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Carlos Fara: “Santilli viene a sacar las papas del fuego”

Luego de la crisis de más de cien días por el caso Adorni, el analista político Carlos Fara desglosa los costos residuales para el gobierno y el retroceso de Karina Milei en el armado del poder. En diálogo con 4Palabras, examina el desembarco de Diego Santilli en la jefatura de gabinete para "sacar las papas del fuego", el desgaste de la bandera moral del oficialismo y el verdadero desafío que hoy desvela a la gestión: una microeconomía que no arranca.

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Imagen ilustrativa de Carlos Fara Es autor de libros sobre consultoría política, incluyendo obras premiadas sobre la profesión.

Con cuatro décadas de consultoría política en toda Latinoamérica, Carlos Fara aporta una mirada quirúrgica sobre el complejo presente argentino. Luego de la accidentada salida del exvocero y jefe de gabinete Manuel Adorni, el especialista analiza el costo de haber estirado una crisis por cuestiones internas y la falta de profesionalismo. Para Fara, el impacto es profundo: “El gobierno perdió definitivamente la batalla cultural por la moral como política de Estado”. 

En esta entrevista exclusiva con 4Palabras, examina el nuevo equilibrio de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo, el peso de Diego Santilli, el rol del PRO en el gabinete, las posibilidades de Patricia Bullrich y el duro laberinto económico de la gestión.

 

El gobierno vivió más de cien días de crisis política por el caso Adorni. ¿Por qué se prolongó tanto? 

La primera razón es que Adorni era un soldado de Karina Milei. Al presidente eso le costaba más, porque tenía que decidir qué hacía con todo lo que eso significaba en la relación con su hermana. Además con un funcionario –más allá de Adorni mismo– que ocupaba un rol muy importante dentro de la gestión y de la intimidad del proyecto. No era sencillo, porque además sacar a Adorni implicaba un movimiento en el tablero interno. Esto es, si Adorni se va, ya no es competitivo para la Ciudad de Buenos Aires, en un momento en que Patricia Bullrich toma distancia del gobierno. Eso complejizó todo. 

La segunda pasa por Milei, que no quiere dar el brazo a torcer para, más allá del caso Adorni, no ser un presidente al que los medios o la oposición le cambian el gabinete. Tercera: hubo falta de profesionalismo para entender cuán profunda era la crisis que traía Adorni. Esa sumatoria de cuestiones hizo que se extendiera hasta el infinito la salida. Con todos los costos y ningún beneficio. 

 

¿Qué costos residuales le quedan al gobierno? 

No sabemos dónde termina el caso Adorni. Qué será de la vida de Adorni, si lo van a premiar con algún cargo diplomático como para que se quede tranquilo o no. Hay interrogantes abiertos y, por supuesto, la gran pregunta que queda dando vuelta es si no había cierta complicidad o cobertura. ¿Qué podía saber Adorni de los Milei que hacía que todo esto se retrasara? 

Por otro lado, Adorni le hizo perder definitivamente la batalla cultural por “la moral como política de Estado” que el presidente había anunciado el 1° de marzo. Ahora el gobierno queda exclusivamente en manos de cómo le va la economía, sobre todo la economía de calle. No es solo que perdió imagen, sino que también perdió una bandera que quería sostener. Esa decepción está generada. 

Si no hay ahora una percepción sobre la mejora de la economía, va a ser muy difícil que la gente vuelva rápido de esa decepción. Porque además hay otros casos dando vuelta, el caso Libra, ANDIS y algunas otras cosas que empiezan a conocerse, en donde el gobierno, si no es por Adorni, por algún otro tema o sospecha de corrupción, también puede volver a estar golpeado en los próximos tiempos. 

Carlos Fara: “Ahora sale Adorni y ¿cuál es el problema del gobierno? Es la decepción en términos económicos dentro de amplios sectores de clase media, más allá de la ética y lo republicano. Para que subsane esta situación tendríamos que empezar a tener de acá a la elección de 2027 un boom de consumo popular que siempre es difícil de que exista”.

Habló de falta de profesionalismo. Santilli es uno de los arquetipos de la política profesional argentina. ¿Qué le puede aportar al gobierno? 

Santilli tiene muchas condiciones que le sirven al gobierno, sobre todo en esta instancia. Su trayectoria. Su capital político propio. Fue vicejefe del gobierno porteño, además de ser ministro de la ciudad. Ganó las dos últimas elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, en 2021 y 2025. Viene del peronismo, pasó por el PRO, tiene una escuela política muy amplia. Es hábil comunicador, se puso al hombro la campaña cuando se cayó la candidatura de Espert, lo cual era todo un desafío, atravesó muchas tormentas exitosamente.

Santilli viene a sacar las papas del fuego al gobierno. Debe haber planteado algunas cuestiones que tienen que ver con la mesa de decisiones. No es alguien a quien le comunican qué decisiones tomaron para que él después ponga la cara. Es, además, precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Por eso estaba teniendo un bajo perfil, como para no quedar engrampado con los problemas que tiene el gobierno. 

