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Tucumán: El sabor amargo de una industria que devora a sus hijos

Una industria emblemática para la provincia cuyo perfil se fue modificando pero que continúa siendo la principal actividad productiva. Del azúcar a los biocombustibles. El conflicto entre grandes y pequeños productores. El cooperativismo cuestionado y los debates con el gobierno provincial.

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3 Crisis de la industria azucarera

El azúcar es históricamente el emblema productivo de la provincia de Tucumán. Fue la primera industria pesada de la Argentina, es la actividad agroindustrial más importante de la provincia, y  responsable del 65% del azúcar producida en el país. El monocultivo generó cientos de miles de obreros en su apogeo, y dio identidad a la provincia. En 1966 la dictadura de Onganía cerró de un día para el otro 11 fábricas azucareras, realizó una fracasada sustitución por otras pequeñas industrias, persiguió a dirigentes sociales y sindicales, y fue el primer paso del industricidio en el país. Ese cierre provocó la migración forzada de 200.000 personas que pasaron a formar barrios populares o villas de emergencia en el conurbano de la capital provincial y en Buenos Aires. Dejó pueblos diezmados, historias truncas y una identidad lastimada. En  algunos casos los dueños de ingenios luego fueron cómplices de atroces crímenes de la última dictadura cívico militar, como esperan ventilar en el juicio que involucra al Ingenio Fronterita y que ya tuvo su audiencia preliminar en el mes de noviembre de 2025.

 

Aunque en las últimas décadas el azúcar dejó de ser el único producto aprovechable de la caña, ya que se amplió a biocombustibles y otros derivados, la actividad sigue generando desigualdad y concentración de la propiedad en pocas manos. De los 15 ingenios azucareros establecidos en Tucumán, 11 tienen destilerías de alcohol. 

 

En el sur de la provincia, desde 2022 funciona una Federación de Cooperativas de pequeños y medianos productores cañeros con alcance a cinco departamentos del territorio. Nuclea a 450 familias en cooperativas para la producción de la caña que son parte de la fisonomía del sistema. Hay tres actores centrales: “Están los productores independientes; por otro lado los cooperativizados y finalmente los industriales. Dentro de los productores tenemos pequeños y medianos, que a su vez están cooperativizados algunos y otros son independientes. Y está el industrial, que hoy en día no solamente es industrial, sino que también es un gran productor”, explica Pablo Vega, presidente de la Federación. “Esa ha sido una de nuestras tragedias, que el industrial haya pasado a ser productor”, agrega. 

 

Como en otras actividades, la articulación entre pequeños y grandes es fuente de conflictos. Si históricamente los productores sembraban y cosechaban, y los industriales procesaban, hoy eso está más concentrado. Una explicación posible reside precisamente en la ampliación de los productos de la caña: “No es lo mismo la producción cañera de hoy en día que hace 15 o 20 años atrás. Porque hoy no solo es azúcar la caña, sino que también tenemos energía y no se desperdicia nada de los derivados (…) Creo que van por el mayor beneficio. Hoy en día les conviene ser productores porque tienen mayor beneficio económico porque no se desperdicia nada de nada. Tenemos el azúcar, la melaza, el alcohol, tenemos el gabaso….”

 

Los pequeños productores, sin embargo, reconocen que el crecimiento de la producción de biocombustibles, que a su vez es parte de una pelea con los petroleros, los beneficia. “A nosotros  los pequeños y medianos productores nos llega. Indirectamente. Porque con los últimos aumentos en el corte del alcohol, lo que hace la ley de biocombustibles es descongestionar un poco el mercado”. 

 

Record y crisis

 

Vega explica que el periodo 2024-2025 es un buen ejemplo de esa dinámica, ya que se dio una producción récord. “La producción ha sido récord, pero los precios han sido bajísimos. Cuando se está utilizando un buen porcentaje  para (destinar a) biocombustibles, se descongestiona esa superproducción de azúcar”, sostiene Vega.  Equilibra un poco, porque si no tenemos una alta producción y eso lleva a que la oferta aumente y cuando la oferta aumenta el precio cae”.



“No es lo mismo la producción cañera de hoy en día que hace 15 o 20 años atrás. Porque hoy no solo es azúcar la caña, sino que también tenemos energía y no se desperdicia nada de los derivados (...) Creo que van por el mayor beneficio. Hoy en día les conviene ser productores porque tienen mayor beneficio económico porque no se desperdicia nada de nada. Tenemos el azúcar, la melaza, el alcohol, tenemos el gabaso....”, asegura Pablo Vega, Presidente de la Federación de Cooperativas de pequeños y medianos productores cañeros.

Los pequeños productores no son parte de la negociación sobre el porcentaje de caña que puede destinarse a los biocombustibles y consideran que su participación tiene que ser mayor. Esa puja se da entre el Estado Nacional y los industriales que tienen destilería en sus ingenios. 

 

En 2025 se molieron 17,6 millones de toneladas de caña. Sin embargo, de acuerdo con Vega, el sector de pequeños cañeros está en grave crisis desde el año 2024. “En lo productivo ha sido muy bueno el año 2024 y 2025, la producción de caña ha sido récord, se ha cosechado mucho, se ha producido mucho, pero ¿a qué ha llevado eso? a que la oferta aumente y el precio caiga. Venimos en crisis desde el año 2024 hasta ahora, aunque en estos momentos de diciembre del año pasado el azúcar ha empezado a subir el precio. 

