Una muerte entre casas abiertas: un relato sobre la violencia institucional en los márgenes del sur porteño
En los pasillos calurosos de Villa 20, lo cotidiano estalla con un disparo. Crónica de un barrio donde el plomo baja desde arriba y el silencio se entierra abajo. El asesinato de Juan Gabriel González.
- enero 2, 2026
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La tarde de Navidad en Villa 20 no se diferenciaba de otras fiestas en el sur de la ciudad. Hacía calor, veredas llenas de gente y parlantes que reproducían cumbia desde las casas de puertas abiertas. Juan Gabriel González, de 39 años, albañil y padre de tres hijos, se había acercado a saludar a su madre. Era una persona conocida en el barrio. Creció en la manzana 9, construyó parte de su vivienda con sus propias manos y trabajaba siempre que podía, aunque en el último tiempo las changas habían escaseado.
Horas más tarde, un balazo en la nuca terminó con su vida. Quien apretó el gatillo fue un agente de la Policía de la Ciudad, en plena vía pública, luego de lo que se describió como una persecución. La versión oficial habló de “resistencia a la autoridad”. En el barrio, en cambio, la historia tomó otra forma: Juan no iba armado, corría para evitar que lo detuvieran sin razón, y el disparo fue certero. Directo a matar.
Lugano está en el extremo sur de la Ciudad, en ese borde donde Buenos Aires deja de parecerse a Europa. Desde Villa 20 hasta Barrio Norte hay menos de 12 kilómetros, pero en ese tramo la mortalidad infantil puede pasar de cifras similares a las de los países más pobres de América Latina a otras que se asemejan a las de Bélgica. Así de brutal es la desigualdad. Pocas veces las noticias se refieren a cómo funciona la cotidianeidad en los barrios populares: los comedores, los clubes, los trayectos escolares, las rondas de mate. No hay nada para romantizar. Gabriel era parte de esa red barrial invisible. Una vida sin épica, pero con la dignidad diaria de quienes hacen con lo poco que tienen.
Tampoco murió en un enfrentamiento. Murió por ser pobre, moreno, visible en el espacio público. Su muerte, como tantas otras, interrumpe lo cotidiano y lo transforma en alerta.
“El caso del asesinato de Gabriel González vuelve a evidenciar una realidad preocupante: la Policía de la Ciudad carece de la formación adecuada para proteger la vida. Así lo reflejan las estadísticas: según la Asociación Contra la Violencia Institucional, esta fuerza es la más letal del país en proporción a su número de efectivos, registrando diez muertes por cada mil policías. No es un hecho aislado, es el resultado de una fuerza entrenada para reprimir antes que para proteger. Mientras otras fuerzas registran menos intervenciones letales, la Policía porteña ostenta el peor récord”, afirmó el legislador Andrés La Blunda, integrante de Fuerza por Buenos Aires.
Solo en 2023, organismos de derechos humanos denunciaron más de 300 hechos de abuso institucional en villas y asentamientos de la ciudad.
Para la ex legisladora de Izquierda Socialista Mercedes Trimarchi, “el asesinato de Gabriel solo se explica por el grado de envalentonamiento de las fuerzas represivas de la Ciudad de Buenos Aires. Frente a la crisis económica y social, su única respuesta es la represión. Debemos garantizar ahora que este hecho no quede impune”.
Finalmente, el agente de la Policía de la Ciudad Gastón Miño fue detenido, en su casa de San Martín, imputado por la muerte de Gabriel González. “Pero justicia no es solo la detención de quien hizo el disparo material: es necesario y urgente que se reformule un modelo de seguridad que priorice la protección de las y los porteños y que sea eficaz en la ciudad más rica del país“, opinó el ex vicepresidente de la Comisión de Salud de la Legislatura porteña, Juan Pablo O ‘Dezaille.
Sin embargo, la violencia institucional continúa: en Constitución, Leonardo Vargas permanece con muerte encefálica tras otro caso de gatillo fácil.
Sin capacitación, sin protocolos claros, sin control político y sin un abordaje serio del estado emocional y psicológico de quienes portan armas, la violencia institucional se repite y se naturaliza.
En estas fiestas, cuando la esperanza resiste entre ruinas y el clima de época avanza a toda velocidad por las rutas del individualismo y la crueldad, que la muerte a cielo abierto de Gabriel no se vuelva paisaje. Que no se naturalice. Que no se archive. Ni dentro ni fuera de los barrios populares.
4Palabras
Foto: Nota al Pie
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- #asesinato#destacada principal#Juan Gabriel González#Lugano#violencia institucional
- Miriam Mabel Nicolinienero 2, 2026 at 10:01 am
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