Estadísticas a la carta: por qué el Gobierno prefiere medir la realidad con el espejo retrovisor
Lo que se pone en discusión y las consecuencias que la medición estadística tiene en diferentes rubros y niveles: desde las jubilaciones, las paritarias, la seguridad social hasta el pago de la deuda argentina. La inflación sigue siendo la variable más sensible de la economía argentina.
- febrero 9, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- febrero 9, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, puso en el centro de la discusión el dato de inflación. Son muchas las voces tanto de economistas como de ciudadanos de a pie que señalan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) dejó de ser representativo. Incluso el Fondo Monetario Internacional viene reclamando una actualización desde el inicio del mandato de Javier Milei.
Nadie cuestiona la veracidad de los datos, lo que se pone en discusión es qué es lo que miden. El IPC hoy representa y compara una canasta de bienes y servicios con patrones de consumo de una familia tipo del año 2004, muy distinta a los actuales: cambiaron tanto los patrones de gastos como los precios relativos conforme la transformación tecnológica y de la sociedad.
La Encuesta Nacional de Hogares en la que se basa el nuevo índice, hoy aplazado, data del 2017-2018 y –aunque hoy podría seguir estando desactualizada– nadie puede discutir que refleja mejor los patrones de consumo que la actualmente vigente que mide la canasta de bienes y servicios que consumía una familia en el año 2003/2004. El desacople es doble: sobre lo que se elige medir y, al mismo tiempo, la asignación que se hace respecto de los volúmenes específicos de cada uno de esos consumos y la incidencia en el índice final.
El Ministro de Economía Luis Caputo explicó que el cambio se postergó para evitar “comparar peras con manzanas” y que se avanzará cuando la desaceleración inflacionaria esté consolidada. El Jefe de Gabinete Manuel Adorni señaló en una entrevista que el nuevo método para medir el IPC se implementará “cuando la inflación sea cero”.
Existen argumentos a favor y en contra para sostener o no la postura del oficialismo. Más allá de ello hoy la política está enfocada en ganar discusiones con argumentos y contraargumentos, sin importar de qué lado de la discusión se encuentra la razón.
La decisión de postergar la puesta en vigencia del nuevo IPC dejó al descubierto que las estadísticas en Argentina, lejos de ser independientes, están sometidas y condicionadas al Gobierno de turno. Las decisiones económicas se miden o toman en función al dato de inflación e inclusive, en muchos casos, se indexan al mismo, por lo que si el índice deja de ser representativo de la realidad, todas estas decisiones/indexaciones sufrirán deformaciones.
Las jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales se actualizan por inflación: si la inflación real es mayor que la marcada por el INDEC, el poder de compra de las mismas se verá deteriorado
En lo impositivo: los montos facturados que definen la categoría del monotributo se actualizan por inflación, motivo por el cual si el número queda distorsionado con inclinación a la baja como vemos que está ocurriendo, habrá mayor cantidad de monotributistas que pasarán a ser responsables inscritos. Al tiempo que las deducciones también aumentan por IPC, por lo que ese aumento se verá también deteriorado incrementado la ganancia neta sujeta a impuesto y –como consecuencia– el impuesto determinado.
Bandas de flotación cambiaria: si se actualizan por un número menor al real, entraremos en otro proceso de apreciación cambiaria.
Las tasas de interés se fijan en función de la inflación a los efectos de que las mismas sean positivas o negativas en términos reales para incentivar o no la actividad económica: sin un dato claro se dificulta la política en la materia.
La decisión de postergar la puesta en vigencia del nuevo IPC dejó al descubierto que las estadísticas en Argentina, lejos de ser independientes, están sometidas y condicionadas al Gobierno de turno. Las decisiones económicas se miden o toman en función al dato de inflación e inclusive, en muchos casos, se indexan al mismo, por lo que si el índice deja de ser representativo de la realidad, todas estas decisiones/indexaciones sufrirán deformaciones.
Una parte de la deuda argentina se ajusta por “CER”: si la inflación deja de representar la realidad, no solo esos instrumentos dejan de ofrecer cobertura para los agentes económicos, sino que daña la credibilidad y el instrumento financiero.
Mediciones como el crecimiento económico o la recaudación se realizan en términos reales: si el índice deja de ser fiable las mismas también lo hacen. Acá radica principalmente el interés del Fondo Monetario Internacional en la solicitud de la actualización de la metodología del cálculo, ya que busca datos fiables de su deudor más importante.
A la hora de negociar paritarias o precios de productos o servicios, la inflación siempre es una referencia: si la misma no es representativa las distorsiones aumentan.
Por estas razones, siendo la inflación seguramente la variable más sensible de la economía argentina, independientemente de que el gobierno tenga o no razón con la comparabilidad de las estadísticas o con el accionar de anteriores administraciones y para no generar distorsiones inequitativas e injustas, es sumamente necesario que el índice de inflación exprese los patrones de consumo más actuales posibles o bien tomar medidas que contrarresten los efectos negativos arriba señalados como consecuencia de tener un índice poco representativo.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



