Diálogo con Margarita Zubizarreta, educadora popular: «Esperanzar» es un acto de lucha y reinvención para transformar la realidad
La labor de las organizaciones y los centros comunitarios en el conurbano bonaerense, las dificultades que se presentan. Una descripción de la realidad que se vive en el territorio. La crisis de lo solidario, los desafíos que plantea el individualismo creciente y la necesidad de la sobrevivencia. La violencia, la droga y la presencia de las mafias. Estrategias de sobrevivencia y búsqueda de alternativas para hacerle frente al futuro.
- diciembre 6, 2025
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En el Conurbano Bonaerense habita una multiplicidad de organizaciones -multifacéticas en cuanto a preocupaciones temáticas, actividades y modos organizacionales- que conforman un amplio tejido de contención y apoyo esencial para la vida cotidiana de las personas en los barrios populares. Algunas actúan por su cuenta, ya sea por su grado de desarrollo o por decisión política e institucional. Otras deciden organizarse en redes, para potenciar sus capacidades, complementarse desde una perspectiva solidaria y comunitaria. Uno de esos nucleamientos es InterRedes, una “red de redes”, compuesta hoy por Red El Encuentro; Red Andando; Coordinadora de Jardines Maternales de la Matanza; RAE (Red de Organizaciones Educativas y Comunitarias); Colectivo de a Pie y Caritas San Isidro.
Margarita Zubizarreta es una trabajadora social graduada en la UBA, que cursó una maestría en FLACSO y se desempeña también como docente en la Universidad Nacional de Moreno y en la UBA. Pero gran parte de su vida y su militancia está dedicada a la RAE (Red organizaciones educativas y comunitarias). Tiene una extensa trayectoria en el campo de la educación popular y las organizaciones sociales y ella misma se autodefine como “militante en el campo popular socioeductaivo y de derechos humanos, compañera de lucha”
Desde su labor en RAE ella se proyecta también en InterRedes como un ámbito entendido como “de construcción colectiva por acceso a derechos por parte de poblaciones vulneradas”.
InterRedes está integrada por 170 organizaciones sociales y comunitarias con intenso trabajo territorial en el Conurbano Bonaerense, en las que participan 29.789 niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Desarrolla sus acciones en CABA y 15 Distritos del Conurbano Bonaerense: Florencio Varela, Berazategui, Quilmes, Lanús, Tigre, La Matanza, San Isidro, Vicente López, José C. Paz, Moreno, Merlo, San Miguel, Malvinas Argentinas, San Fernando y San Martín.
¿En qué consiste la labor?
“Unos 2700 educadores comunitarios estamos a cargo de las tareas necesarias para sostener los centros y las redes” le dice Margarita a 4Palabras. “Trabajamos articuladamente desde hace más de treinta años con niñas y niños, desde bebés hasta jóvenes en contextos de pobreza. El objetivo fundacional de la InterRedes es la incidencia en la política pública de infancia, adolescencia y juventud a través de acciones en articulación con el Estado Provincial y Nacional. Venimos desarrollando procesos significativos que han dado como resultado la reformulación del programa de Unidades de Desarrollo Infantil (UDl, consolidando una modalidad de atención a la infancia, la adolescencia y juventud que se caracteriza por la integralidad, la participación y el protagonismo de la comunidad en los diversos aspectos de la vida de los centros”.
¿Como se relaciona esta tarea con la actividad social y política?
La existencia de la mayoría de los centros comunitarios está íntimamente ligada a los procesos sociales, económicos y políticos que vivimos en nuestro país desde el inicio de la democracia hasta hoy. Nuestro origen responde a estrategias que los sectores populares venimos creando para enfrentar y superar las necesidades de alimentación, cuidado, protección y educación de nuestros niños y niñas, rescatando vivencias, experiencias y saberes.
¿Cómo traducirías esas “estrategias” para quienes no las conocen?
A partir de la grave crisis del año ‘89 los centros comunitarios intentamos subsistir creando nuevas formas organizativas de trabajo y contención que dieron origen al surgimiento de las redes. Éstas están fundadas en la construcción colectiva, la integración de la comunidad, el fortalecimiento de las familias, el reconocimiento del niño y la niña como sujeto de derechos. Esta articulación en red potenció la labor de cada espacio comunitario, permitió ampliar y diversificar las propuestas, relacionarnos con otros, constituirnos como interlocutores ante el Estado. Cada red fue desarrollando diversos modelos de funcionamiento y acompañamiento, estrategias propias de capacitación, gestión de recursos.
