Argentina / 15 marzo 2026

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“Síntomas alarmantes”: la UBA advierte que Argentina pierde 160 empleos por día

Retroceso histórico en la industria argentina, que registra su participación más baja en el PBI en 80 años. El proceso de desindustrialización desplaza la producción fabril hacia actividades extractivas y financieras. El estudio proyecta un 2026 de mayor ajuste y primarización.

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crisis industria

Un reciente informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA enciende las alarmas sobre el estado del sector productivo argentino. El documento, elaborado de forma conjunta por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL), describe un escenario de “síntomas alarmantes” que se han profundizado desde el inicio de la gestión de Javier Milei, marcando un retroceso histórico en la estructura económica del país.

La cifra más dramática del relevamiento se encuentra en el mercado laboral: desde noviembre de 2023, la industria ha destruido aproximadamente 100.000 puestos de trabajo. Esta sangría equivale a la pérdida de 160 empleos cada 24 horas, un ritmo de desocupación que refleja la parálisis de las fábricas. Según los investigadores, la participación del sector industrial en el Producto Bruto Interno cayó del 16,5% en 2023 al 13,7% en 2025, un nivel que no se registraba desde hace más de 80 años, situando a la industria en una posición similar a la que tenía antes de la Segunda Guerra Mundial.

Este proceso de desindustrialización se manifiesta en una economía fragmentada donde conviven dos realidades opuestas. Mientras que la economía general mostró un crecimiento marginal del 1,3% entre finales de 2023 y mediados de 2025, la industria registró un desplome del 8,3%. Esta caída no fue aislada, ya que sectores como la construcción y la pesca sufrieron retrocesos del 14,1% y 24,6% respectivamente. 

La crisis es casi total dentro de la estructura productiva: 22 de los 24 sectores industriales analizados registraron caídas en su valor agregado. Las ramas más golpeadas, con derrumbes de entre el 20% y el 25%, incluyen a la metalurgia, el calzado, las curtiembres y las industrias vinculadas a la construcción.

En la vereda de enfrente, el modelo económico actual parece favorecer actividades extractivas y financieras, con el sector bancario creciendo un 25,2% y la minería un 17,9%, evidenciando un desplazamiento de la producción fabril hacia los servicios y las materias primas.

La crisis es casi total dentro de la estructura productiva: 22 de los 24 sectores industriales analizados registraron caídas en su valor agregado. Las ramas más golpeadas, con derrumbes de entre el 20% y el 25%, incluyen a la metalurgia, el calzado, las curtiembres y las industrias vinculadas a la construcción. En este contexto de recesión, la utilización de la capacidad instalada en las fábricas se mantiene por debajo del 60%, lo que significa que más del 40% de las máquinas y establecimientos del país se encuentran hoy ociosos.

El informe también advierte sobre una “simplificación exportadora” que debilita el perfil tecnológico del país. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), aquellas que generan empleo calificado, cayeron al 28% del total exportado, muy lejos del pico del 35% alcanzado en 2011. Esto implica que la canasta exportadora argentina se vuelve cada vez más dependiente de los alimentos y los commodities. Además, el sector de bienes de capital —el corazón del desarrollo técnico— sufrió un golpe doble: su producción local cayó un 25% mientras las importaciones crecieron un 77%, impulsadas en parte por medidas como la flexibilización para ingresar maquinaria agrícola usada.

Finalmente, el estudio proyecta un panorama sombrío respecto al apoyo estatal. El Presupuesto 2026 contempla un recorte del 40% en los recursos destinados a la industria, mientras que los incentivos públicos se concentran casi exclusivamente en el RIGI, orientado a grandes proyectos de capital extranjero en minería y energía. Los autores concluyen con un dato que ilustra la magnitud de la crisis: el PBI industrial por habitante ha retrocedido a niveles de 1985, lo que representa un salto hacia atrás de 40 años en términos de desarrollo y bienestar productivo para la sociedad argentina.

 

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