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Darío Aranda: “La dignidad es una palabra ajena al poder: es una palabra de los pueblos”
Con 25 años de trayectoria en el periodismo, Darío Aranda presenta el libro “Tierra y dignidad” publicado por la editorial Sudestada. Un mapa por buena parte de las provincias argentinas que reúne crónicas de batallas contra el extractivismo y experiencias de comunidades indígenas, movimientos campesinos y asambleas socioambientales.
- julio 30, 2026
- Lectura: 9 minutos
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Y sí. Salió el nuevo libro de Darío Aranda. Un tipo que se toma este asunto del periodismo en serio, quizás demasiado. Estudió en la Universidad de Lomas de Zamora. Trabajó en diarios, radios, revistas, portales. Es el tercer libro que hace, más otro que coordinó. Es hincha de Boca, vive siempre en la zona sur del conurbano bonaerense, casi como una convicción. Dedicó todo su trabajo, que lleva más de 25 años, a recorrer el país, a veces detrás y a veces por delante de luchas indígenas y campesinas, experiencias de agroecología y resistencias al extractivismo.
Director de la agencia de noticias Tierra Viva, es un chico con el que se puede coincidir y a veces no. Es un gran discutidor y polemista, aunque también un tipo sensible con el que se pueden compartir risas, problemáticas y sentimientos. Por eso, este viernes 31 vayan a la presentación de Tierra y Dignidad en la librería Sudestada (Tucumán 1559, Ciudad de Buenos Aires). Va a haber música y mucho para compartir en estos tiempos, en la previa del Día de la Pachamama.
¿Cómo surge la idea del libro?
El libro está editado por Sudestada y es un gusto, porque son parte de un grupo de la Universidad de Lomas de Zamora con quienes estudiamos juntos y nos recuerda a aquella época. Siempre estaba pendiente hacer algo con ellos. Así que concretar este libro es muy lindo. Y se pusieron el laburo al lomo.
¿Qué tipo de libro es Tierra y Dignidad?
Tiene crónicas de los últimos casi 25 años, de distintos lugares del país. Van desde injusticias y represiones, como la de los hermanos wichí presos en Formosa —cuatro hermanos presos todos juntos en una cárcel en Las Lomitas—, hasta experiencias de agroecología como Naturaleza Viva en el norte santafesino, o productores independientes de yerba mate en Piraí. También incluye un acto de justicia indígena del pueblo mapuche en Villa La Angostura.
¿Qué buscaste reflejar?
Intentamos dar distintas tonalidades, de injusticias, de pesares, pero también de pasos adelante, de luchas. Está, por ejemplo, una crónica sobre Malvinas Argentinas, en Córdoba, cuando terminaron de echar a Monsanto. Hay reportajes muy queridos, como uno en Entre Ríos sobre un campesino vasco que en un momento determinado baleó a un mosquito fumigador. Se cansó de que le arruinara la producción y salió con la escopeta. No hirió a nadie, no mató a nadie, pero hizo un poco de justicia por mano propia. De la buena. «Disparar al agronegocio», decíamos en el título de esa época.
Darío Aranda: “El libro habla de voces, de luchas, de resistencias, de construcciones, de sueños, de esperanzas. Trata de dar una vuelta de tuerca y decir: pueden ser territorios de sacrificio, pero también son territorios de mucha dignidad. De dignidad presenta para pararse frente a una topadora o un juez o un gran empresario. Y de dignidad también para construir colectivamente con otros un futuro distinto, un futuro justo”.
¿Cuáles fueron las ideas centrales al recopilar este material?
Atraviesa distintos gobiernos provinciales y nacionales y distintas organizaciones. Son 25 años. Me reía porque cuando empezamos a hacer la selección fui eligiendo crónicas de distintos lugares. En algún momento me dicen: “¡Pero tiene como 600 páginas! No llegamos, es inabarcable, es carísimo, no lo va a comprar nadie porque es muy caro y además pesa dos kilos”.
¿Y entonces?
Resumimos un poco. Aunque manteniendo esos lugares donde uno anduvo. Hay crónicas de organizaciones que en un momento determinado de su historia eran muy luchadoras, cuasi anarquistas o contestatarias, y después esas mismas organizaciones tomaron un tono más oficialista y acrítico. También se puede leer entre líneas eso.
¿Hay también una reflexión sobre el periodismo en el libro?
No es el eje, pero me interesa y ojalá se dé: es debatir un poco el periodismo también. Intento, sin bajadas de línea, mostrar cómo uno entiende el periodismo: recorriendo algunos lugares, con quiénes habla, qué voces prioriza, qué miradas comparte. También es un aporte en estos tiempos en los que parece que la comunicación pasa por los influencers, las redes digitales y los personalismos. Hay diversos periodismos. Y muchísimos compañeros y compañeras que van recorriendo esos lugares y escuchando a las poblaciones. Que no hacen un periodismo extractivo. No van una vez, escriben y después salen a hablar todo el tiempo de eso. Van, vuelven, están en contacto. Mantienen el tema en su agenda cotidiana. Intentar reflexionar un poco sobre eso: sobre cuál es nuestra función.
