Argentina / 3 febrero 2026

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Mapa de votos en el Senado y los cambios que exigen los gobernadores: cómo las provincias están negociando la reforma laboral

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Cuando Patricia Bullrich entró el miércoles al despacho del jefe del bloque de la UCR, Eduardo “Peteco” Vischi, no encontró un alineamiento automático de los senadores aliados al Gobierno con la reforma laboral. La reunión, que se extendió por dos horas, fue en buenos términos, pero la espada libertaria recibió una serie de reclamos de cambios al proyecto de ley y dejó la promesa de que el martes próximo acercará una contrapropuesta —a una semana de la potencial votación en el recinto, prevista para el miércoles 11 de febrero—. Los legisladores de distintas provincias no solo exigieron que se frenen las reducciones al Impuesto a las Ganancias —que afectarían fondos coparticipables para los distritos—, sino también los cambios previstos en materia de convenios colectivos.

“Hay un acuerdo bastante consolidado”, declaró Bullrich ante la prensa en un pasillo del Senado, pero tras bambalinas la negociación tiene otros términos. “Ellos están abiertos y receptivos, pero hay artículos que preocupan, y mucho”, plantearon desde la banca de un legislador que estuvo cara a cara con la exministra. El panorama aún está abierto: “Esperaría a la semana que viene para ver posturas más firmes”, adelantó la voz consultada.

Sin embargo, el correntino Vischi tuvo sus motivos para sonreír tras la reunión. Este viernes, Diego Santilli visitó a su gobernador, Juan Pablo Valdés, y anunció el adelanto de $3.000 millones en concepto de ATN. El movimiento fue más que sugestivo: Valdés conduce a los tres senadores de su provincia, porque el peronista Camau Espínola también está alineado y estuvo el miércoles con Bullrich.

El reparto de fondos discrecionales en el marco de la negociación podría acelerarse en los próximos días hacia las jurisdicciones aliadas. En la cumbre con la exministra también participaron la salteña Flavia Royón (que responde al gobernador Gustavo Sáenz), la chubutense Edith Terenzi (ligada a Ignacio Torres), el misionero Carlos Arce (del esquema de Carlos Rovira y del gobernador Hugo Passalacqua) y la tucumana Beatriz Ávila (de Osvaldo Jaldo). Chubut, por caso, confirmó esta semana una transferencia de $4.000 millones en medio de la crisis por los incendios forestales.

En esas peceras provinciales el Gobierno busca los votos necesarios para alcanzar el quórum de 37 y asegurar la aprobación en general de la ley. Pero, en rigor, al oficialismo le urge sobrepasar la barrera de los 40 votos a favor para blindar los artículos que más polémica generan. “Hay vocación de ampliar para construir una ley que tenga mayor representatividad de los sectores y menos posibilidades de conflicto. Para eso el Gobierno está trabajando en qué modificar. El debate se transforma en político. Si se suman los planteos de los senadores, se lograría una ley con mayor musculatura parlamentaria. “No es lo mismo 37 votos que muchos más”, consideró un parlamentario al tanto de las conversaciones que encabeza Bullrich.

El jueves, Santilli se metió en la reunión de gobernadores que se realizó en la Casa de Salta: les dijo a los peronistas Sáenz, Jaldo y Raúl Jalil (Catamarca, distanciado del kirchnerismo) que en los cambios que evalúa el oficialismo no está contemplado tocar el artículo 191. Prometió otras compensaciones —que no trascendieron—, pero pidió primero que los mandatarios aseguren sus votos en la votación.

En paralelo, el rechazo reúne hoy unos 28 votos firmes, al menos para bloquear la aprobación en general. Sin embargo, en el oficialismo admiten que algunos senadores peronistas podrían dar la sorpresa y acompañar artículos puntuales de la propuesta, lo que vuelve más incierto el resultado final.

La resistencia provincial se explica por razones fiscales y de gobernabilidad. La priorización de convenios por empresa, la reducción de la ultraactividad y los cambios en la homologación preocupan a los gobernadores —y a la CGT— porque advierten que pueden desordenar la negociación colectiva, aumentar la conflictividad y trasladar tensiones sociales a las provincias, muchas de ellas grandes empleadoras o responsables de servicios esenciales. En economías regionales frágiles, los convenios de rama funcionan como un factor de previsibilidad salarial y social, y romper ese esquema —sostienen— podría profundizar la caída del consumo, multiplicar conflictos y afectar la recaudación local. No están dispuestos a avanzar sin garantías claras. Los artículos en cuestión son el 126, el 130, el 131 y el 132 del proyecto de reforma laboral.

Ese reclamo se cruza con el artículo 191, el de la reducción del Impuesto a las Ganancias, uno de los tributos coparticipables clave para las provincias. Se calcula que la baja proyectada de la recaudación podría representar una pérdida de hasta $3,1 billones a nivel nacional, de los cuales $1,7 billones corresponderían a las provincias. Para algunas jurisdicciones, el impacto es concreto: por ejemplo, Misiones podría dejar de percibir unos $30.000 millones anuales.

El jueves, Santilli se metió en la reunión de gobernadores que se realizó en la Casa de Salta: les dijo a los peronistas Sáenz, Jaldo y Raúl Jalil (Catamarca, distanciado del kirchnerismo) que en los cambios que evalúa el oficialismo no está contemplado tocar el artículo 191. Prometió otras compensaciones —que no trascendieron—, pero pidió primero que los mandatarios aseguren sus votos en la votación.

El abanico de gobernadores dialoguistas abarca un puñado de porotos clave. Hoy el interbloque de La Libertad Avanza cuenta con 21 votos propios. Sumaría tres más con el PRO. El bloque de la UCR suma 10, pero hay dos “sin tierra” y opositores en sus provincias: Maximiliano Abad, de Buenos Aires —resentido con el Gobierno por el recorte en educación en el Presupuesto 2026—; Flavio Fama, de Catamarca, y Daniel Kroneberger, de La Pampa. Otra ficha radical en duda es la que responde a Maximiliano Pullaro, que aún espera recibir a la CGT en Santa Fe. El resto son porotos filolibertarios, como los del correntino Valdés, los de Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco).

El mapa de los votos de los gobernadores se completa con dos fichas del misionero Passalacqua (Arce y Sonia Rojas Decut), una de Sáenz (Royón), otra de Jaldo (Ávila) y una de Torres (Terenzi). Es una incógnita la senadora por Neuquén que responde a Rolando Figueroa (Julieta Corroza, que se presume acompañará en general), así como los dos del santacruceño Claudio Vidal (José María Carambia y Natalia Gadano). La cordobesa Alejandra Vigo espera instrucciones de las negociaciones que encare Martín Llaryora tanto con la Casa Rosada como con la CGT. 

Córdoba y Santa Fe serán escenarios inminentes de disputa. ATE, UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y otros gremios se movilizarán a Córdoba el 5 de febrero y a Rosario el 10 para exigir a Llaryora y Pullaro, respectivamente, que rechacen la reforma laboral. Pero también es un mensaje hacia la CGT, que busca cómo gestionar la presión interna y podría convocar a una reunión de su consejo directivo para evaluar una eventual huelga general.

 

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