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La Rioja: por qué Quintela apuesta otra vez a los “Chachos”

Pese al rechazo mediático y los reparos de economistas de todo el arco político, el gobierno riojano inyecta 4.000 millones de pesos en cuasimonedas para dinamizar la economía provincial. Entre el ajuste de Milei, el recuerdo de los caudillos y la necesidad cotidiana del bolsillo, se vuelve a acudir a los bonos en una jugada que trasciende la economía y redefine la centralidad política de Ricardo Quintela.

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La imagen muestra al gobernador de la provincia de La Rioja, Ricardo Quintela, junto a los diseños de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como "El Chacho".

El 90% de los comentarios mediáticos sobre Los Chachos es negativo. Sin embargo, los empleados públicos acudirán, este lunes 17, pese al feriado, a los puntos de pago instalados por el gobierno de La Rioja para distribuirlos. A la expectativa del millar de comercios de cercanía anotados para recibirlos se suma el objetivo de reactivar el consumo y la estrategia política y electoral del gobernador Ricardo Quintela. 

A diferencia de 2024, cuando los BOCADE (Bonos de Cancelación de Deuda) representaron un 30% del salario, ahora será una suma fija de 50 mil con el compromiso de transformarlos en pesos en diciembre de este año. Todo indica que los cuatro mil millones habilitados irán al consumo doméstico y pago de servicios de luz, agua e internet que brinda el Estado provincial, a su vez los comerciantes aprovecharán para pagar impuestos, contribuciones y tasas municipales. En diciembre, serán rescatados por la provincia a cambio de pesos más un interés del 1% y no por el gobierno nacional como ocurrió tras la hiperinflación alfonsinista de 1986 y la convertibilidad en 2001 cuando provincias como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires emitieron patacones, quebrachos, petrobonos, cencocor, etc.

En 2024, en el rescate de los Chachos intervino el gobierno provincial y para este año se espera lo mismo, constituyendo así el punto más cuestionado porque si hay plata para rescatarlos en tan poco tiempo para qué los distribuye. Además, la provincia dice que no está en situación de insolvencia, sí en crisis por falta de fondos nacionales y que usa esta estrategia financiera para proteger el poder adquisitivo y dinamizar el consumo local.

No se trata solo de estrategia monetaria y consumista, también política y electoral para enfrentar la fuerte oposición mediática que concentra en la gestión quintelista las consecuencias negativas de las políticas libertarias, más acusaciones propias de corrupción, nepotismo, connivencia entre poderes y falta de transparencia en la rendición de cuentas. 

Sin escuchar esas críticas, Quintela insiste en responsabilizar del ajuste y la restricción monetaria a las políticas de Milei. Esa persistencia y dureza le reportan -como la emisión de Chachos- una alta imagen negativa que vista desde otro punto también puede ser positiva porque expande su presencia en la agenda pública nacional a tal punto de ser parte del grupo de dirigentes del peronismo que diseñará la estrategia electoral, programática y política del PJ en el país.

  

Discriminación ideológica y mediática

Los Chachos tienen mala prensa por ser riojanos, peronistas y ahora quintelistas, pesada carga con orígenes históricos e ideológicos que mediáticamente sostiene la prensa porteña con el aval de los grupos económicos más poderosos de la Argentina que cada década intentan imponer un modelo económico de libre mercado que descree de la organización federal de las provincias.

Quintela insiste en responsabilizar del ajuste y la restricción monetaria a las políticas de Milei. Esa persistencia y dureza le reportan -como la emisión de Chachos- una alta imagen negativa que vista desde otro punto también puede ser positiva porque expande su presencia en la agenda pública nacional a tal punto de ser parte del grupo de dirigentes del peronismo que diseñará la estrategia electoral, programática y política del PJ en el país.

Aún en ese contexto, no hay que desconocer que las cuasi monedas son rechazadas por los economistas, incluso los del peronismo riojano que solo las aconsejan en situaciones de grave crisis. Advierten, en coincidencia con los economistas liberales del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea cordobesa que los “chachos” son emisiones sin respaldo, que pueden causar inflación local, pérdida del valor del peso, distorsión de precios y trasvasamiento del desajuste fiscal a la población.

Las críticas a los BOCADE -agrega el peronismo riojano- dejan de lado la responsabilidad social de un gobierno que, por razones ideológicas y por influencias del diputado riojano Martín Menem -sobrino del exgobernador Carlos Menem que también usó los “Facundo”- restringe fondos en “castigo” por el rechazo de Quintela a políticas que sacralizan el equilibrio fiscal sin medir consecuencias.

La Rioja depende en un 90% de un modelo económico federal que distribuya fondos comunes para suplir asimetrías económicas y naturales reflejadas en una región central que concentra el 70% de la riqueza frente a provincias del Norte Grande (NOA y NEA) y Cuyo con fuertes brechas socioeconómicas. 

Históricamente, la provincia enfrentó limitaciones geográficas y estructurales con una constante presencia de representantes riojanos, desde 1810 en adelante, consolidados con la lucha de los caudillos por el federalismo que marcó un hito cuando Facundo Quiroga ante la grave escasez de divisas creó una Casa de la Moneda para acuñarlas con el oro del Famatina. El pueblo riojano acompañó a sus caudillos, incluso a Carlos Menem que llegó a la presidencia con los principios del justicialismo y terminó con un programa económico neoliberal que profundizó la crisis financiera de La Rioja y acabó con el Régimen de Promoción Industrial en un Parque Industrial que llegó crear hasta 25 mil puestos laborales directos. 

Hoy la opinión pública riojana se debate en el distópico mundo que acepta políticas de ajuste restrictivas de derechos económicos, sociales y culturales y empleados públicos que harán cola para retirar los bonos más comerciantes que ya pusieron el cartelito “Recibo Chachos” a sabiendas que 50 mil por cabeza parece poco, pero con conocimiento pleno de que solo un gobierno peronista puede poner 4 mil millones de BOCADE en la calle para movilizar la economía local. No es solo “platita dulce”: es la diferencia entre pagar una deuda, cargar nafta o comprar dos kilos más de carne en el mes.

 

*Luisa Maldonado es periodista de la sección Política del medio cooperativo El Independiente de La Rioja.

 

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