 

“En la zafra (cosecha y procesamiento) de 2025 el precio de la bolsa de azúcar de 50 kilos, estaba alrededor de los 20 mil pesos. Hoy en día estamos hablando de una bolsa a 33 mil pesos. Pero ¿cuál es la realidad? Que ya veníamos complicados desde la zafra 2024, hemos tenido costos altísimos; haciendo una comparación con el año 2023, en 2025 hemos tenido el incremento de los costos hasta casi un 400% y el precio del azúcar ha caído un 50%, contra 2023 que ha sido un año medianamente bueno”. 

 

Los costos disparados a los que se refiere el productor involucran aumentos en combustibles, lubricantes, fletes, agro químicos, “todo lo que hace para mover el sistema de cosecha, y ahí también la mano de obra”, explica.

 

Y agrega que “La realidad es que bajo estas circunstancias y condiciones, lo que está pasando es que el pequeño productor está arrendando y está vendiendo, se están deshaciendo de las tierras. Porque es entendible, las condiciones por cómo están dadas son muy desfavorables para el pequeño y mediano, y son favorables para el grande y el industrial. Esa es la triste realidad”.  

 

Desde que asumió el gobierno de Milei para acá, según el referente, las condiciones de producción “Han empeorado el 400%. Se habla mucho del tema costos, de la liberación de los aranceles a la importación, y de la caída del consumo, pero creo que ahí está nuestro problema, la caída del consumo. Eso también ha complicado bastante. Ha habido caída del consumo y nosotros hemos tenido superproducciones, así que ha sido un desastre. La oferta se ha ido a las nubes y el precio se ha ido abajo”.

 

Y agrega que “La zafra 2025 ha finalizado y la mayoría de los pequeños productores a su producción la han utilizado exclusivamente para levantar la cosecha y poder cultivar pensando en esta zafra 2026. Además no todos han cultivado, hay mucha gente en la zona que se ve que no les ha alcanzado para cultivar por los costos; prácticamente no quedó nada de ganancia”. 

 

¿Cómo es el circuito?

 

Una de las características de este sector productivo es que se rige por una ley de maquila, según la cual los productores reciben azúcar, como pago por su producción cañera. “En la ley de Maquila se establece que el productor, inscripto como monotributista, responsable inscripto o a través de una cooperativa, lleva su caña al ingenio, y en el ingenio le emiten un vale, comprobante en el cual le dicen la cantidad de caña que el productor ha dejado. Con ese vale, después tiene para retirar bolsas de azúcar equivalente a la caña que ha dejado”. 

 

Luego los productores cañeros deben comercializar el azúcar. Y allí es donde la Cooperativa y su federación se vuelven actores importantes, para facilitar la negociación y la logística: “Cuando inicia la zafra, el pequeño y mediano productor firma un contrato en el cual  se compromete a comercializar cierta cantidad de caña de azúcar a través de la cooperativa. Recopilamos todos esos contratos, hacemos un listado con el nombre de cada uno, la cantidad de toneladas que se compromete a comercializar con nosotros, firmamos el contrato de maquila con el ingenio y de ahí dejamos el listado de los socios, la cantidad de producción que se han comprometido a comercializar. Y de ahí cada productor va con un remito en el cual dice  la cantidad de acoplados que lleva y a cuenta de quién va. Una vez que eso ingresa, descargan la caña y en la salida, en la balanza, el ingenio le emite un vale en el cual le dice la cantidad de caña que ha dejado a nombre del socio”, describe Vega. Para completar el proceso, agrega, “el pequeño productor retira los anticipos para poder pagar los costos”.

 

Finalmente Vega explica que el azúcar lleva la marca del ingenio que la procesa. La cooperativa agrícola Pilco, de la cual es parte, específicamente, trabaja con los ingenios Ñuñorco y Santa Rosa. “Cuando la zafra está por terminar, sacamos el azúcar de todos los ingenios, la llevamos a nuestro galpón de acopio y de ahí vamos vendiendo al mejor postor. Hay veces que venden los intermediarios de la zona. Pero siempre son bolsas grandes, de 50 kilogramos”.

 

Construir confianza y articular

 

“Como federación venimos charlando con el gobierno provincial, contando nuestra realidad, nuestra problemática, pero la realidad es que el sistema cooperativo en la provincia, y más en el cañero, está muy cuestionado, al cooperativismo se lo está mal utilizando ya desde hace tiempo, no todas, pero llega un momento en el cual meten a todas las organizaciones en la misma bolsa y no es así. Es por eso que nosotros venimos trabajando con la federación, mostrando nuestro trabajo, quiénes somos, que lo que hacemos, más allá de la caña de azúcar, lo que hacemos también es llevar otras propuestas productivas a los pequeños y medianos productores para que vean que pueden hacer otras producciones  un poco más rentables. También venimos dictando diferentes tipos de capacitaciones. Con el estado provincial venimos charlando, pero nunca hemos podido avanzar nada. Se ha armado el año pasado un comité sucro alcoholero del noroeste, en el que están las tres provincias y las organizaciones supuestamente representativas de la provincia, pero a nosotros no nos han invitado y no estamos en ese comité. Así que ahora lo que estamos haciendo es trabajando en darle representatividad al sector, porque acá hay muchas cooperativas que trabajan bien, son reales y tienen muchos productores por detrás”.

 

4Palabras



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