En 1993 cinco redes constituimos la InterRedes, convencidos de la importancia de pensar con otros las prácticas pedagógicas y organizativas en los barrios, articular acciones que trasciendan lo local, multiplicar los modelos organizativos de las redes. Nos fuimos constituyendo como referentes en diversos ámbitos estatales y privados.
Los centros dependen fundamentalmente del financiamiento estatal vía el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) -cuyo manejo de fondos hoy depende del Ministerio de Capital Humano de la Nación- y el programa de Unidades de Desarrollo Infantil (UDI) gestionado por el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires.
La articulación en red potenció la labor de cada espacio comunitario, permitió ampliar y diversificar las propuestas, relacionarnos con otros, constituirnos como interlocutores ante el Estado. Al mismo tiempo cada red fue desarrollando diversos modelos de funcionamiento y acompañamiento, estrategias propias de capacitación, gestión de recursos.
¿Qué cambió -si es que algo cambió- desde que La Libertad Avanza gobierna a nivel nacional?
Desde que asumió el gobierno de Milei se produjeron impactos de diverso tipo. Los económicos que se reflejan en ajuste de recursos, la quita y reducción de fondos que estaban destinados a cubrir el servicio alimentario a través del programa financiado por el PNUD. A ello se suma el recorte total de accesibilidad a derechos en las diversas políticas sociales en el ámbito territorial o de cercanía: en salud (salas de salud colapsadas, aumento de padecimientos en salud mental y falta total de dispositivos), educativas, culturales, intervención en situaciones de violencia de género, acceso a la justicia, salud mental, atención a la discapacidad.
En el aspecto simbólico: discursos de odio, de desvalorización de lo colectivo y comunitario, fragmentación, ruptura de lazos, “el otro” como enemigo, como competidor. Las organizaciones sociales son etiquetadas como corruptas y, en algunos casos, también hay pérdida del sentido solidario. Las redes sociales están dominadas por estos sentidos.
Estos impactos a nivel macro impactan directamente en lo micro. Cuando hay menos regulación del Estado a través de políticas sociales -como está pasando ahora- en los territorios se ve inmediatamente. Porque cuando el Estado desaparece todo lo sostenemos las organizaciones sociales. Cuando el Estado se retrae, las familias empiezan a estar en esa sobrevivencia que pasa por la comercialización de cuerpos y sustancias. Ahora también agravado por la proliferación del juego digital y aumento de suicidios entre jóvenes en los barrios. Es una ola de violencia que sufren las familias. Es tremenda la ruptura de las relaciones, del lazo social.
Días pasados -en una reunión mantenida con responsables de los centros- hablamos sobre las consecuencias que el ajuste neoliberal ha tenido sobre la labor de los educadores y en las organizaciones.
¿Se puede saber qué decían estos responsables?
Por ejemplo se hacía referencia al impacto que opera en “nosotros”, quienes trabajamos en los centros: bajos ingresos, endeudamiento, multi empleo… cuando se puede. Hay algunos compañeros que no pueden hacer frente a las condiciones de trabajo. Hoy parece un lujo trabajar en estos espacios. En algunos centros los ingresos de quienes allí trabajan son diferentes de acuerdo al lugar de dónde provienen los fondos. Es un hecho que afecta también la organización y las tareas. Antes había posibilidad de hacer ahorros y eso daba cierta tranquilidad, Hoy es todo incertidumbre.
Hay mucha violencia en los barrios, en distintas formas. Narcomenudeo… pibes y pibas de 10-12 años están haciendo una tarea en uno de los centros y, de imprevisto, salen un rato porque tienen que ir a tal esquina… allí pasa un auto y tienen que entregar o recibir merca…
Hay allanamientos, hay detenidos y pibas y pibes quedan solos … o si no hay parientes, a cargo de familias vecinas. Suma a eso la exposición permanente al tiroteo entre bandas. Hay sectores del barrio que están controlados por una banda que prohíbe circular a otros vecinos. En consecuencia, si se hacen actividades en una plaza hay chicos que no pueden participar. A eso se suma que es muy difícil revincular pibas y pibes en la escuela porque se naturaliza y valora el trabajo para las bandas. Los barrios de mayor violencia y más custodiados por las fuerzas son los que están rodeados de barrios opulentos. Algunos centros generaron protocolos de seguridad ante estas situaciones y criterios tales como nunca denunciar a las y los pibes, y, en lo posible, dar lugar a expresar lo que se está viviendo en cada espacio educativo y de taller.
