Argentina / 26 abril 2026

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El futuro huele a más guerra

Mientras se desarrolla el conflicto iniciado por Washington y Tel Aviv contra Irán, en Europa se preparan para una confrontación total contra Rusia. Parece que la guerra será el pan de cada día para los ciudadanos europeos.

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Imagen ilustrativa de el ejercito

Las caretas ruedan por el piso. A los gobernantes europeos les importaba poco transitar el camino de la diplomacia para poner fin al conflicto bélico en Ucrania, sin embargo, ya no disimulan: están empecinados en arrastrar a toda Europa a un enfrentamiento con Rusia. Las últimas noticias confirman ese objetivo. Van a poner en juego las vidas de sus ciudadanos, sus economías, sus proyectos de vida. Polonia y Francia anunciaron la realización de ejercicios militares en la frontera oriental de la OTAN, sobre el mar Báltico y el norte de Polonia. Durante las maniobras se simulará el uso de ojivas nucleares francesas contra objetivos ubicados en Rusia y Bielorrusia, según anunció este jueves el portal polaco Wirtualna Polska.

La noticia dice que pilotos polacos identificarán y reconocerán objetivos, mientras que aviones Rafale de las fuerzas galas, equipados con misiles ASMP con capacidad de carga nuclear, practicarán ataques simulados. Esta acción conjunta se enmarca en la expansión del “paraguas nuclear” francés tras el cambio de doctrina estratégica anunciado recientemente por el presidente Emmanuel Macron, y que presenta a Rusia como una amenaza creciente.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró a comienzos de marzo que Varsovia estaba negociando con Francia y otros aliados europeos cercanos «un programa avanzado de disuasión nuclear», argumentando que se estaban armando «con los amigos» para disuadir a posibles agresores. Por su parte, Macron justifica la revisión de la doctrina estratégica asegurando que es un paso necesario por la actual cooperación nuclear entre Rusia y Bielorrusia y también por la incertidumbre que genera la relación con Estados Unidos. Para el mandatario Europa tiene que desarrollar sus capacidades de seguridad propias y no seguir a la sombra de una potencia externa.

Mientras tanto, Boris Pistorius, el ministro de Defensa alemán, declaró esta semana que el país debería ser menos dependiente de Washington para disuadir la “creciente amenaza rusa”, «transformando la Bundeswehr en el Ejército convencional más fuerte de Europa», según publicó Politico.

Rusia calificó de "poco inteligentes" las acusaciones de que Moscú está preparando una guerra contra Europa. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, subrayó que Macron y otros líderes occidentales tienen la posibilidad de “discutir sus preocupaciones directamente con el presidente ruso, Vladímir Putin”, invitando a los líderes belicistas a caminar por la senda de la diplomacia.

Como en la mirada francesa, el giro estratégico de Estados Unidos hacia el Indo-Pacífico, puso a Alemania a desarrollar un nuevo plan en el que Berlín protagonice un mayor liderazgo dentro de la OTAN, convirtiéndose en el pilar central de la defensa europea. Así, en el comunicado sobre el futuro de las Fuerzas Armadas de Alemania se sostiene que «Estados como Rusia ya actúan al borde de la guerra», por lo que «debe prepararse para la escalada bélica». «Para protegerse eficazmente a sí misma y a sus aliados, las Fuerzas Armadas alemanas deben convertirse en el ejército convencional más poderoso de Europa. El plan para las Fuerzas Armadas traza el camino para lograrlo», señala el texto.

Asimismo, también esta semana, llegó al Parlamento finlandés, enviado por el Gobierno de ese país, una propuesta para permitir el ingreso, el transporte y el almacenamiento de armas nucleares en situaciones relacionadas con defensa. Así, Helsinki podría enmendar la ley de Energía Nuclear y el Código Penal. Estas reformas permitirían, no solo la presencia de la OTAN en Finlandia, sino también la cooperación bilateral y multilateral en materia nuclear. Con esta medida, el Ejecutivo finlandés pretende ponerse a tono de otros aliados europeos en lo que respecta a la estrategia de disuasión.

A todo esto, Rusia calificó de «poco inteligentes» las acusaciones de que Moscú está preparando una guerra contra Europa. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, subrayó que Macron y otros líderes occidentales tienen la posibilidad de “discutir sus preocupaciones directamente con el presidente ruso, Vladímir Putin”, invitando a los líderes belicistas a caminar por la senda de la diplomacia. Asimismo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha denunciado que los países de Europa “siguen la vía del militarismo y expresan su agresividad hacia Rusia”. «Vemos un repunte de este militarismo en Europa, de esta agresividad en Europa hacia Rusia», señaló el vocero presidencial ruso en una entrevista con medios locales. «El concepto de Alemania es, diría yo, la quintaesencia, probablemente, de todo. Es una manifestación muy clara, la más clara de todas. Pero esto es, por así decirlo, la encarnación misma de la confrontación», subrayó Peskov.

En definitiva, mucho antes que hacer esfuerzos para que las tensiones disminuyan, lo que vemos es un aumento de la retórica belicista, la implementación de políticas alineadas con la economía de guerra y la deriva de recursos hacia el sector armamentístico en detrimento de inversiones que hagan la vida más llevadera. Los responsables de guiar a Europa pisan el acelerador hacia un conflicto con Moscú.

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