callas porque estás como ausente, / y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.porque estás como ausente”. Y empezaron a preguntar y anotar: Pablo Neruda, chileno, 20 poemas de amor. Vendí 60 ejemplares de Neruda en una escuela, bajo el argumento de que los que han leído Neruda ligan más. Llegó el director y me dijo: “Paco, ¿dónde sacaste esa estadística?” Me la acabo de inventar pero vaya éxito. 

Inventaste la hipótesis y la confirmaste al mismo tiempo. 

Lo que tienes que tocar es la curiosidad y evitar los caminos tradicionales de promoción de la lectura. Esos “tienes que”. A un adolescente le dices “tienes que” y sale corriendo. Y lo bien que hace. Lo fundamental es conectar con el placer.

4Palabras

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