¿De qué medios son las notas que recopilaste?
Son notas de distintos medios. Es re loco, porque estuve 20 años y no hay una sola de Página/12. En un momento de la primera etapa sí podía hacer ese trabajo, pero después eso se fue cerrando por distintas cuestiones. Cuando empecé en el periodismo era muy común que los periodistas de los medios grandes, hegemónicos, viajaran. Y eso cada día se da menos. Entonces hay notas de Sudestada, de la época en que trabajé con el periódico de la CTA, del Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas, de La Vaca, de la agencia Tierra Viva. Hay crónicas agroecológicas que publiqué para Greenpeace. Cada una de esas notas está fechada, está el origen y demás, porque es parte del recorrido. Es un lindo tetris.
¿Cuántas provincias abarca el libro?
Se logró incluir 16 provincias. Me da pena porque hay unas que quedaron afuera, justamente en el momento de la selección. Capaz después podamos hacer una versión PDF con todas. Grafica también las situaciones del país, de las provincias. Ahora se viene la etapa de compartirlo, de llevarlo a ciertos lugares y dar ciertos debates.
¿Y el nombre de dónde viene?
Se llama Tierra y dignidad. Luchas ancestrales, voces de futuros. No es casual. Uno piensa mucho en el nombre de los libros, casi como en los nombres de los hijos.
¿Por qué “tierra”?
Porque más allá de que estoy muy de acuerdo con el término “territorio”, que se utiliza justamente para abarcar mucho más que una superficie, la realidad es que los campesinos y los pueblos indígenas, en su enorme mayoría, en todos estos años, cuando hablan del territorio hablan de la tierra. Dicen “tierra”. Algunos sí utilizan “territorio”, el pueblo mapuche utiliza mucho “territorio”. Pero lo que los convoca es la tierra. De hecho, si uno va al cancionero popular, cuando escucha las canciones históricas de la lucha por la tierra, se suele hablar de tierra.
¿Y por qué “dignidad”?
Muchas veces la gente que sufre el extractivismo —de la megaminería, del petróleo, de la soja— habla de “territorios de sacrificio” que el poder económico, político y judicial entrega a las corporaciones. Coincido con eso de “territorios y cuerpos de sacrificio”. Pero el libro habla de voces, de luchas, de resistencias, de construcciones, de sueños, de esperanzas. En ese sentido se trata de dar una vuelta de tuerca y decir: pueden ser territorios de sacrificio, pero también son territorios de mucha dignidad. De dignidad presente para pararse frente a una topadora o frente a un juez o ante un gran empresario. Y de dignidad también para construir colectivamente con otros un futuro distinto, un futuro justo. Por eso la dignidad. Es una palabra que dice muchas cosas, que es necesario revalorizar en algunos ámbitos. Y es una palabra muy ajena al poder económico, al poder político, a las corporaciones. Es una palabra de los pueblos. La dignidad es propia de los pueblos y de las organizaciones.
¿Cómo se puede conseguir el libro?
Está en preventa. Si alguien quiere en el sitio de Sudestada se puede comprar con descuento y se manda a domicilio. La versión papel ya se está imprimiendo y pronto llega a las librerías de Sudestada.
¿Qué número de libro es?
Propio es el tercero. Están Argentina originaria y Tierra arrasada. Después hicimos un libro colectivo, que coordiné, que se llama Quiénes Hacen Periodismo.
¿Se conectan?
Hay una conexión entre esos libros. Tierra arrasada se publicó en 2015 y era un mapa del extractivismo. Quizás no es casual que ahora sea Tierra y dignidad. Es una continuidad y al mismo tiempo una respuesta, o una interpretación distinta. Si bien en Tierra arrasada hay muchas luchas y triunfos incluso contra el extractivismo, me parece que este habla de una época personal. De valorar también otras cosas. No solo denunciar, sino destacar la organización y la lucha persistente de las comunidades. Pienso en Esquel, pienso en los campesinos guaraníes, el pueblo mapuche, el kolla. Es innumerable. Uno dice: parece que están siempre a la defensiva. Y en muchos otros casos me parece que, desde enfrente, saben que hay tanta persistencia en la lucha, en la defensa de la tierra, del territorio, que va a ser muy difícil que ganen los de arriba. Una compañera de la agencia Tierra Viva me decía: “Che, es una respuesta a Tierra Arrasada”. Pero no es una respuesta. Quizás es una continuidad. Pero sin duda hay un diálogo entre ambos libros. Es una continuidad en la época también.
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