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Martín Giovio: «Pese a la crisis, la solidaridad sigue siendo parte del ADN de los argentinos»

Mientras trabaja en la décimo quinta campaña Frío Cero, el director de Red Solidaria advierte sobre el crecimiento de las personas que se acercan cada día a compartir un plato de comida. Describe cómo el impacto de la soledad y la pérdida de autoestima son los principales riesgos de quienes viven en la calle. Además destaca cómo, pese a la crisis económica y los tejidos sociales que se rompen, la generosidad sigue siendo parte del ADN de los argentinos.

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Esta imagen muestra a una persona sosteniendo un cartel con la fotografía de Sofía Herrera, una niña desaparecida en 2008 en Tierra del Fuego, Argentina.

Martín Giovio destacó la unión y organización de la comunidad frente a la emergencia, además se refirió al rol de la empatía colectiva y el valor de las redes sociales en una campaña solidaria. Por estos días, y fiel a su misión de tender puentes en momentos críticos, Red Solidaria trabaja en conjunto con la Asociación de Enfermeros de Venezuela en Argentina y diversos colectivos locales para canalizar insumos médicos que serán enviados a Guaira en vuelo especial durante la próxima semana. La iniciativa se apoya en una red de alianzas estratégicas con la comunidad venezolana residente en Buenos Aires y organismos de asistencia internacional. 

 

¿Las redes sociales contribuyen o cambian la ecuación de una campaña?

Sí, siempre ayudan. Hasta incluso por ahí algunas redes que quizás nosotros creemos que ya están obsoletas como Facebook y empujan mucho. Por ejemplo, cuando subimos la imagen de alguna persona perdida, se viraliza mucho y se consiguen resultados. Hace muy poquito tiempo que se había perdido una vecina de Chacabuco (provincia de Buenos Aires) y todos los medios de esa ciudad subieron su búsqueda y una vecina de esa localidad vio la nota antes de subirse al tren y la encontró. Estaba un poco perdida, desorientada, subiéndose también al mismo tren y gracias a esa difusión pudo encontrarla, dar aviso a la policía para que se contacten con la familia y lograr que después de tres días y medio se puedan reencontrar. 

 

Hay más personas en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires y en otras capitales provinciales, ¿eso se refleja en la campaña Frío Cero? 

Este es el décimo quinto año que estamos en Plaza de Mayo y hoy entre 150 y 200 personas se acercan de lunes a sábado a compartir la mesa y el encuentro y los domingos entre 200 y 250. En los últimos cinco años ha crecido la cantidad de personas que recibimos. 

 

¿Y las donaciones se sostienen en un contexto de endeudamiento generalizado, en el que a las mayorías les está costando llegar a fin de mes?

Hace 31 años que nació la red, y somos testigos de que la Argentina tiene una generosidad increíble, una capacidad de abrazar y de dar que todo el tiempo está batiendo sus récords de solidaridad de todo tipo. Y creo que muchos siguen levantando la mirada, quizás a algunas personas les cuesta un poco más pero así y todo se acercan con un abrigo para  ese vecino o vecina que está cerca de casa, cerca del trabajo, cerca del colegio. Siempre hay alguien que está levantando la mirada, que está abrazando, que está acercándose con un plato de comida para dar una mano. En la Plaza de Mayo estamos de lunes a domingo, y todos los días las ollas se llenan gracias a las donaciones y la generosidad de los vecinos y vecinas. 

 

Hacés referencia a los últimos cinco años, ¿cambiaron las necesidades de las personas que ustedes acompañan?

Es muy difícil a veces entrar en un denominador común de por qué las personas están en una situación tan tremenda como es vivir en la calle, hay múltiples factores que llevan a esa situación a una persona, un montón de tejidos que se rompen: puede ser un tejido social, familiar, puede ser una adicción que se esté atravesando, un problema de salud mental. Pero el denominador común es esa soledad, sentirse solo al vivir en la calle, es muy cruel. Por eso siempre sostenemos que a la plaza vamos, más allá de a compartir un plato de comida, a abrazarnos, a que sepan nuestros amigos y amigas que no están solos, que estamos con ellos, que queremos charlar, que queremos escucharlos, que queremos abrazarlos, que queremos mirarlos a los ojos. Eso para nosotros sigue teniendo un valor trascendental y cada día más. 

 

¿Cuáles son los riesgos a los que están expuestos las personas que están en la calle? 

Hay distintos tipos de riesgos, pero el más terrible para mí es la pérdida de autoestima, el sentirse solo, más allá de las distintas enfermedades que pueden atravesar las personas estando en la calle. También el frío extremo que se viene en estos días, el hambre, la violencia, pero no encontrar quizás el sentido o la vuelta para reinsertarse en una comunidad en la que todos tenemos que abrazar con distintas responsabilidades (sobre todo el Estado) como vecinos, como ciudadanos, como compatriotas, es lo más grave, es lo más difícil de volver a recuperar. Tenemos que abrazar a esa persona, acercarnos, para que pueda volver a confiar en alguien, que pueda sentir que a alguien realmente le importa. 

 

Más allá de la solidaridad en términos prácticos La Red transmite valores. Hoy el gobierno confronta un montón de esos valores que parecían asuntos saldados. Van contra los derechos de las mujeres, el desfinanciamiento del Garrahan, la quita de subsidios a personas con discapacidad, son todos frentes que no terminan de penetrar en las mayorías. ¿Cómo se vuelve de esto? 

Primero, con esperanza en la humanidad, la esperanza en nuestra Argentina que conocemos muy bien. En nuestro ADN tenemos el valor de la solidaridad, de la generosidad, del compromiso, del mirar hacia los costados. Hay un montón de gestos humanitarios, llenos de amor, de generosidad, que en nuestra vida diaria pasan de largo y no terminamos de dimensionarlos o de celebrarlos. Por ejemplo, si bien la donación de sangre en este último tiempo ha bajado, hasta hace poco cada dos minutos un argentino está donando sangre. Por ahí lo naturalizamos, pero agarrarse de eso también da cierta esperanza para seguir y para seguir transformando. En estos días de tanto frío las ollas se siguen llenando, y en cada una de las grandes ciudades del país, el Estado local o provincial pone un número de teléfono para que demos aviso si vemos a una persona en situación de calle. En invierno reciben el doble o el triple de solicitudes, pero así como nos llegan pedidos, también recibimos llamados de gente que tiene 20 o 50 frazadas para donar, o diez camperas para alguien que las necesite. O puedo mencionar que después de la terrible catástrofe que sufrió Venezuela en estos días, en 48 horas se juntaron al menos dos toneladas de insumos médicos, que uno a uno los vecinos iban acercando al centro de acopio. Eso me da esperanza para seguir y seguir.

 

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