Recaudación tributaria en caída libre: retrocede por cuarto mes consecutivo
Noviembre dinamitó las cuentas públicas: la recaudación cayó un brutal 8,9% real. Entre la quita de tributos y una economía anémica, el motor fiscal está complicado. El desplome del 59,3% en Exportaciones es el costo de una brújula quebrada. Solo subieron los aportes de los Derechos a las Importaciones y el Impuesto a los Combustibles.
- diciembre 12, 2025
- Lectura: 3 minutos
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Los números de noviembre de 2025 confirmaron lo que se venía anticipando con alarma: el motor de la recaudación fiscal no solo está en punto muerto, sino que retrocede a marcha forzada. La recaudación tributaria totalizó 15,6 billones de pesos, un dato que, si bien suena robusto en la planilla, se desinfla dramáticamente al corregirlo por la inflación.
El incremento nominal interanual del 19,7% no alcanza a maquillar la realidad de una caída real del 8,9%. Esto no es un traspié; es el cuarto mes consecutivo de retrocesos en términos constantes, configurando una tendencia negativa que presiona peligrosamente las cuentas públicas.
“Este desempeño estuvo influido por una base de comparación elevada, la reducción o eliminación de ciertos tributos, como la baja de los derechos de exportación y la derogación del impuesto PAIS, y por una actividad económica que continúa estancada, afectando los recursos vinculados al consumo y la producción”, señala un informe de la Fundación Encuentro.
La explicación de este deterioro es multifactorial, y cada ingrediente es dañino para la salud fiscal. Por un lado, hay una alta base de comparación y el efecto estadístico juega en contra. Los ingresos extraordinarios de noviembre de 2024, provenientes de planes de pago especiales y prórrogas, dejaron una vara demasiado alta que este período fue incapaz de superar.
El segundo factor es el desmantelamiento de tributos. En especial, por la reducción o eliminación de derechos de exportación y la derogación del Impuesto PAIS, que significaron un tijeretazo directo a la caja.
El tercer punto a tener en cuenta es el estancamiento económico. Los niveles de actividad continúan anémicos y eso impacta directamente en los tributos ligados al consumo y la producción. El flujo de ingresos fiscales es, en esencia, un espejo de la salud productiva, y el espejo está quebrado.
La evidencia es contundente: el consumo permanece débil y la desaceleración de la actividad —agravada por la quita temporaria de impuestos al comercio exterior— es el principal lastre. Los ingresos tributarios están bajo una presión a la baja que no cede. La verdadera estabilidad fiscal hoy parece una quimera.
Los componentes bajo la lupa (ARCA dixit)
Impuesto a las Ganancias: Recaudó 3,4 billones de pesos, con un crecimiento del 27,7% interanual. A pesar de parecer alto, el aumento queda por debajo del ritmo inflacionario, sufriendo el efecto de la elevada base de comparación mencionada (planes de facilidades y anticipos de 2024).
IVA: El termómetro del consumo sigue frío. Con 5,5 billones de pesos y una variación del 27,9%, el componente impositivo creció solo un 24,4%, una cifra que revela la incapacidad del consumo interno para recuperar dinamismo. El IVA aduanero, que mira las importaciones, subió un más moderado 19,6%.
Derechos de Exportación: Muestran un desplome esperado. Luego de la reducción transitoria de alícuotas para el agro y el adelantamiento de operaciones, la caída era previsible. Pero los números son impactantes: -59,3% interanual, sumando solo $240.207 millones. Un costo directo de la política de incentivo (o desmantelamiento).
Derechos de Importación e Impuesto a los Combustibles: Fueron los únicos tributos que se salvaron de la caída generalizada. Los Derechos de Importación crecieron un robusto 59,6% nominal (y 21,5% real), impulsados por un mayor tipo de cambio y volumen importado. El Impuesto a los Combustibles también brilló con un 53,7% de crecimiento nominal gracias a las actualizaciones aplicadas.
Bienes Personales: Una caída nominal estrepitosa del 52,6%, otro caso de base de comparación alta debido a los ingresos extraordinarios por regímenes especiales de pago anticipado en 2024.
Seguridad Social y Créditos/Débitos: Los ingresos por la Seguridad Social ascendieron a 3,8 billones de pesos (+29,8%), mientras que el Impuesto a los Créditos y Débitos (el «impuesto al cheque») totalizó $1,2 billones (+24,4%). Ambos, lamentablemente, con caídas en términos reales.
La lógica del retroceso
Al poner la lupa, el panorama es desolador. Solo los Derechos de Importación y el Impuesto a los Combustibles registraron variaciones positivas en términos reales. El resto de los tributos, la vasta mayoría, se contrajo.
La comparación con noviembre de 2023 ofrece una perspectiva aún más cruda. La recaudación sigue significativamente inferior y muy lejos de siquiera insinuar un proceso de recuperación genuina.
Las mayores contracciones reales se observan en:
Bienes Personales: -81,4%
Derechos de Exportación: -32,2%
Impuesto a los Créditos y Débitos: -6,6%
IVA: -6,2%
La evidencia es contundente: el consumo permanece débil y la desaceleración de la actividad —agravada por la quita temporaria de impuestos al comercio exterior— es el principal lastre. Los ingresos tributarios están bajo una presión a la baja que no cede. La verdadera estabilidad fiscal hoy parece una quimera.
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