 

Adorni encarnaba, junto con Milei, una forma de hacer política confrontativa, soberbia, de mucho maltrato, por ejemplo, con las personas con discapacidad o los trabajadores públicos. ¿Se puede esperar un paso a segundo plano de ese estilo, más allá de la figura de Santilli? 

Las primeras muestras de estilo por parte del nuevo vocero van en esa línea de bajar el tono. Santilli definitivamente no es un personaje confrontativo. Ahora, el presidente un día es moderado y otro día vuelve a su estilo confrontativo. Entonces, si Santilli es moderado y el vocero es moderado, pero el presidente sigue a veces sacado y enojado, pues no hay funcionarios que lo arreglen ni estrategia de comunicación que lo arregle. El gobierno es como es Milei, no como es el jefe de gabinete o el nuevo vocero. 

 

Mencionó a Karina Milei como uno de los factores que hizo que se retrasara la salida de Adorni. ¿Cómo queda hoy su rol? 

En el juego del poder retrocede dos casilleros. La resolución del caso Adorni se trabó porque porque era un soldado de Karina. Y Karina de alguna manera lo tuvo que defender, evitar que lo sacaran. En la puja interna, Santiago Caputo ganó una ficha y Karina retrocedió. 

 

¿Qué puede esperarse en adelante?

Más allá de la íntima relación entre Javier y Karina, seguramente ahora el presidente se debe estar preguntando cuántas de todas las recomendaciones de Karina están bien formuladas.

Para el gabinete y el circuito de poder se abre la pregunta de cuán infalible es Karina. Ahora no todo el mundo va a aceptar con facilidad que le bajen una orden desde la Secretaría General. Porque alguien va a decir: “¿Pero esto está charlado y consentido con el presidente? Sencillamente por el hecho de que se cometieron errores políticos absolutamente innecesarios.

 

Exfuncionarios de Mauricio Macri tienen cada vez más lugares dentro del gabinete y, a la vez, en cargos más preponderantes. ¿Qué lectura hace de esa situación? 

Para tener profesionalismo en la gestión se necesita gente con experiencia. Y eso lo tenía el PRO. También es un aprendizaje para el gobierno con respecto a para qué sacaron a Guillermo Francos. Porque el presidente planteó que van a volver al trabajo “que estábamos haciendo con Guillermo Francos”. ¿Entonces para qué lo sacaron? Veremos con el tiempo en qué medida el gobierno tomó nota de los problemas en los que se metió. 

 

Quien venía creciendo en centralidad era Patricia Burrich, aprovechando para diferenciarse del gobierno. ¿Cómo queda ahora que se dio la salida de Adorni pero a la vez lo suplanta alguien que le va a competir en esa centralidad? 

Caído el caso Adorni, ahora Patricia Bullrich tiene menos argumentos para tomar distancia del gobierno. Salvo que se ponga a criticar temas muy sensibles que tienen que ver con lo económico. Y es complicado, porque ese es el tema del presidente.

Patricia Bullrich tiene plan A y plan B. El plan A es seguir con el presidente, dentro de La Libertad Avanza, si no pasa nada muy raro y eventualmente mostrar algunos matices. El plan B es que si las cosas no van bien, piense en una alternativa por fuera de LLA y después ver dónde confluye eso en una segunda vuelta. Pero Patricia es un personaje con más músculo que Santilli. Y vamos a ver también cómo Santilli se lleva con esta nueva situación. 

 

Si bien Adorni y los escándalos de corrupción fueron importantes, el verdadero problema es la cuestión económica. ¿Qué puede esperarse en ese sentido? 

En la microeconomía nunca tenés resultados ni rápidos ni fáciles. Acá el punto que hay que prestar atención es que, más allá del caso Adorni, el gobierno pidió un crédito a la sociedad en octubre de 2025 y la sociedad se lo dio. Era esperable que la sociedad elevase la vara de exigencia. Y el gobierno empezó a deteriorarse en diciembre. El tema Adorni fue sobre llovido, mojado. No veníamos bien y la cuestión empeoró. Ahora sale Adorni y ¿cuál es el problema del gobierno? Es la decepción en términos económicos dentro de amplios sectores de clase media, más allá de la ética y lo republicano. Para que subsane esta situación tendríamos que tener de acá a la elección de 2027 un boom de consumo popular que siempre es difícil que exista. Porque el gobierno está más enfocado en que haya más inversiones y no en ponerle anabólicos al consumo. Hace muchos meses que el pesimismo supera al optimismo con respecto al futuro. Y hay gente que quedó decepcionada con el tema Adorni, pero que también está preocupada por la cuestión económica. La combinación de estas cuestiones no va a hacer que el gobierno se recupere rápidamente. 

 

4Palabras

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