Otro centro compartía que se necesitan recursos de salud mental para acompañar a familias o situaciones de violencia de género y no hay dónde recurrir. Las salas están colapsadas. La escuela presiona “por cumplir tratamientos”. Antes había más trabajo en red con las instituciones porque había más posibilidad de construir alternativas de intervención. Ahora eso no es posible, se trabaja en soledad.
Hay sectores del barrio que están controlados por una banda que le prohíbe circular a otros vecinos. De tal manera, si se hacen actividades en una plaza hay chicos que no pueden participar. A eso hay que sumarle que es muy difícil revincular pibas y pibes en la escuela porque se naturaliza y valora el trabajo para las bandas.
Suponemos que en ese espacio también se comparten miradas políticas…
Desde que ganó Milei la idea era organizarse para sobrevivir. Preguntarse cómo sustituir las puertas que se van cerrando. Hay grupos solidarios pero a muy pequeña escala. Hubo cierta ilusión con los resultados de las elecciones en la provincia de Buenos Aires el pasado 7 de setiembre… “¿se aguanta dos años? ¿se resiste y salimos de nuevo? Pero ahora… ¿esto va para ocho años?”. Eran reflexiones y preguntas.
En otros tiempos se diría que, con esta malaria, en diciembre se vienen los saqueos.. ahora nada… hay mucha fragmentación… y está la AUH (Asignación Universal por Hijo). En los ‘90 había más reconocimiento de las organizaciones sociales. Hoy estamos todos juzgados como K… muy desavalorizados, muy cuestionados y señalados como corruptos mientras se desprecia lo solidario, lo colectivo, lo comunitario…Hoy se valora el individualismo, cada uno hace lo que puede. En los encuentros de “Jóvenes y Memoria” la mayoría de los pibes y las pibas dijo haber votado a Milei. Hablan de “los negros del barrio”…que pueden ser otros, o los paraguayos… los que lo dicen no se identifican… Hoy prevalecen sentidos como “el otro es mi enemigo”, mi competencia, el planero, lo banco con la “mia”… mucha prevalencia de odio, ruptura de vínculos. Desgasta mucho estar pensando todo el tiempo ¿cómo continuar, cómo solucionamos cada problema, cada obstáculo, por dónde seguimos…?
Y frente a esta realidad ¿se preguntaron sobre estrategias para mirar hacia adelante, para pensar el futuro?
Sí. Hay jóvenes que arman y reparten bolsones. Se siguen armando “movidas”: salidas, campamentos, kermeses de juego, de lecturas, experiencias barriales, reuniones con familias, se busca conservar la mística. Se trabaja mucho con pibas y pibes para “dejar los celus”, para recuperar vínculos, para sostener las ganas de abrir el centro todos los días.
Y hay proyectos que funcionan a pesar de todo: eventos con las familias y/o salidas al barrio planificadas cada mes y medio. Talleres abiertos con las familias, meriendas compartidas, cumpleaños. Fiesta del educador popular. Obras de teatro.
Desde que se organizaron las ollas populares por el desfinanciamiento de programa del PNUD las familias se involucraron mucho más. Y se trabajó la visibilzacion en las redes, dar buenas noticias, resistir a pesar de todo… multiplicando propuestas. Las familias valoran mucho los espacios de encuentro, distensión, diversión. Se conoce más el territorio y las familias conocen mas al centro. Se comparte toda la información de los programas, también los problemas que se enfrentan.
Como educadores populares nos sostiene el ideario de Paulo Freire y en especial en estos tiempos la distinción que hace entre «esperanza», del verbo esperar, y esperanzar. Es la diferencia entre una expectativa pasiva y una acción comprometida. Para Freire, la esperanza activa (esperanzar) implica actuar, levantarse y luchar por un mundo mejor, mientras que la esperanza pasiva (esperar) es simplemente una espera sin acción. «Esperanzar» es un acto de construcción, lucha y reinvención, una fuerza para transformar la realidad, no una espera. En esta esperanza seguimos trabajando.
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