- Economía
- /
- Efecto Milei: la mitad no llega a fin de mes
Efecto Milei: la mitad no llega a fin de mes
La suba de las tarifas de servicios públicos y la pérdida de poder adquisitivo hacen que el 47,7% de las familias recurra al endeudamiento, la venta de bienes o el uso de ahorros para cubrir sus gastos diarios. Ya van doce meses consecutivos de caída del empleo privado en los sectores que más mano de obra ocupan.
- agosto 24, 2026
- Lectura: 4 minutos
Compartir:
- agosto 24, 2026
- Lectura: 4 minutos
Compartir:
Llegar a fin de mes dejó de ser una meta para convertirse en un ejercicio de malabarismo financiero. En casi la mitad de los hogares del país, el sueldo dejó de alcanzar para cubrir la vida cotidiana. Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC lo confirman: el 47,7% de las familias necesitó desplegar al menos una estrategia extraordinaria para pagar sus gastos básicos durante el primer trimestre del año. Son millones de hogares donde los ingresos ordinarios simplemente no alcanzan.
Esta brecha entre lo que entra y lo que sale responde a una combinación muy clara. Por un lado, los salarios se ubican en pisos históricos de poder de compra. Por el otro, los gastos fijos de la vivienda sufrieron un vuelco radical. Las tarifas de luz, gas, agua y transporte tuvieron alzas de un 823% desde la asunción de Javier Milei, muy por encima de una inflación general que acumuló el 329% en el mismo período.
El impacto se siente de lleno en la economía familiar. En 2023, un trabajador formal destinaba cerca del 5% de su sueldo a pagar las boletas de la casa. De acuerdo a un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) basado en datos oficiales, hoy se debe destinar el 12% para cubrir una canasta de servicios públicos que ronda los 200 mil pesos. Medido en esfuerzo directo, ese asalariado debe trabajar 11,5 horas adicionales cada mes únicamente para pagar el incremento de las tarifas. Como los servicios no se pueden dejar de pagar, el recorte se traslada al resto de los consumos o empuja a buscar plata donde sea.
Usar el ahorro de años es la primera salida. El 36,1% de las familias debió recurrir a fondos guardados para saldar gastos corrientes, la marca más alta de la última década con la única excepción de 2024. Con respecto al inicio de 2023, la cantidad de hogares que agota sus reservas creció un 18,1%.
Sin ahorros previos, el paso siguiente es el endeudamiento. En el primer trimestre del año, el 16,2% de los hogares debió recurrir a préstamos de familiares o conocidos para sostener el día a día. A la vez, el 14,8% contrajo deudas con bancos o entidades financieras. Pero hay miles de familias que deben combinar ambas vías al mismo tiempo.
La brecha entre lo que entra y lo que sale responde a una combinación muy clara. Por un lado, los salarios se ubican en pisos históricos de poder de compra. Por el otro, los gastos fijos de la vivienda sufrieron un aumento radical. Las tarifas de luz, gas, agua y transporte tuvieron alzas de un 823% desde la asunción de Javier Milei.
El endeudamiento con el sistema financiero formal es la estrategia que más creció: trepó un 55,9% respecto al primer trimestre de 2023 y un 15,6% solo en el último año. Por su parte, el crédito informal entre allegados subió un 17,3% frente a 2023 y un 7,6% respecto a 2025.
La última carta de auxilio es desprenderse del patrimonio. El 9,8% de las familias tuvo que vender pertenencias personales para reunir dinero líquido. Aunque es la opción menos deseada por la pérdida que implica, es la segunda modalidad que más trepó: un 35,4% arriba en comparación con 2023. Se trata de un proceso acelerado de descapitalización de las familias argentinas.
Este deterioro no golpea a todos por igual. Las mayores dificultades se concentran en las familias con jefatura femenina y en las encabezadas por adultos mayores. De hecho, la brecha entre hogares dirigidos por mujeres y por hombres llegó a los niveles más altos de los registros disponibles.
El mercado laboral le suma una enorme presión a este escenario. Durante doce meses consecutivos cayó el empleo privado registrado, en la sangría más prolongada desde 2009, de acuerdo al IAG. En el último año se destruyeron 135.500 puestos formales en el sector privado y 16.700 en el sector público. La incorporación de 42.600 nuevos monotributistas no alcanza a compensar esa pérdida de puestos en relación de dependencia.
Tampoco ayuda la dinámica de la actividad económica. Aunque el producto creció un 2,7% interanual impulsado por el agro, la minería y el sector financiero, la industria y el comercio continúan en caída. El problema central es que la industria y el comercio explican el 38% del empleo privado del país. El escenario actual combina así tarifas que se comen los ingresos, salarios deprimidos y menos puestos de trabajo en las actividades que más mano de obra demandan. La promoción estatal de la producción y el trabajo vuelven aparecer como el único camino para revertir este cuadro social cada vez más dramático.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



