Platos y pirámides, invertidas: cuando la solución al conflicto es cambiar el sponsor
A comienzos de este nuevo año, Estados Unidos anunció una nueva pirámide nutricional. La información se transmitió por redes sociales, a modo influencer, con el marketing haciendo lo suyo. Estas nuevas guías alimentarias llegan con muy pocas novedades y una metodología “floja de papeles”.
- febrero 12, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- febrero 12, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Mientras Latinoamérica avanza con guías basadas en la sostenibilidad y el bienestar social, el «norte» retrocede con una propuesta confusa y politizada. Y lo primero que hay que preguntarse, es por qué es tan importante que un país tenga guías de alimentación. Desde su origen, el objetivo es que puedan generar políticas alimentarias que reflejen el contexto socio histórico, cultural, temporal, económico y sanitario de un país. Es decir, no funcionan a modo de consejo sino como instrumentos de políticas públicas que buscan promover equidad, educación y seguridad alimentaria. Además, las guías deben ser oficiales, claras, basadas en datos y evidencia científica y accesibles para ser difundida entre profesionales de la salud y la población.
En Argentina contamos con guías alimentarias que promueven la incorporación de alimentos saludables, así como también la importancia de consumir agua potable, realizar actividad física, reducir la ingesta de sal, aumentar el consumo de cereales integrales y legumbres, minimizando el consumo de refinados y ultraprocesados. Las decisiones económicas que se toman aquí deberían contemplar lo que nuestras guías proponen, ya que para eso fueron diseñadas.
Por otro lado, en Latinoamérica, países como Brasil, Chile y México han propuesto guías de alimentación que abordan pilares fundamentales como la promoción de lactancia materna, las implicancias del acto de comer, la comensalidad y cómo impacta en nuestro bienestar, la necesidad de reciclaje y reducción de residuos, la salud planetaria y la clasificación de alimentos naturales en contraposición con los procesados y ultraprocesados.
Todos estos conceptos no son nuevos dentro de lo que se promueve como calidad de vida y alimentación saludable. En este último punto, Estados Unidos no es pionero, por el contrario, en países cercanos ya lo estaban diciendo. Pero por una cuestión de dominio cultural y político, la mirada suele estar puesta en el norte. Estados Unidos es un país cuya influencia global repercute en la forma en que el mundo se alimenta, en cómo se producen sus alimentos y de qué tipo son.
Por una cuestión de dominio cultural y político, la mirada suele estar puesta en el norte. Estados Unidos es un país cuya influencia global repercute en la forma en que el mundo se alimenta, en cómo se producen sus alimentos y de qué tipo son.
¿Qué viene a proponer esta pirámide nutricional invertida? Ya se dijo por ahí: mucho ruido y pocas nueces. En primer lugar, hay una estrategia de marketing en la forma en que se presenta la imagen. En la lectura visual, leemos de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, lo primero que aparece es lo que más se destaca. Al observar, reconocemos una pirámide invertida, donde se ven principalmente carnes, lácteos enteros y grasa animal. Este gráfico se presta a confusión porque no refleja lo escrito en letra chica. Lo que observamos es diferente a lo que se recomienda. No hay una comunicación clara y las recomendaciones pueden no interpretarse de forma correcta.
Por esta razón, desde hace muchos años, las pirámides fueron reemplazadas por platos. Lo que vemos, no deja un registro visual para poder combinar distintos alimentos a lo largo del día. Está pirámide no educa, confunde.
En el apartado de proteínas, las recomendaciones se ven aumentadas, más allá de que los propios autores aclaran que la metodología utilizada no puede proponer cambios en las ingestas recomendadas. Además, enfatizan en el consumo de proteína de origen animal, dejando muy por debajo a las proteínas de origen vegetal, sin mencionar los beneficios en la salud que estas últimas aportan. Y sin considerar a las poblaciones vegetarianas y veganas. Las revisiones fueron rápidas, lo dicen quienes trabajaron en ello, omitiendo el impacto negativo que genera el consumo excesivo de carnes rojas. La evidencia que tenemos queda a un costado.
Con respecto a las grasas, la lectura es controversial: promueven que el consumo de grasas saturadas no supere el 10% de la ingesta pero fomentan técnicas de cocción con manteca y grasa animal. Una recomendación poco realista de cumplir, que ignora lo científicamente comprobado hasta el momento, ya que aumentar el consumo de grasas saturadas animales tiene repercusiones desfavorables en los índices de colesterol y riesgo cardiovascular. Fomentar el consumo de semillas, frutos secos y aceites de buena calidad sería la opción más saludable.
La omisión respecto de la fibra alimentaria como nutriente clave, la falta de un límite establecido para el consumo de alcohol y la promoción de lácteos enteros, no son mera casualidad. Lo concreto es que esta nueva pirámide nutricional presenta conflictos de interés notables con la industria alimentaria y se evidencia en sus mensajes contradictorios. Lo que parece no tener sentido, lo tiene. La influencia del sector ganadero, lácteo y low carb impulsa estas recomendaciones que promueven y aumentan el consumo y demanda de estos mismos.
Estas guías no proponen una nueva forma de mejorar la salud, por el contrario, ignoran numerosas recomendaciones nutricionales basadas en la mejor evidencia disponible. Desestiman las investigaciones del comité científico, carecen de independencia debido a potenciales conflictos de interés con la industria y tampoco respetan el principio de equidad según grupos poblacionales, etnias, culturas, intolerancias alimentarias y niveles educativos. A modo de ejemplo, promueven el consumo de lácteos enteros sin contemplar alternativas adecuadas como es el caso de la población afroamericana que suele tener una mayor prevalencia de intolerancia a la lactosa, presente en este tipo de productos. Además del modelo gráfico inadecuado los mensajes están abocados a la responsabilidad individual.
Es un documento politizado -así lo expresan públicamente- que no focaliza en el problema real; la población tiene muy baja adherencia a las guías alimentarias. Los sistemas alimentarios no se solucionan con piruetas ideológicas, sino con programas basados en el criterio, financiamiento, políticas públicas, acceso, diversidad y equidad.
Si bien la población estadounidense presenta graves problemáticas de salud por consumo de ultraprocesados, la recomendación de disminuirlos es acorde pero confusa, ya que no debemos olvidar que Estados Unidos fue y es uno de los principales actores a nivel mundial de la industria de los ultraprocesados, afectando a la soberanía y agroecología de los demás países. Por esto, las elecciones alimentarias deben contextualizarse, no individualizarse.
Licenciada en Nutrición
M.P 14045 @nutri.atr
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



