Soberanía en jaque: la intervención de Ushuaia y el avance del Comando Sur
La Patagonia se transforma en la pieza clave en un mundo que ya mira hacia la Antártida y disputa el control bioceánico. Entre la intervención del puerto de Ushuaia y el avance del Comando Sur en Tierra del Fuego se plantea una pregunta urgente: ¿quién custodia la puerta de entrada al fin del mundo?
Por Santiago Da Silva Évora desde Bariloche
- enero 31, 2026
- Lectura: 3 minutos
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El 20 de enero el gobierno nacional, a través de una resolución, intervino el puerto de Ushuaia en plena temporada de cruceros. El organismo nacional asumió la conducción total de la terminal fueguina y se quedó con su facturación portuaria, estimada en más de 22 mil millones de pesos anuales.
Cuatro días después un Boeing C-40 Clipper, un avión de la Fuerza Aérea norteamericana, llegó al aeropuerto de la misma ciudad bajo un fuerte hermetismo oficial. Dentro de él viajaba una comisión bipartidista de Energía y Comercio del Congreso de Estados Unidos para reunirse de manera privada con funcionarios y científicos argentinos. No es la primera vez que este tipo de nave aterriza en el sur argentino. En los dos años de gobierno libertario, el presidente recibió tres veces al Comando Sur, uno de los diez comandos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, encargado de las operaciones militares estadounidenses en América Latina y el Caribe.
A la medianoche del jueves 4 de abril de 2024, el presidente Javier Milei viajó a Ushuaia para participar de un acto junto a la generala, y entonces jefa del Comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses, Laura Richardson. No hubo presencia de autoridades provinciales o locales. “Hoy el mejor recurso para defender nuestra soberanía (…) es precisamente reforzar nuestra alianza estratégica con los Estados Unidos. (…) Estamos muy agradecidos por la visita de la general Richardson y por el apoyo que el gobierno de los Estados Unidos ha decidido brindarle a la Argentina”, leyó Milei en un acto de madrugada en la Base Naval Austral. El presidente confirmó que el objetivo de la visita era “monitorear los avances en el desarrollo de la Base Naval Integrada”, que definió como “un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida”. Afuera flameaba una bandera de los Estados Unidos de América.
Quien controle esta región tendrá acceso a la Antártida, la reserva de agua dulce más grande del mundo, a la plataforma marítima argentina, con la extensión de otra Argentina más en el océano, y al paso bioceánico Atlántico-Pacífico, un corredor clave para el comercio global. Un ventaja comercial, económica y geopolítica.
Un año más tarde, en abril de 2025, tuvo lugar la primera de las dos visitas que el actual general del Comando Sur, sucesor de Richardson, el almirante Alvin Holsey, realizó ese año. Se firmó el Memorándum de Entendimiento entre el Comando Conjunto de Fuerzas Especiales de Argentina y el Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur de EEUU, con el objetivo de que efectivos argentinos se capacitaran con pares estadounidenses en zonas estratégicas como el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos, con proyección hacia la Antártida.
En un mundo cada vez más multipolar y tensionado por conflictos bélicos, el Atlántico Sur, periférico en los mapas de poder global, está ganando protagonismo como territorio de disputa militar. ¿Qué significaría para Argentina que Estados Unidos tenga presencia militar en Ushuaia?
Quien controle esta región tendrá acceso a la Antártida, la reserva de agua dulce más grande del mundo, a la plataforma marítima argentina, con la extensión de otra Argentina más en el océano, y al paso bioceánico Atlántico-Pacífico, un corredor clave para el comercio global. Un ventaja comercial, económica y geopolítica.
En los primeros días de la administración de Trump, el presidente estadounidense reforzó y negoció su poder sobre el Canal de Panamá. El principal paso bioceánico es seguido solo por el estrecho de Magallanes, canal de Beagle y el pasaje de Drake que son clave para el monitoreo e intervención en el comercio mundial: se estima alrededor de 200.000 buques de carga transitan anualmente el Atlántico Sur
La carrera por la Antártida
A solo mil kilómetros de Ushuaia se encuentra el cuarto continente más grande del mundo con la primera reserva de agua dulce más importante del planeta. En plena era de deshielo, la Antártida tiene petróleo, gas, minerales raros y pesca. Es un territorio poco explorado porque hoy se encuentra protegido por el Tratado Antártico (firmado en 1959), el cual prohíbe la militarización del territorio y la explotación de recursos naturales. Sin embargo, dicho tratado podría recibir una solicitud de revisión por cualquiera de las 29 Partes Consultivas del Tratado Antártico a partir de 2048, entre las que se encuentra Estados Unidos.
“La carrera por la soberanía en la Antártida, es una carrera por la presencia científica en la Antártida, mientras dura lo que se conoce como el Acuerdo Antártico de 1959”, explica Luis Wainer, doctor en Ciencias Sociales e investigador postdoctoral. Ante la creciente desinversión del gobierno nacional en Ciencia, cuestiona: “Argentina es potencia en materia de presencia antártica. La pregunta es ¿por qué empezamos a dejar de serlo? ¿A qué intereses responde esto?” .
China vs. Trump
El avance del gigante asiático es probablemente la mayor preocupación del gobierno estadounidense en el continente. “Este es nuestro hemisferio” publicó en redes sociales el Departamento de Estado de Estados Unidos el 5 de enero de este año. Las muestras del corolario Trump a la Doctrina Monroe, o “Donroe” como la hace llamar Donald Trump, se intensificaron en las últimas semanas. “El patio trasero” empieza a tener mayor centralidad ante el avance chino de las últimas décadas en nuestro continente.
Hoy la carrera armamentística se concentra en los océanos y China tiene un dilema: su crecimiento comercial lo hace depender cada vez más del acceso a los océanos, cuyo control es principalmente de Estados Unidos y aliados. El gigante asiático no tiene todavía capacidad de proyección global marítima más allá del océano Indo-Pacífico, pero está transitando un proceso de modernización naval que se intensificó con la llegada al poder del Presidente Xi Jinping en 2013. Por eso, los espacios marítimos son hoy un área clave de Estados Unidos para la contención de China como potencia. Esto se refleja no solo en la expansión y crecimiento del Comando Sur, sino en su cambio de un foco terrestre a uno más marítimo: de sus últimos seis comandantes, tres fueron de la Armada. De esta manera, un territorio, hasta hace poco marginal, se convierte hoy en una pieza clave del ajedrez global.
Santiago da Silva Évora es periodista y comunicador barilochense. Se especializa en narrar los cruces entre política, territorio y conflictos socioambientales.
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