Beto Pianelli: la política sindical como cuidado y aventura colectiva
Roberto "Beto" Pianelli, secretario general de la Asociación de Trabajadores de Subte y Premetro (AGSTSyP), falleció en la mañana del 29 de enero. El dirigente encabezó desde 2011 el sindicato que en 2015 alcanzó la personería gremial. Su actuación se extendió en el ámbito sindical mucho más allá de los límites de su propio gremio. 4Palabras ofrece aquí, a modo de homenaje, los testimonios de quienes lo han conocido y con los que compartió.
- enero 29, 2026
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La muerte de Beto Pianelli vuelve a abrir una historia colectiva nacida en los años noventa, cuando el subte fue privatizado y la organización sindical debió reinventarse desde la precariedad, el silencio y la asamblea. De boletero en la Línea E a referente gremial, su recorrido condensa la resistencia de los trabajadores del subte frente a las privatizaciones y los límites del sindicalismo tradicional.
La muerte de Roberto “Beto” Pianelli no cierra una biografía, interrumpe una conversación que el subte porteño arrastra desde hace casi treinta años. Una conversación áspera y soterrada, hecha de silencios aprendidos, de asambleas que no terminan nunca y de una pregunta obstinada, nacida en el fondo de los años noventa, que insiste en volver: ¿cómo se pelea cuando ya te sacaron casi todo?
En pleno tiempo menemista, cuando la palabra privatización era una sentencia, Pianelli entró al subte como boletero de la Línea E. Entró, como tantos, en condiciones de precariedad absoluta. Todos los días despedían a alguien. El convenio colectivo había sido destruido. La UTA firmó en ocho meses un acuerdo a la baja. De los cinco mil trabajadores quedaron mil quinientos. El resto fue expulsado del mapa laboral, como si nunca hubiera existido.
Ahí empezó otra cosa. No una épica, sino una técnica. No hablar cuando no se puede hablar. Organizar el silencio. Esperar. Construir lazos donde parecía no quedar nada: un regalo para el compañero que cumplía años, ir a comer el día de cobro, un boletín hecho a pulmón. La política sindical no como consigna, sino como cuidado.
La muerte de Roberto “Beto” Pianelli no cierra una biografía, interrumpe una conversación que el subte porteño arrastra desde hace casi treinta años. Una conversación áspera y soterrada, hecha de silencios aprendidos, de asambleas que no terminan nunca y de una pregunta obstinada, nacida en el fondo de los años noventa, que insiste en volver: ¿cómo se pelea cuando ya te sacaron casi todo?
Para Flavio Turne, uno de los referentes de Patria y Futuro: “La partida de Beto es inexplicable, abrupta y despiadada. ¿Cómo te va a gustar Silvio Rodríguez, Turné? ¡Un tipo que tiene una canción que dice que se muere como vivió! ¡Yo no me quiero morir!», me decías”.
La presidenta del Bloque Fuerza por Buenos Aires, Claudia Neira, destacó “el empuje permanente de Beto que no paraba hasta que esas ideas que tenía se vieran realizadas. Así construyó, con sus compañeros, un sindicato en defensa de los derechos laborales. En los últimos años no dejó de luchar por la salud de los trabajadores del Subte expuestos al asbesto. Y así, hasta el final, soñaba con modernizar el Premetro y no paraba de impulsarlo. Tenía coherencia, voluntad, osadía… todo eso que no abunda en estos días “.
Nacido en Flores, a punto de cumplir 60 años, Pianelli encarnó una forma de sindicalismo que no negociaba su legitimidad con el poder político ni con ciertas estructuras gremiales más tradicionales.
Para el sociólogo Pablo Seman, Pianelli era «un tipo amable en lugares donde la gente no es especialmente amable. Un tipo inteligente en el sentido que sabía entender la especificidad de las situaciones que enfrentaba y no iba ni con frases hechas ni con fórmulas y le daba un sentido muy diferente y muy nuevo a la idea de sindicalismo en tanto siempre encontraba en las situaciones un reclamo y una forma de organizar ese reclamo. También siempre me pareció que tenía una distancia irónica respecto de las prácticas más rutinarias de las militancias y además era muy gracioso».
Nos quedan las palabras del Secretario General de ATE Capital, Daniel Catalano: El Beto fue un bostero maradoniano, siempre afectuoso. Que llegó a conducir su sindicato y nunca se vendió. Alguien difícil de no querer, que vamos a tener presente siempre. Alguien que ya dejó sus huellas en el movimiento obrero. Alguien que es un imprescindible”.
Beto Pianelli tenía 59 años. Estaba internado en un centro de salud porteño. Su muerte deja un vacío, pero también una forma de hacer. Una manera que no se aprende en manuales ni se fija en mármol. Una forma que sigue viajando todos los días, bajo la ciudad.
Va a ser difícil reemplazarte en muchos sentidos. La vida para vos también se merecía ser vivida como una aventura colectiva.
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